Hay niveles distintos de percepcion de la realidad, unos mas profundos y otros mas superficiales.
Aunque todos ellos son igualmente dignos, necesarios e imprescindibles.
En cada nivel puede existir una armonía o una desarmonia.
Si existe desarmonia en un nivel hay que conectar con otro nivel armónico.
En el nivel adulto humano esta el despertar el autoconocimiento (S) la fuerza interna ( F) las emociones internas (E) y la identidad interna integrada al Dios invisible de lis adultos (C).
Es un nivel que se da por si solo de un modo natural al igual que los demás niveles, aunque hay que conocerlo y aceptarlo tal como es, tal como la naturaleza lo da, al igual que los demás niveles deben de ser aceptados también por el ser que se haya en ellos en cada momento.
El modo respectivo como las esencias llegan en cada respectivo nivel es conocido porque vienen en paz.
Si la vibracion de un nivel quita la paz a otro nivel es porque es corrupta es decir que se encuentra en desequilibrio, en un estado de excesos y defectos, de vicios y carencias.
Por eso la vibración de un nivel corrupto puede quitar la paz a otro nivel en el caso de que la gente del nivel interceptado deje de hacer lo que debe de hacer según su orden natural de cosas, es decir que deje de seguir la norma natural que le corresponde, que deje de estar Ahí.
Por eso es importante mantenerse en la paz del nivel o estadio evolutivo en el que cada ser se encuentra.
Pues la paz es el Creador que siempre ayuda a todos los seres esten en el nivel evolutivo en el que esten, aportando a todos el mismo bienestar para que todos ellos se sientan bien por igual.
La violencia y el desequilibrio produce ataques de seres de un nivel hacia los seres de otro nivel para robarles energía y usarla para obtener los excesos y vicios del nivel desequilibrado en el que están.
Aun así todos los seres están protegidos de cualquier ataque si se mantienen Ahí.
Esos ataques forman parte de una selva interior tejida por vibraciones en un nivel espiritual en donde los malos espíritus se baten a duelo por quedarse con la energía de sus contrincantes para poder usarla en sus excesos y vicios.
Esa selva interior existe igual que la selva exterior.
Al igual que en la selva exterior existen maravillosas flores, insectos y animales de intensos y combinados y atractivos colores que son venenosos y usan la belleza para atraer a sus víctimas lo mismo sucede en el mundo espiritual, en el cual también hay corrientes espirituales muy atractivas y bellas que después resultan ser paraísos artificiales que atrapan asfixian roban y matan a sus víctimas, al igual que lo puede hacer una araña de colores en el mundo material externo.
Por eso cada cual se debe de mantener en paz en su propio cuerpo y estado evolutivo para mantenerse en lo que debe de hacer y no ser atraído y desviado de su estar amAhí (en la paz) por esos monstruos disfrazados de paraíso ya sean interiores o exteriores espirituales o materiales.
El estar Ahí del ser humano es sencillo, simple y fácil de comprender por cualquier persona que se decida simplemente a observarlo.
Pues por su resultado y los hechos que produce se conocen que es el estado natural del ser humano pues aporta bienestar al nivel de todas las esencias tanto en la propia identidad y relación con los demás, como en el cuerpo y el propio trabajo, el propio autoconocimiento e intuición, y en las propias emociones y sentimientos, pues hace que todo ello se mantenga bien y en paz permitiendo al ser humano una vida sana libre y feliz, en la cual se sienta realmente bien.
Esa sensación es el hecho irrefutable de que el ser humano está siguiendo su verdadera norma natural, es decir que está haciéndolo bien, esta Ahí, y no está siendo engañado confundido y casado por esas malas vibraciones tanto materiales como espirituales que comen la energía de otros con malos fines.
Cuando el ser humano está Ahí en paz no solo se siente bien, sino que además está conectado totalmente con su Dios invisible, tiene una gran libertad y dispone de una gran fuerza interna, una gran intuición, autoconocimiento y tecnología inclusiva y no contaminante, y una gran sensación de amor y satisfacción en su interior, es decir un gran sentirse bien, y todo ello en una gran paz personal y en la relación con los demás.
No hay que caer en el engaño de esa mordedura de serpiente que produce la excitación y emociones de estar en el paraíso cuando en realidad se está en un paraíso artificial que son las fauces de esa serpiente que está devorando al individuo.
Hay que mantenerse en la paz el ser humano. Ahí como siempre, Ahí.
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El amor y la paz más altos es siempre la más próxima y accesible, la más sencilla y cercana de cada momento cotidiano de la vida de cada uno.
Eso es el estar Ahí.
Tal cómo se puede ver en los documentales del Festival música de Woodstock del underground y en sus inmediaciones tanto temporales como espaciales esos chicos jóvenes que sentados en la sobre la hierba el campo mientras seguían la respiración excitada que las indicaciones de un gurú les pedía realizar.
Estaba realmente lástima verles.
Pues habían sido picados por esa mariposa venenosa de colores qué haciéndoles alucinar igual que la droga les hacía creer en sus alucinaciones que estaban en un paraíso cuando en realidad era un paraíso artificial que no les estimulaba las propias esencias de la identidad, el conocimiento, las emociones, y la fuerza, sino que se las quitaba, todo lo contrario de lo que les prometía, para cazarles cambiandoles la droga física de la heroína la cocaína y otras por la droga psíquica igualmente dañina.
Pues la respiración pacífica del ser humano no es esa respiración excitada que ellos recibían qué era la respiración de quién está mordido y drogado por quién le ha apresado y no la respiración normal y natural que aporta paz al ser humano.
Es la respiración de alguien a quien le están violando en todos los sentidos literales y conceptuales de la palabra.
Al mismo tiempo que le están suministrando droga para que no se escape de esa violación.
Una droga que puede ser similar a la burundanga.
Eso es malos espíritus que quitaban una droga para dar otra, un tipo de esclavitud para dar otro, es decir que eran espíritus que robaban esclavos a otros espíritus represores, son unos malos espíritus que no se encuentran solo en algunos gurús sino que están repartidos por todas partes y disfrazados de todas las formas tras las que se puedan ocultar.
Puedo presentarse a través del canto de un pájaro como pueda ser unirlo al cual han poseído, o a través de las caricias de un gato, o de una suave brisa, un ramo de flores o una canción, etc.
Mal espíritu se puede presentar a través de cualquiera de esas formas bellas con las cuales se disfraza, engañando así a los ojos externos pero no a los internos qué son a los que el ser humano debe de seguir para no verse atrapado por esos fantasmas disfrazados de luz.
Pues la visión interna del ser humano muestra a este en cada momento lo que contiene paz y lo que no la contiene, es decir lo que es estar Ahí y lo que es no estar Ahí, por lo que al ser humano que observar desde una visión interna podrá fácilmente mantenerse en el Ahí, es decir en la paz natural de siempre, es decir una paz que no viene disfrazada de una belleza que sobreexcita al ser humano dándole una sensación de paraíso y de bienestar sublime cuando en realidad es una trampa que le sobre celebrando demasiado su corazón y llevándole a la muerte.
Una sobreexcitación que lleva al ser humano a una respiración acelerada, excitada y confundida que le hace sentir de modo engañoso que está sintiendo un gran placer.
Cuando la realidad es que está perdiendo el gran placer de la paz humana natural y habitual de siempre, la cual aporta al ser humano una respiración tranquila y armoniosa, profunda y relajante, que no le impide ser estar sentir y tener sino que le estimula las propias esencias que componen su ser aportándole auténtica paz en el mismo y en la relación con los demás.
Por eso no hay que dejar de estar Ahí, tal como el estar Ahí es, es decir en el estar Ahí de siempre.
Ahí.
El canto del mirlo
Lo dicho se puede comprobar en la relacion con cualquier elemento animado o inanimado del entorno como por ejemplo los mirlos.
Todos los animales incluyendo el mirlo entre ellos consideran a los humanos como los intermediarios entre Dios y ellos.
Al igual que para nosotros hay otros intermediarios más evolucionados que se encuentran entre Dios y nosotros (a los cuales denomino los madis)
Pues nos encontramos un escalón evolutivo inferior a ellos y los animales se encuentran en un estadio evolutivo inferior al nuestro.
Por eso cuando una mirla quiere hacer un nido desea poder engendrar a sus crías y dirigirlas con un amor puro y verdadero, procedente de Dios, que le llega a través de nosotros los humanos.
Movida por ese deseo la Mirla se acerca al lugar en donde habitan los humanos, a sus balcones, casas, jardines y proximidades.
Para las aves es muy importante el canto, y por eso la Mirla al acercarse a donde el ser humano habita se fija en las melodías que una persona canta en su casa y que la Mirla oye mientras la ventana está abierta, o que alguien canta en su jardín mientras cuida las plantas, o en el balcón de su casa, o caminando por la acera de su calle.
La Mirla escucha esa canción atentamente, pues en ese ambiente que ha elegido es donde quiere poner su nido, y cuidar a sus crías, para que estas estén llenas de ese amor puro que ella desea.
Cuando llega la época de la apareamiento y el mirlo vuela tras la Mirla llevado por el instinto de la procreación, la Mirla le dirigirá a ese lugar que ella ha elegido para poner allí su nido y en donde ha oído la canción de una persona que allí habita.
Una vez allí la Mirla le pedirá al Mirlo que cante esa canción, pues quiere que la relación con él sea de un amor puro y verdadero, tal como esa canción le inspira a ella.
Por eso el mirlo, para poder tener un contacto con la Mirla, deberá de cantar esa misma canción que la persona que vive en ese lugar canta, y que la Mirla le pide que cante al mirlo, para poder aceptarle y engendrar con él a sus crías, en un nido que también se encontrará en las inmediaciones de ese lugar.
En el caso de que el mirlo cante esa canción lla mirla le aceptará.
Eso mismo hace que la relación entre los mirlos y las personas sean muy intensa, aunque unas personas se puedan dar cuenta de ello y otras no tanto.
Eso explica porqué los mirlos van al encuentro de las personas, interceptandolas incluso en las sendas y caminos por las que alguien va paseando.
Pues la Mirla va buscando el ambiente de amor puro, en donde poner un nido y engendrar a sus crias. Y el mirlo se acerca para aprender las canciones de ese lugar y poder demostrar a la Mirla que es digno para ser su pareja.
Por eso, en esa trama, los mirlos son tan insistentes en cantar las melodías que las personas entonan, pues si no lo hacen no podrán juntarse con la Mirla.
Es sorprendente comprobar que ese proceso es incluso interior y telepático, mostrándose así que los mirlos, al igual que todos los animales, también tienen su espíritu en estado de evolución, igual que el nuestro, es decir igual que el espiritu de los seres humanos.
Es fascinante comprobar que el espíritu de los mirlos se comunica también vía interna y telepática con el espíritu de los humanos, aunque cada cual a su nivel pero al contacto se establece.
Pues para el mirlo es muy importante que la persona de la cual la Mirla ha escuchado su canción este presente, y la cante, para que así el mirlo la pueda imitar, cantando la misma cancion, para que la Mirla le escuche y le acepte.
Por eso, si esa persona no está en el ambiente que la Mirla ha elegido para poner su nido, el mirlo sigue con su vuelo a esa persona, cantándole esa canción que he aprendido de él, para pedirle que por favor no se aleje de su ambiente, y que siga cantando su canción, para que la Mirla pueda comprobar que él, es decir el mirlo, también la canta y así puedan hacer un nido en el ambiente en donde esa persona vive.
Es decir, que esa individuo como intermediaria entre Dios y el mirlo, es el auténtico portador del amor y de la vida, que de Dios llega hacia el mirlo, y por eso el mirlo como un fiel creyente acude a su templo, también acude a ese ambiente y a esa persona, por donde le llega el amor de Dios que le va a llevar a engendrar una nueva vida.
No solo los seres humanos tenemos el sentido de pureza, sino que los animalitos incluidos los mirlos también lo tienen, y lo desean, igual que nosotros.
Aunque al igual que nosotros, hay animales que también se desvían de ese sentido de pureza hacia el vicio y lo impuro, como puede ser el amor traído únicamente por las bajas pasiones.
Los buenos espíritus nos mantienen en el buen amor y los malos espíritus nos desvían hacia ese amor desviado del exceso de placeres materiales, como lo pueda ser el sexo, cuando se manifiesta de ese modo desviado de amor impuro.
Al igual que a nosotros nos afectan los buenos y malos espíritus a los animales también.
La Mirla, no solo se acerca al canto de una persona en su jardín, sino que también se acerca a sus emociones y las capta, aunque esa persona esté durmiendo, o inmóvil en su cama por un momento al despertarse en el amanecer.
Ese es un buen momento para comprobar que eso es así.
Pues en ese momento la Mirla está captando las emociones de la persona que aún se encuentra en la cama.
Al mismo tiempo el mirlo también se acerca pues tiene que copiar esas emociones a través del canto aprendido de esa persona y mostrarlas a la Mirla para que este le acepte.
Ese es un contacto muy profundo y telepático entre los mirlos y los seres humanos.
Si en ese momento el mirlo está poseído por un mal espíritu y el deseo que tiene hacia la Mirla es únicamente carnal y no de amor puro, entonces, el mirlo no copiará educadamente las emociones de la persona, sino que las robará.
Eso puede ser profundamente sentido por esa persona, la cual en ese momento sentirá que su mente patina como un disco rayado, que no alcanza la cima la comprensión que persigue, la persona entrará en la rumiación mental, en esa respiración rápida y excitada que le hace creer que está alcanzando una cima elevada cuando en realidad tan solo está en el efecto de una picadura venenosa, atrapada en la droga y paraíso artificial de ese ataque interior del mirlo, similar al mordisco de una araña de colores, pero venenosa, que le hace alucinar que está en el paraíso, cuando tan solo está atrapado en el paraíso artificial de unas fauces, que en este caso se presentan a través del mal espíritu que posee a ese mirlo, al intentar robar las emociones a esa persona, para usarlas en un contacto de bajas pasiones con la Mirla, y no con el amor puro que esta le pide.
En ese caso esa persona podrá darse cuenta de ese malestar, es decir de esa mente propia que en ese momento patina, y así tomar distancia mental del canto del mirlo, poniéndose a pensar en otra cosa.
Cuando eso sucede y lo se por experiencia personal, entonces, el mirlo se enfada y canta la canción que le he enseñado de un modo frenético y dramático, pidiéndome asi que no tome distancia, que no deje de pensar en él, porque necesita de mis emociones para seguir ligando con la Mirla.
Si en ese momento, y después de haber tomado distancia mental del mirlo, pensando en otra cosa, vuelvo a fijarme en él, en su canto, y este vuelve a paralizar mis emociones, entonces justo en el momento en el que estas se paralizan es cuando el canto del mirlo se detiene automáticamente, incluso sin haber completado la melodía que habitualmente canta de principio a fin.
Si en ese momento se me ocurre seguir fijándome en su canto, a la vez que mantengo la meditación que mis emociones me ofrecen, en ese caso me arriesgo a que el mirlo me siga quitando energía, es decir empujándome hacia un disco rayado, lo cual es una sensación muy dolorosa. Pero si aún así sigo en esa batalla mental, entonces el mirlo termina yéndose, es decir que se aleja de esa batalla y se le oye cantar muy lejos, después se va aún más lejos, hasta que deja de oírse.
Pues en esa batalla en la que intentaba robarme las energía le he vencido.
Pero no vale la pena repetir esa oración o mantra violento para vencer al mirlo y hacer que se vaya.
Tampoco vale la pena sufrir personalmente el daño de esa batalla, pues es muy doloroso, se haya perdido o se haya ganado es doloroso igual, y no vale la pena.
Es como poner en juego el alma.
Es mejor abandonar la batalla que ese mal espíritu declara a través del mirlo, y dejar de escuchar su canto activando la mente en otra cosa a la que se presta atención en ese momento, en vez de al canto del mirlo.
Cuando hago eso y vuelvo a dejar de escuchar al mirlo, para no participar en esa batalla interna, es cuando el mirlo o bien igualmente se aleja por ver que no puede robar esas energías, o bien se queda intentando hacerlo bien, es decir no robándome las emociones internas, sino simplemente compartiendolas con la mirla.
Eso es lo mejor que puede pasar, pues en ese caso la Mirla le aceptará, y tendrán una relación de amor puro, es decir de emociones que no han sido violadas, ni hacia mí, ni hacia la mirla y ni hacia el mismo mirlo, sino que serán emociones puras de amor verdadero, en donde pondrán un nido, en el ambiente en donde vivo, y en el que dirigirán a sus crías con amor puro y verdadero, para que sean unos mirlos sanos y felices en el futuro, tal como la mirla eligió en un principio y el mirlo así lo aceptó.
Esta experiencia demuestra el claro contacto interno y telepático entre los animales y el ser humano.
Este fenomeno natural de contacto se aplica a todos los animales, no solo al mirlo, aunque los mirlos lo reflejan de un modo muy directo.
En el caso de que a través de los animales se presente un mal espíritu y aceptemos la batalla que nos declara en vez de tomar distancia mental de él, entonces, habremos caído en su trampa, y al igual como ese mal espíritu no está dirigido hacia un amor verdadero y puro sino hacia las bajas pasiones, entonces, al aceptar la batalla que nos declara y caer así en su trampa, nos veremos poseídos por las mismas bajas pasiones, que nos harán perder el contacto con nuestro amor puro, con la elevación de conciencia, haciéndonos descender a un infierno, en el cual el amor impuro es un vicio y una cárcel muy molesta.
Por suerte siempre tenemos la posibilidad de volver a ascender la mirada hacia un amor más puro, limpio y digno.
Siempre tenemos la posibilidad de estar Ahí.
No vale la pena sufrir el no estar Ahí, ni siquiera por pensar que saliendo del Ahí vamos a poder regresar luego.
Un abrazo.
Fernando Ortolá
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