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sábado, 20 de junio de 2026

Todos "estamos" jefes

 

A los catorce años pese a escribir lo que comprendía del universo y entré en éxtasis.

Esos estados de éxtasis se sucedían de vez en cuando después de pensar en esas mismas cosas y comprenderlas.

Hice una religión infantil a la que llamé de nombre positivismo espiritual.

Elegí el símbolo de un círculo con una cruz en su interior de astas iguales que tocaba con sus extremos el perímetro del círculo.

Me satisfacía poder comunicar mi estado de éxtasis a otros niños para que pudieran sentir lo mismo.

Ese estado de extesis empezó a producirse algunos de ellos de vez en cuando.

La naturaleza me dio esa facultad para de realizar esas acciones y con el tiempo he ido comprendiendo esa facultad.

Ese éxtasis ha ido resurgiendo a lo largo de mi vida en distintas situaciones y momentos.

Le llamo el éxtasis  del Ahí porque se basa en estar Ahí en la paz, lo cual pongo en mayúsculas porque es el mejor estar de todos.

Desde muy pequeño me encontré en la situación de estar jefe.

Estar jefe no es lo mismo que ser el jefe.

Estar jefe es un ser jefe concedido y dirigido por otro jefe más alto.

Lo cual es diferente al ser jefe de alguien que ha perseguido esa meta y la ha alcanzado en algún momento de su vida.

En mi situación es diferente pues no soy jefe de nadie, aunque el jefe de arriba me ha puesto en la situación de estar jefe.

El de arriba me ha hecho procreador suyo y tengo la responsabilidad de mantener activas mis esencias adultas y ya formadas como lo es la mente, para que su creación se sostenga con salud en el plano físico.

Cuando activo la mente para elevar mi conciencia y comprender las cosas del universo el mundo físico a mi alrededor cobra vida brillo y salud.

A cambio recibo el éxtasis, el nirvana.

Lo mismo sucede con los textos que escribo, pues si alguien los lee y los intenta comprender punto por punto y coma por coma, le pasará lo mismo que a mí, es decir que se transformará en un canal través del cual el de arriba traerá el brillo y la salud a la creación física de su universo.

Sé que no soy el único canal en el mundo de ese señor creador de arriba que lo hace todo y lo sostiene todo.

En eso debemos de intentar llevarnos bien entre todos comprender bien lo que está pasando para poder coordinarnos en esa conciencia alta y hacer un buen trabajo en este mundo.

Hay que reconocer que después de siglos y milenios de represión espiritual y física nuestro mundo ha olvidado los conceptos más básicos de su existencia pues eso son precisamente los que conducen a la paz el amor y la igualdad con los semejantes lo cual nunca interesa a un dictador que quiere llevar a sus súbditos a la guerra en contra de sus propios enemigos para satisfacer sus propios deseos y necesidades y no los de esos súbditos, los cuales terminan como siempre explotados y sintiéndose engañados por no haber recibido nunca ese premio paredisíaco que se les prometió en un principio para pescarles, pero que en vez de darles esa vida prometida se les ha dado la muerte y al final de sus vidas se han dado cuenta con un triste lamento.

Esos conceptos básicos de la vida y que conducen al éxtasis a todos los seres es un patrimonio universal de todo ser viviente, no se puede manipular ni monopolizar, está en todos, porque es la vida misma y si no estuviese ese ser tampoco estaría vivo.

En ese paquete de información básica del ser humano censurado por la dictadura generación tras generación, está escrito con letras grandes que existe un creador el cual con su mente ha hecho sostiene y conduce este mundo y a todos los seres que lo habitamos, que por haber nacido de él somos todos sus hijos por igual.

En sus seres creados se va despertando el mismo poder mental creador que el Padre Creador tiene.

Este es un punto muy importante que hay que comprender porque la dictadura bloquea el libre pensamiento como una de sus primeras acciones represoras.

Es decir que bloquea la mente de sus individuos reprimidos.

La mente humana tiene la noble y necesaria función de sostener la realidad física de nuestro mundo, ejerciendo así como un canal mental de la mente del mismo creador.

Para que esta acción funcione bien también hay que reconocer a la presencia del Creador, no como un ser físico sino como un ser invisible, pero presente, un gran espíritu del bien, que ayuda siempre a quien intenta hacerlo bien.

Es decir que la acción de nuestra mente humana está estrechamente ligada al Creador, y por eso sin el reconocimiento del Creador la mente humana no funciona y solo llega a la locura..

Es muy importante comprender esto no solo para no desesperarse con el uso de la mente sino para alcanzar con esta una tecnología positiva no contaminante y útil.

La mente del niño no está formada todavía y por eso el niño necesita otra persona con la mente formada que le dirija.

Esa otra persona es el buen tutor físico del niño es decir su buen jerarca, encarnado muchas veces por el padre carnal.

Pero cuando ese niño se transforma en un ser adulto la cosa cambia.

Y cambia mucho, es decir que se pone todo al revés de cómo era, no porque pase a una condición negativa sino porque el patrón esencial del adulto es inverso al patrón esencial del niño.

El adulto ya tiene la mente formada y su tutor físico de buen jerarca ya no está a su lado.

Esa figura dirigente y jerárquica de la infancia ha sido sustituida por el Dios invisible de los adultos que guía desde el interior de cada ser alentando su propio determinismo.

El adulto ya no tiene que pausar su mente inactiva por no estar aún formada y para no dañar algo con ella, tal como un niño sí que debía de hacer, pues su mente formada aún no estaba preparada por ejemplo para conducir la moto de su padre.

Sin embargo un adulto sí que tiene la mente formada y su Dios invisible interior y propio determinismo le conduce a hacer uso de su mente, y además necesita hacer uso de su mente para que la realidad física y tangible del entorno se mantenga con salud.

En ese proceso es imprescindible aceptar la creencia en Dios es decir en el Dios invisible de los adultos.

Por lo siguiente:

Cuando el adulto hace uso de su mente con el fin de solucionar un problema,, es muy posible que no lo pueda solucionar a la primera, y que entonces deba de dar un alto a su mente, es decir un descanso, y al mismo tiempo ponerse a hacer otra cosa distinta por ejemplo realizar un esfuerzo físico como puede hacer el trabajo en el campo.

Después de ese trabajo, la mente de ese individuo ya se habrá despejado y podrá continuar pensando en cómo solucionar ese problema que tenía entre manos resolver.

En ese paso intermedio - entre haber usado la mente para solucionar el problema y después haber dejado de pensar y haberse ido a arar el campo- es decir en ese paso del trabajo mental al trabajo físico hay un paso intermedio muy importante que el individuo debe de realizar para que todo salga bien.

Ese paso intermedio es creer en Dios.

Es decir creer en que ese Dios invisible va a guardar todo aquello que el individuo ha comprendido con el uso de su mente, lo va a tener en sus manos, y después cuando el individuo esté listo para continuar pensando se lo va a devolver para que continúe pensando, y así finalmente pueda llegar a comprender la solución del problema tal como era su intención desde un principio.

Sin ese paso intermedio de creer y confiar en Dios las sombras que se ciernen en la mente del individuo serían tan tenebrosas que no le permitirían ir a realizar su trabajo físico,  pues temería perder lo que antes ha conseguido con su mente, y por lo tanto en vez de ir a trabajar al campo se quedaría lidiando entre esas tinieblas mentales, las cuales terminarían por absorberle y devorarle.

Por eso que el uso de la mente adulta es importante pero también es importante el creer en Dios para poder darle un buen uso a la mente.

Dentro de ese mismo paquete de información -que las dictaduras del pasado han borrado de la conciencia humana- también se encuentra el comprender que la mente humana este telepática.

Es decir que desde el primer momento en el que el ser humano adulto empieza a hacer uso de su mente empieza a entrar en un contacto telepático mental e interno con los demás seres adultos.

Contacto se produce continuamente seamos o no conscientes de ello.

Por eso el otro ingrediente necesario para que la mente del individuo adulto funcione bien es el llevarse bien con su prójimo.

Pues es indispensable para poder pensar tranquilo, ya que al mismo tiempo que el individuo piensa está entrando en un diálogo telepático mental e interno con su prójimo.

Estos son los tres ingredientes fundamentales para poder pensar bien, eficiente y tranquilo.

1 Dios.

2 El projimo.

3 La mente mismma.

Aun así también hay un cuarto elemento que ya he mencionado antes y que es también indispensable para poder pensar bien.

Ese cuarto elemento es la materia misma,, es decir la manifestación y resultado del pensamiento, lo que este ha conseguido finalmente plasmar en el mundo físico con la forma de un objeto material construido.

Pues sin esa meta material la mente tampoco tiene un arranque para para activarse.

Con ello hay cuatro cosas importantes:

Dios, el prójimo, la mente y la materia.

En el paquete de información contenido en cada ser adulto también se encuentran las palabras básicas de esas cuatro partes.

Dios es la identidad, el prójimo es las emociones, la mente es la mente misma, y la materia es el cuerpo.

Con eso vamos sintetizando lo siguiente:

Espíritu, cuerpo, mente y emociones.

Esas son las cuatro esencias básicas que el ser humano adulto necesita activar para poder sentirse bien.

Al espíritu lo resumo con la letra C al cuerpo lo resumo con la letra F la mente la resumo con la letra S y a las emociones las resumo con la letra E.

Después con el tiempo me di cuenta que esas cuatro letras que representan a las cuatro primeras esencias caben en los cuatro cuadrantes de la Cruz rodeada por un círculo con la que represente a la religión creada por mí a la edad de catorce años.

Entonces pude sentir que ese símbolo es importante, aunque las esencias aún no habían rellenado sus cuadrantes, lo elegí con la idea de que representaba el signo de más rodeado por un círculo.

El signo de más representando lo positivo.

Aunque no con un sentido electrónico como lo pueda hacer el polo positivo sino con un sentido espiritual, es decir para recordar que hay que ser positivos en el espíritu, en la forma de ser y de actuar, para así poder sentir el éxtasis al cual con el tiempo le llamé el éxtasis del Ahí, el cual se representa con una estrella que se sitúa en medio del gráfico de los cuatro cuadrantes con las cuatro esencias en cada uno de ellos el círculo alrededor.

Es decir que con el tiempo aquel signo del signo de más rodeado por un círculo se ha ido completando hasta llegar a nuestros días,  formándose así lo que ahora denomino como el CENU de la e4, el cual da nombre a la ciencia de estudio de los ciclos naturales la cual denomino cenuítica, y que igualmente forma parte de ese paquete informativo que todo ser vivo contiene en su interior, para poder hacer uso de él de un modo consciente al llegar a la adultez.

El niño necesita de la jerarquía para poder subsistir sin embargo el adulto para poder subsistir necesita de la igualdad con sus semejantes.

Todos "estamos" jefes.

Entre todos formamos una malla de luz en la que con nuestras mentes unidas sostenemos la realidad física del universo en el que estamos.

No sólo lo digo porque lo comprendo si no también porque lo veo en las visiones.


Fernando Ortolá 





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