Páginas

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Una sola acción adulta y sensata basta para sanarse

 

No amar al prójimo es una falta más material que espiritual y que afecta más a uno mismo que a los demás.

Los tiempos adultos en los que estamos evolucionan cambiando los conceptos tradicionales a los que estábamos habituados.

Imagínate una persona que se encuentra dentro de un local en el que hay una habitación central que es el Adi.

El resto del local, entre sus paredes y el Adi, es el Sire.

A uno y otro lado del Adi hay dos grandes bandejas que son el Sire 1 una y el Sire 2 otra.

La persona tiene alas y puede volar, y sólo puede estar en el Sire 1 o en el Sire 2, pero no en los dos al mismo tiempo.

Rodeando las bandejas hay agua con pirañas, por lo que la persona no debe caer en el agua.

El Sire es la zona de desequilibrio, y por eso la persona no se siente bien ni en el Sire 1 ni en el Sire 2.

De vez en cuando en el Sire suena una fuerte vibración tensa y la persona que en ese momento se encuentra en una de las dos bandejas debe escapar de ésta pues es zarandeada por esa mala vibración, y lo único que puede hacer la persona es salir volando y dirigirse hacia la otra bandeja.

Cuando la vibración negativa después de un tiempo vuelve a sonar, la persona vuelve a ser zarandeada en la bandeja en la que se encuentra y debe volar a la bandeja opuesta, y así continuamente cada vez que suena esa mala vibración esporádica, la persona vuela hacia la otra bandeja y se queda allí hasta que vuelve a sonar.

Aunque la persona se siente mal en ambas bandejas, pues las dos se encuentran en la zona de desequilibrio: el Sire.

Una de las veces que sonó la mala vibración, la persona encontró la habitación del Adi, que está en medio, con la puerta abierta.

Al entrar allí, la persona pudo pasar por los cuatro habitáculos de un modo ordenado —C, F, S y E—, y a medida que iba pasando de uno a otro, esa mala vibración se iba desvaneciendo, de tal modo que la persona empezó a sentirse feliz como nunca antes se había sentido, pues ya estaba en el Adi, en la zona de equilibrio.

¿Cuántas personas están actualmente saltando de bandeja en bandeja?

Imagínate un país lejano de tiempos remotos en los que la religión decía a los ciudadanos que no eran buenos, que el mal les poseía y que debían de ser salvados por el bien.

Durante los tiempos infantiles de esa humanidad tuvieron unos tutores venidos de civilizaciones más avanzadas que los dirigían al igual que un padre se encarga de su hijo.

Pero cuando esa civilización llegó a su adultez, entonces esos guías ya no venían a ayudar a la población y eran los individuos los que debían de superarse a sí mismos con la cualidad adulta ya formada que tenían para poderlo hacer.

Aun así, continuaron con la doctrina de sus pasados tiempos infantiles y cuando alguien cometía algún delito no le daban la oportunidad de rehacerse, es decir, que no lo consideraban como una persona capaz, sino que por sí mismo no tenía posibilidad de rehacerse, y debía de ser conducido totalmente.

Aunque los tutores de la humanidad ya no estaban en ese momento para poder ayudar al individuo a hacerlo bien, sino que era el individuo el que lo tenía que hacer por sí mismo por ser adulto, pero no podía hacerlo porque no se lo permitían, ya que aplicaban en él la doctrina de los pasados tiempos infantiles.

Eso producía en éste y otros individuos un gran estrés que se traducía en violencia hacia uno mismo y hacia los demás.

Ahora vamos a observar nuestros tiempos actuales para ver si estamos en esa misma situación en algún tipo de circunstancia.

Pues si es así, entonces las personas que realicen malos actos no van a pensar nunca en que ellos mismos los pueden superar, pues siempre les van a decir que no lo intenten y que simplemente crean en Dios, pues éste les va a salvar.

En tiempos adultos ésta puede ser un arma de doble filo.

Pues si el ser adulto que debe de superarse a sí mismo no lo hace porque le dicen que Dios lo hará por él —y Dios, a través del tutor, ya no le ayuda porque ya no son tiempos infantiles, sino de tiempos adultos—, entonces el adulto que no se enfrenta a superar sus propios problemas para intentar ser mejor no los puede superar, ya que es él mismo el que lo debe de hacer, y si se lo impiden, no lo hace, y así el problema del adulto se multiplica en vez de solucionarse.

Vamos a ver en nuestro mundo cuántas personas hay en esa situación de considerarse que son negativos y que no pueden y que necesitan ser salvados.

Pues todos ellos pueden estar perdiendo la salvación que actualmente podría venir de ellos mismos, si en vez de considerar que son malos, impotentes, negativos y pequeños, considerasen que ya están formados, que son adultos, que pueden y que lo conseguirán.

¿Cuántas personas actualmente ya pueden salvarse a sí mismas y no lo hacen por haberles dicho que no pueden?

En un lugar lejano y de tiempos pasados había un urbano que dirigía el tráfico con ademanes extraños que provocaban la burla de la gente.

Un día pasó por allí un padre con su hijo de la mano.

El hijo le comentó al padre:

 -Mira, papá, ese hombre está chiflado.

El papá le respondió muy correcto:

 -No, hijo, no está chiflado, es un urbano que está haciendo su trabajo.

El hijo le respondió:

 -Pero lo que hace no es normal, hace cosas extrañas.

Y así siguió la conversación:

 -No, lo que hace es normal, no hace cosas extrañas.

 -¿Ah, sí? Pues pensaba que lo que hacía era muy extraño y muy raro.

 -No, hijo, es normal.

El padre, por temor a que el hijo en el futuro tuviera problemas con la ley por considerar extraño al urbano, le hizo creer que los gestos extraños de éste eran normales.

Así que con esa idea creció el niño hasta que se hizo adulto y eligió como profesión ser urbano, y cuando dirigía el tráfico hacía los mismos gestos extraños que aquel urbano que vio en su infancia.

El padre le había enseñado e inculcado que los gestos de aquel urbano eran correctos y así lo creyó y lo asimiló para toda su vida.

El padre, en vez de ser movido por el temor, debería de haber tomado el camino del equilibrio, es decir, no burlarse del urbano extraño ante el hijo para evitar que éste lo imitase, pero tampoco pasarse por el otro extremo haciendo creer al hijo que el urbano es normal, porque algo de extraño sí que tenía, y si el hijo lo hubiera comprendido así desde el primer momento, no le hubiese imitado después, y además tampoco le hubiera faltado al respeto, pues habría sido educado con equilibrio.

Este es otro ejemplo de una situación en tiempos adultos, en los que la persona no debe de actuar como en tiempos infantiles, pensando que todo lo que ves es correcto y que los fallos tan solo están dentro de él, es decir, dentro de la persona, como lo pudiera ser el pensar que el urbano es extraño, por ejemplo.

Pero estando en tiempos adultos hay que aprender a gestionar las situaciones por uno mismo, es decir, considerando que tanto el urbano como todos los demás son seres iguales, seres adultos con algo que ofrecer y que a su vez necesitan algo de los demás, es decir, que no hay ninguno que sea perfecto, pero que sin embargo sí que tenemos todos la posibilidad de ayudarnos unos a los otros a vencer las dificultades, para hacer que todo vaya mejor, para todos y por el bienestar de todos por igual.

¿Cuántos escenarios como el del urbano supuestamente "no extraño" se producen hoy en día, afectando así a terceras personas, por no adoptar un papel adulto en esas situaciones?

Cuando el sentirse culpables y la necesidad de ser salvados es justamente el sentimiento que se necesita para que un adulto no pueda rehacer su mala acción, por sentirse incapaz de ello y eso le fuerce a mantenerse en esa mala acción, esperando una salvación que tampoco le llega porque la está esperando por un medio infantil  siendo ya un adulto, es decir como una ayuda que se ofrece a los niños estando ya esa persona en tiempos adultos, y por lo tanto no llegándole la ayuda y tampoco permitiendo que esa persona se ayude a sí mismo, por lo que esa situación le obliga a permanecer cometiendo el mismo error, y si lo que era, era robar, continuará robando, y lo que era, era engañar, continuará engañando.

Esta es la razon por la,que al acusar a un adulto de una falta se le incita a,seguir cometiendola.

Hay que abrir los ojos a la realidad en la que estamos.

Hemos de aprender a tratar nuestro cuerpo, porque los,seres humanos lo poseemos mas, a diferencia de los,animales, que son mas el cuerpo que tienen.

Hay que ver la realidad en la que nos encontramos.

El sentido de culpa en el adulto es la excusa para delinquir. Pues:

1- Si se le hace sentir culpable, con ello , se está aplicando en él la norma infantil.

2- Si se aplica en él la norma infantil, no se le puede dar la solución infantill, la cual es el tutor, pues el individuo se halla en la adultez, en donde el tutor no está.

3- A su vez, al aplica en él la norma infantil, con ello, se le impide aplicar la norma adulta, que es solucionar por sí mismo el problema con la capacidad adulta que ya tiene por ser adulto.

4- Si no se soluciona su problema, y ademas se le impide que el mismo lo solucione, con ello,  se le obliga a continuar igual, es decir,  a delinquir. 

5- Si se le hace creer que él es un culpable, un ser irreparable, el individuo usará ese argumento para volver  a cometer su delito, a delinquir, pues eso le dará pie a poder decir:

"He cometido el error por ser un ser irreparablemente imperfecto"

6- Si aun asi se continua dirigiendo a esa persona como a un niño irreparable y sin darle opción a que como adulto se corrija a si mismo, y a la vez se le van perdonando sus faltas, entonces, ese perdón, a su vez, continuará justificando que es un ser imperfecto, que necesita ser dirigido, y perdonado cuando lo hace bien, para asi supestamente, y en cada perdón,  darle unos ánimos que el individuo no se puede dar a si mismo, por ser un ser imperfecto,  y unos "animos" que el individuo recibe no cuando sigue su propio camino, sino cuando obedece.

7- Es decir que todo ello aleja al individuo adulto de poder seguir su propio camino y de la posibilidad de corregir por si mismo su propio error, y le sumerge en la sensacion permanente de ser un ser imperfecto, lo cual  es la escusa para cometer delitos, pues el individuo siente que tras cometer el delito siempre tiene la posibilidad de ser perdonado para asi despues poder seguir cometiendo delitos, para asi seguir siendo perdonado cientos de veces, y cometiendo delitos otras cientos de veces mas, sin parar.

8- Dejar en un estado asi a un ser adulto es perfecto para poder usar a ese individuo como soldado en una guerra.

Pues aunque le lleve al delito de tener que matar a otras personas, y eso le haga sentirse culpable - exconbatiente suicidado- sin embargo despues se le dara el perdon por el mal  acto cometido, para que pueda seguir matando en el futuro.

Es decir que es la "jugada perfecta" para hacer que otros vayan a morir en una guerra no para defender los ideales de quienes mueren en batalla, sino los del dictador  que les conduce a esa guerra, aprovechandose del sentido de culpa que produce en ellos.

En el pasado la religion  hacia que ese aracnido engaño hacia los reprimidos fuese perfecto, pues estaba muy bien montado lo de hacer que los individuos se,sintiesen imperfectos (pecadores) para que asi cometiesen sus actos imperfectos (que asesinasen en la guerra) para despues perdonarles (la confesion religiosa) para que eso les permitiese cometer mas pecados (mas,asesinatos en la guerra).

Pero actualmente los jóvenes no van tanto a misa como en el pasado, es decir que no asisten tanto a las ceremonias religiosas, y por ello no reciben la confesión para que después de haber matado no tengan cargo de conciencia y puedan seguir matando.

Por eso esa falta de la confesión religiosa hace que esos jóvenes después de haber estado en el campo de batalla se sientan tan mal por haber matado a otros que lleguen hasta suicidarse.

Últimamente contratan como soldados a gente con dificultades económicas que son jóvenes que se arriesgan a morir con tal de que sus familiares reciban una paga.

El colmo de la vergüenza de que eso sea así.

Pues ya que lo de la religión no funciona para llevar a los individuos a morir por sus intereses ajenos, entonces se hace de un modo descarado, como única opción, es decir sin más miramientos religiosos sino de forma directa, pagándoles para sacarles de la pobreza.

Una pobreza que no existiría si los que tienen más repartieran lo que tienen con los que tienen menos para que así no hubieran unos pobres que tuviesen que morir por sus intereses.

Unos intereses que son vergonzosamente lujo, excesos y vicio.

Como la equivalencia estadistica entre los diez mil muertos que un comerciante de armas necesita para ganar el dinero  necesario para comptarse uno de sus yates de lujo.

De esto mismo que estoy diciendo ahora se dieron cuenta quienes empezaron con el movimiento comunista, pues luchaban contra el abuso de los ricos hacia los pobres.

Aunque hay que estudiar bien esas motivaciones de la gente que llevan a actuar a grandes masas.

Pues en esos movimientos la humanidad también necesita encontrar un equilibrio.

Es decir que en el pasado se dieron cuenta del abuso de los ricos hacia los pobres y lucharon contra ellos creando movimientos como fue el comunismo y otros grupos revolucionarios.

Aunque esa lucha se basó en una verdad implacable sin embargo el modo de manifestar es verdad fue demasiado pasional.

Lo cual se tradujo en un movimiento extremo que también produjo muchos muertos el nombre del comunismo y de otras entidades revolucionarias.

La humanidad así se desvió por un extremo.

Actualmente ella en un pasado no muy lejano se intentaron corregir esos bandazos extremos en contra del capitalismo.

Un intento de esa corrección fueron los hippies de los años sesenta.

Pues el mundo con el comunismo y demás reivindica bélicas se mostró demasiado agresivo en contra de las injusticias.

Eso llevó aquel en los años sesenta se buscase ese equilibrio intentando dirigirse hacia el extremo contrario es decir hacia la paz y el amor.

Aunque ese extremo de la paz y el amor tuvo las intenciones de equilibrar el anterior extremo de la violencia de las guerras, sin embargo también fue otro extremo que condujo a la humanidad a otros tipos de errores como son las drogas.

Actualmente Rusia está experimentando ese otro extremo del supuesto equilibrio de las masas pero que vuelve a hacer otro extremo perjudicial.

El primer extremo que sufrió fue la lucha contra el capitalismo y la formación del comunismo a través del cual en Rusia y ejerciendo una gran agresividad se mataron a una gran cantidad de personas por asociarlas al capitalismo.

Con ellos se corrigió el anterior extremo a ese que fue el abuso de la dinastía de los zares sobre el pueblo oprimido.

El siguiente extremo fue el abuso de la agresividad comunista en contra de otra gran cantidad de gente.

Ahora Rusia experimenta el siguiente bandazo de volver al otro extremo a favor de la riqueza, lo cual vuelve a ser agresivo, pues esta llevando a cientos de ruso a morir en la batalla contra Ucrania, tía en zalzar de nuevo el poder de uno sobre la pobreza de otros.

La lección que la historia da a través de todo ello es que para corregir un extremo no es necesario irse al otro extremo, sino al centro de equilibrio.

Pues una humanidad que ya es adulta es capaz de hacerlo así y no necesita del otro extremo.

Tan solo una mente infantil necesita de los errores y extremos para aprender y formarse hasta llegar así algún día a ser un ser adulto.

En ese caso los sistemas religiosos, sentidos de culpa y confesiones, son buenos, porque ayudan a que los individuos infantiles maduren en un proceso de formación.

Sí esos sistemas religiosos y dogmático sientan bien a la poblaciones porque esta realmente estaba en su periodo infantil, y por lo tanto necesitaba de esos sistemas.

Pero si esos sistemas sientan mal y producen guerras y malestar esa es la clara señal que indica que la humanidad ya no es una niña que necesite de esos sistemas para sentirse bien sino que es un ser adulto y como tal ya no necesita de esos sistemas dogmáticos, y sea ese ser adulto se le obligan esos sistemas, se produce en el un gran malestar enfermedades y guerras, que es lo que sucede últimamente, lo cual es una clara señal de que la humanidad ya no está en su periodo infantil sino en su periodo adulto, en el cual ya no necesita de esos sistemas dogmáticos, sino de una sociedad adulta de igualdad de bienestar para todos por igual, aunque no una sociedad igualitaria forzada, porque eso volvería a hacer otro extremo negativo, sino una sociedad igualitaria verdadera, con una verdadera libertad de cada ser adulto que conduzca a todos hacia la construcción pacífica de una buena sociedad de igualdad de bienestar para todos por igual.

El sentido de culpa en un niño le conduce a su formacion y en un adulto a su destrucción.

El hecho de que la humanidad en los últimos tiempos se haya dirigido hacia su destrucción es la clara señal que muestra que  se ha aplicado en ella el método infantil de hacerle sentir culpable, siendo ya una humanidad adulta, que ya no necesita una desvalorizacion hacia la propia capacidad, tal como el niño si que necesitaba, sino todo lo contrario, necesita una valorizacion de la propia cualidad adulta ya formada, capaz de solucionar por si misma sus propias dificultades y limitaciones.

Un abrazo


Fernando Ortolá


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Conclusiones y opiniones de los lectores: