El 24 de julio pasado tuve un accidente con la bicicleta.
Me golpeé detrás de la cabeza, entre la nuca y la coronilla, un poco más del lado izquierdo.
Me llevaron al hospital, en donde me cosieron la herida poniéndome 5 puntos de sutura.
También me golpeé en la parte baja de la espalda, un poco más en el lado izquierdo y sobre el glúteo izquierdo, en donde me salió un gran hematoma más grande que una tablet y un pequeño bulto. Ambas cosas han ido desapareciendo y ahora, por suerte, solo queda una pequeña zona dolorida que también evoluciona bien.
Por todo ello, el cirujano me dijo que no debía hacer footing al menos en 2 meses.
Después de dos meses, aproximadamente alrededor del 24 de septiembre pasado, salí a correr después de hacer varios ejercicios en casa de un poco más de intensidad.
Ese día corrí 4 km y al día siguiente 18 km.
La parte baja de la espalda aún no se había rebajado tal como hoy en día.
Al correr sentía como un peso en esa parte baja de la espalda que subía y bajaba produciendo dolor.
Tal vez no escuché bien al cuerpo y tenía tantas ganas de correr que forcé; corrí con ese dolor martilleante en la parte baja de la espalda y glúteo, en el lado izquierdo.
Al correr, después, el dolor no se notaba tanto, y pensé que sería una buena rehabilitación.
El día siguiente corrí 18 km con la misma dinámica.
Me sentía bien corriendo, pero pillé el primer resfriado después de los meses estivales.
Era un grifo abierto.
Se ve que el cansancio, por ese sobreesfuerzo de no haber corrido en dos meses, me dejó agotado.
En medio de ese cansancio empecé a sentir un descontrol en el equilibrio de la pierna derecha y en el habla: me costaba completar una frase.
Me dijeron que podría ser por un hematoma en la base de la parte izquierda trasera del cráneo, en el que se había acumulado sangre, aún desde el accidente.
Esa sangre me estaba tapando esa parte izquierda baja del cerebro, en donde reside el control del habla y de la parte derecha del cuerpo.
Mi mujer descubrió en mí una mayor pérdida de esas funciones y, con ayuda, me llevaron urgentemente con la ambulancia al hospital para que me hicieran la operación de extraer la sangre del hematoma que se había quedado acumulada en esa parte de la cabeza.
Hicieron una evacuación de hematoma subdural.
Al despertar de la operación ya podía construir frases de nuevo y caminar: esas funciones cerebrales habían regresado.
Me salvaron la vida.
En todo ese proceso, mi necesidad de estar Ahí me ofreció comprensiones profundas que llegaban a mí de un modo espontáneo, y otras experiencias, de las que pillé algunas con la intención de escribirlas después.
Muchos temas despiertan mi interés.
Unos medio investigados, otros por investigar.
La confianza para decirse de todo sin que pase nada.
Ese es un tema.
Posiciones en el Sire.
Ese es otro tema.
La falta de diversidad adulta hace que al recibir una noticia intensa el individuo se polarice en los dos bandos del Sire, o salte de uno a otro, por no poder filtrar en la diversidad esa noticia intensa.
Amor de suegro.
Otro tema.
El tambor de la vida:
En la niñez su centro es oscuro, pues representa que el niño aún no tiene su ser formado; y en el adulto su centro es luminoso, pues representa que el adulto ya tiene su ser formado, para trabajar con sus esencias formadas —cuerpo, mente, emociones y espíritu— en la transformación de la oscuridad exterior en luz.
El niño no tiene la oscuridad, el trabajo, en el exterior del tambor, como lo tenía el adulto por estar preparado para trabajar y transformar esa oscuridad en luz guiado por la voz del padre que habita en su corazón y en el centro del tambor.
El niño, sin embargo, en el exterior del tambor tiene la luz del maestro y buen tutor, guiándole en la formación de su ser, es decir, rellenando de luz el centro oscuro del tambor.
Vivir en el escenario del niño en tiempos adultos transforma el Sol de vida en espoleta de destrucción.
A veces, la mente infantil puede confundir al individuo y hacerle vivir una situación infantil estando ya en tiempos adultos, y eso es doloroso; es caer atrapado por el chispo: todo el tambor se transforma en una dualidad dolorosa, su centro se transforma en un paraíso artificial, y los rayos exteriores se transforman en los pinchos de una espoleta de destrucción.
No hay que caer en esa situación de chispo.
Actualmente estamos en los tiempos adultos de la humanidad, en los que el individuo ya no vive en una dualidad de buenos y malos, dioses y demonios como en los pasados tiempos infantiles, sino en una unidad adulta en la que el centro del tambor y la estrella del ser adulto tienen luz adentro (en el centro del tambor y la estrella) y luz afuera (en los rayos del tambor y la estrella), activando las esencias adultas, el propio determinismo, el cuerpo, la mente y las emociones, y con ellas hacer que todo se llene de luz, dentro y afuera, y ser así un canal del Creador, un partícipe de la creación, conduciendo a este a su flor de realización.
La mente adulta es la mente diversa. La amplia. La que todo lo comprende y gestiona el compay, y donde no existen buenos y malos, dioses o demonios, sino que todos son habitantes de la malla de luz, hermanos iguales, luces que la pueblan.
Pero también es la mente con la que, como ser adulto, se dicen las cosas claras, con amor, pero claras, tal como son, con compay.
La mente infantil, estando ya en tiempos adultos, es una mente que está reducida a la polaridad de dos polos, que son los dos bandos de la violencia en la que vive, y por eso cuando captan una situación que por no tener la mente amplia desconocen, cambian de uno a otro bando del desequilibrio (el Sire), sufriendo así ese enfrentamiento entre los dos bandos. Pues no tienen activa la mente diversa del ser adulto, que es la que necesitan para poder asimilar todo positivamente, con una buena gestión que aporte beneficios para todas las partes por igual.
Vivir la mente diversa de la adultez hace sentir bien.
Los Feses son una herramienta del adulto, cuando vive en su mente diversa.
El ser adulto puede estar Ahí siempre, tan solo debe elegirlo, para activar sus esencias, y hacer así su función de partícipe de la creación para llenar esta de luz, como canal del Creador, y sentirse bien.
Como la generación del Yayo.
Después del accidente, más operaciones, he podido escribir un texto largo sin que se caiga la cabeza.
El estar Ahí adulto de la mente diversa es el de Kinomi y Ose.
La oración de Jesús o meditaciones de gurús son de los tiempos infantiles, pues en los actuales tiempos adultos se interponen entre el estar Ahí y el individuo, frenando el impulso vital que el ser adulto necesita para tener salud.
La mente diversa del ser adulto es la mente de Kinomi, la mente Madi.
Al ser intervenido en el hospital, mi mente se transformó eventualmente en la mente infantil de las oraciones y meditaciones de gurús.
Y eso ayudaba.
Pero después, al ir rehabilitándome y recuperar la mente Madi (adulta), entonces la mente infantil era demasiado gruesa y me separaba del estar Ahí adulto, que es el que me daba la salud.
Por eso he debido ir reincorporándome de nuevo a la mente Madi, adulta.
No quiero decir con ello que el sistema pasado infantil de oraciones y meditaciones sea malo, pues sí que es bueno durante el anterior gran periodo infantil de la humanidad, y en los momentos en los que un individuo pasa por una necesidad de ser cuidado, como por ejemplo tras un accidente, aunque una vez recuperado del percance debe ir regresando de nuevo al estar Ahí del ser adulto, que es el sistema que necesita para poder mantener la salud.
En la adultez, la jerarquía y la igualdad, el centro del tambor y su exterior, están unidos, pues F, la adultez, es C + F.
Solo lo más profundo se comunica de verdad.
Es un efecto curioso el hecho de que cuándo una persona desea poder ayudar materialmente a otro, después sucede lo contrario, es decir, que empieza a tener problemas y necesita ser ayudado materialmente por otro.
Eso se debe a que en realidad esa persona no ama de verdad (estando Ahí) a quien quiere ayudar, sino solo para dominarle.
Pues si le amase de verdad no querría dominar al prójimo, sino compartir con él de igual a igual, y con ese gesto ambos amarían al Padre por igual, por hacer su voluntad.
En ese caso, lo que el individuo y su prójimo se contagiarían el uno al otro es lo mismo: el deseo de amarse mutuamente y de amar al Creador.
Pero si no hay amor verdadero y un individuo desea dominar a otro a través de la ayuda material hacia este, entonces, en este caso, si el individuo A desea ayudar materialmente al individuo B, con ello transmitirá a este lo mismo, es decir, el sentimiento que hará que el individuo B también desee ayudar materialmente al individuo A con la intención de dominarle.
Aquí viene lo siguiente:
1- El individuo A, con apariencia externa de total bondad, desea ayudar materialmente al individuo B. Pero con la intención profunda de dominarle, por sentirse superior a él.
2- Las cosas que se transmiten son las profundas. Por eso esa actitud del individuo A no transmitirá al individuo B la apariencia externa, es decir, el deseo verdadero de ser ayudado materialmente por el individuo A, sino que lo que el individuo B captará e imitará del individuo A es la actitud profunda y espiritual de este, es decir, el deseo de hacer con el individuo A lo mismo que este hace con él.
3- Pero el individuo A en realidad no tiene dificultad material para que el individuo B haga lo mismo con él. Y esa situación creará dificultad material en el individuo A (la cruz de los santos) para que la transmisión del individuo A al individuo B se realice, tal como el individuo A lo ha solicitado, dejando así pasar la dificultad material hacia él.
4- Esto sucede solo en tiempos adultos, y en tiempos infantiles era distinto, pues en ese pasado el tutor y buen sentimiento de dominación positivo hacia el individuo, el cual lo captaba con un buen deseo de ser ayudado por él.
5- Todo ello demuestra que, a diferencia de la opinión de los viejos sistemas, este mundo no es un valle de lágrimas cuando se vive tal como es, con amor verdadero, estando Ahí.
Ejemplo:
Un profesor que bebe alcohol no transmite a los alumnos las lecciones, sino su vicio, que es lo que los alumnos captan vía interior: su espíritu.
El estar Ahí contiene todo:
Todo está contenido en el estar Ahí, el amor al prójimo y el amor al Creador (... a Dios, al Padre).
Pues en realidad no se puede amar al Creador si no se ama también al prójimo, y no se puede amar al prójimo si no se ama también al Creador.
Una cosa conduce a la otra y, es más, se producen al mismo tiempo.
Las dos entran en el estar Ahí del ser adulto. El vivir la energía vital. El amor humano.
Vale la pena preguntarse:
¿Cómo es posible que ambas cosas se presenten separadas?
Se presentan con el estar Ahí desintegrado en dos partes: el amor al prójimo y el amor al Creador.
La desintegración de algo suele suceder cuando se extrae una de las partes de ese conjunto de cosas, o se altera su presencia dentro de ese conjunto.
En este caso es el conjunto de dos elementos: uno, el amor al Creador; y otro, el amor al prójimo.
La falta de amor al prójimo por parte de algunas dictaduras, por no querer compartir con los pobres, es lo que ha terminado desintegrando esos dos elementos, que estaban integrados en el estar Ahí, y los ha presentado como dos elementos aparte: uno, el amor al Creador; y otro, el amor al prójimo.
Lo mismo sucede con otras sociedades dictatoriales derivadas o más antiguas, las cuales extraen del estar Ahí los principios intrínsecos y humanos que no les interesan, como son los que insinúan que hay que compartir con los pobres, y los deforman para poder seguir alimentando su vicio desequilibrado de tener más que otros. Y eso hace que el impulso vital que da salud a cada ser humano, el estar Ahí, quede fraccionado en una mayor cantidad de mandamientos y de normas sociales, que al presentarse en un conjunto que ha perdido su integridad en el Ahí, ya no pueden ser cumplidas a partir del estar Ahí y libertad espontánea de un individuo, sino que son normas que, ya sean antiguas o derivadas a la actualidad, someten al individuo obligándole a hacer un esfuerzo para ser cumplidas, cuando estando Ahí se podrían vivir todos esos principios humanos al mismo tiempo, de un modo natural, simplemente estando Ahí.
La desintegración del Ahí es una flagrante inversión del proceso creador, en el cual, a partir de la unidad del espíritu, se van multiplicando las esencias, empezando por la primera división de las dos primeras esencias, que entre otros atributos son el amor al Creador y el amor al prójimo.
La inversión sitúa a la unidad en la materia (el apoderarse de territorios ajenos) y la multiplicidad en el espíritu: la disgregación del estar Ahí humano, dividiéndolo en miles de principios, producido por una violenta detonación que empieza a dividir en el espíritu el estar Ahí humano, en la primera disgregación producida por la inversión: el amor al Creador y el amor al prójimo como presencia desintegrada del estar Ahí humano.
La gran astucia del Imperio Romano para poder vivir en la diferencia entre ricos y pobres.
El "Doplief":
Es un tapón disfrazado de bien sobre la salida de energía vital del ser adulto, produciendo así mucho mal por el intento de posesionarse de lo de otros.
Ser consciente de ello ayuda a liberarse de este efecto.
Todo puede ser distinto a lo que se piensa:
El catalán podría ser mezcla de valenciano con gallego.
Los incas pueden haber sido europeos exacerbados originarios.
Pues entre ellos había gente con rasgos europeos.
¿Cuándo no se ha descubierto América en cada viaje?
El origen de la violencia:
Por la misma ley natural que antes he citado:
Cuando estando en tiempos adultos una persona bloquea la fuente de energía vital de otra, le pone un tapón (Taponamo / Doplief) en esa fuente de energía vital con el propósito de robarle parte de su materia, y lo hace con el aspecto externo de hacerlo por «hacer un bien», la víctima puede estar tan engañada que no se dé cuenta de que le están robando, y además sienta equivocadamente que el otro, el que le roba, le está salvando, cuando en realidad le está atacando y robando, le está condenando dentro de un paraíso artificial que en realidad es un infierno.
Cuando eso sucede, es decir, cuando por ejemplo la persona A pone el Taponamo a la persona B, externamente se presentará ante esta como el salvador, el que le va a hacer un bien, pero sin reconocer nada de lo que la persona B tiene que dar, sin reconocer a la persona B como otra estrella de luz, como un igual, sino taponando, bloqueando la fuente de energía vital propia que la persona B necesita para vivir con salud; entonces sucede ese efecto curioso que se produce solo cuando una humanidad vive en su periodo adulto. Y ese efecto consiste en que cuando la persona A bloquea la fuente vital de la persona B, es eso mismo lo que la persona B, de un modo profundo, estará captando, aunque en el plano superficial no sea muy consciente de ello. Pero en un nivel profundo, en donde capta la realidad de un modo más intenso, sí que será consciente de lo que está pasando, e imitará la acción que el individuo A dirige hacia él, hacia el individuo B, y eso hará que el individuo B, desde un nivel profundo, bloquee la fuente de energía vital del individuo A, igual que el individuo A está haciendo con él. Eso hará que, a través de cualquier acción realizada por el individuo B, el individuo A se sienta bloqueado por el individuo B, y eso le irrite tanto que le produzca un gran enfado hacia el individuo B, hasta llegar incluso a atacarle verbalmente y hasta físicamente.
Si el individuo A no se hubiese sentido superior al individuo B, este no hubiese podido irritar al individuo A, ni recibir su ataque.
Cuando ese efecto se produce, esa es la señal que indica que la humanidad ya se encuentra en su periodo adulto, pues en el periodo infantil no sucede, ya que el individuo, al igual que el niño, sí que necesita una dirección de su tutor, de la jerarquía. Pero en tiempos adultos los individuos necesitan vivir en igualdad como norma natural, y cuando se salen de esta se produce ese efecto destructivo, el cual es la causa del castigo físico y la agresividad que profesores de escuelas, tutores, padres y demás dirigentes han dirigido hacia sus dirigidos, debido a que cualquier expresión o acción de estos les irrita, aunque sea pacífica e inocente. Lo cual se debe a que se refleja en los dirigidos el deseo equivocado de los dirigentes: un deseo de conducir por el «camino del bien» a los dirigidos, bloqueándoles así la fuente adulta, propia y natural que durante el periodo adulto está despierta en todos, y que cuando se bloquea es solo para dominar físicamente al bloqueado, con la única intención de apoderarse de su materia.
Aunque quienes actúan de ese modo reciben el golpe de vuelta, por el efecto rebote citado.
Por la misma ley natural que antes he citado:
Cuando estando en tiempos adultos una persona bloquea la fuente de energía vital de otra, le pone un tapón (Taponamo / Doplief) en esa fuente de energía vital con el propósito de robarle parte de su materia, y lo hace con el aspecto externo de hacerlo por «hacer un bien», entonces la víctima puede estar tan engañada que no se dé cuenta de que le están robando, y además sienta equivocadamente que el otro, el que le roba, le está salvando, cuando en realidad le está atacando y robando, le está condenando dentro de un paraíso artificial que en realidad es un infierno. Cuando eso sucede, es decir, cuando por ejemplo la persona A pone el Taponamo a la persona B, externamente se presentará ante esta como el salvador, el que le va a hacer un bien, pero sin reconocer nada de lo que la persona B tiene que dar, sin reconocer a la persona B como otra estrella de luz, como un igual, sino taponando, bloqueando la fuente de energía vital propia que la persona B necesita para vivir con salud; entonces sucede ese efecto curioso que se produce solo cuando una humanidad vive en su periodo adulto. Y ese efecto consiste en que cuando la persona A bloquea la fuente vital de la persona B, es eso mismo lo que la persona B, de un modo profundo, estará captando, aunque en el plano superficial no sea muy consciente de ello. Pero en un nivel profundo, en donde capta la realidad de un modo más intenso, sí que será consciente de lo que está pasando, e imitará la acción que el individuo A dirige hacia él, hacia el individuo B, y eso hará que el individuo B, desde un nivel profundo, bloquee la fuente de energía vital del individuo A, igual que el individuo A está haciendo con él. Eso hará que, a través de cualquier acción realizada por el individuo B, el individuo A se sienta bloqueado por el individuo B, y eso le irrite tanto que le produzca un gran enfado hacia el individuo B, hasta llegar incluso a atacarle verbalmente y hasta físicamente. Si el individuo A no se hubiese sentido superior al individuo B, este no hubiese podido irritar al individuo A, ni recibir su ataque. Cuando ese efecto se produce, esa es la señal que indica que la humanidad ya se encuentra en su periodo adulto, pues en el periodo infantil no sucede, ya que el individuo, al igual que el niño, sí que necesita una dirección de su tutor, de la jerarquía. Pero en tiempos adultos los individuos necesitan vivir en igualdad como norma natural, y cuando se salen de esta se produce ese efecto destructivo, el cual es la causa del castigo físico y la agresividad que profesores de escuelas, tutores, padres y demás dirigentes han dirigido hacia sus dirigidos, debido a que cualquier expresión o acción de estos les irrita, aunque sea pacífica e inocente. Lo cual se debe a que se refleja en los dirigidos el deseo equivocado de los dirigentes: un deseo de conducir por el «camino del bien» a los dirigidos, bloqueándoles así la fuente adulta, propia y natural que durante el periodo adulto está despierta en todos, y que cuando se bloquea es solo para dominar físicamente al bloqueado, con la única intención de apoderarse de su materia. Aunque quienes actúan de ese modo reciben el golpe de vuelta, por el efecto rebote citado. Por estar ya en los tiempos adultos de la humanidad.
La trama del Tambor de la Vida:
Tal como la figura anterior indica, el Tambor de la Vida tiene 4 ojos alrededor del círculo. Un Ojo está en el Norte, otro en el Sur, otro en el Este y otro en el Oeste. Cada Ojo se puede comparar a la cima de una montaña, y representa a la guía espiritual respectiva de cada uno de esos 4 sectores de la Tierra: el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. A su vez, cada Ojo está asociado a una respectiva esencia: el Ojo del Norte está asociado a la esencia S, ya que la esencia S nace en el cuadrante F, que representa a Occidente Norte, y por eso la meta o cima a alcanzar en Occidente Norte es la S. De modo respectivo y análogo, el Ojo de Oriente Norte está asociado a la esencia E, el Ojo de Oriente Sur a la esencia C y el de Occidente Sur a la esencia F.
Cada uno de estos grandes pueblos está regido por su respectiva esencia, a través del respectivo buen jerarca de cada uno de ellos, el cual les dirige como un buen padre durante el periodo infantil, en el cual cada Ojo es como una malla de forma piramidal o triangular que a partir de cada Ojo se expande hacia el círculo central del gráfico. A medida que la malla de cada Ojo crece, se va juntando y mezclando cada vez más con la malla también crecida de los demás Ojos. En un principio, la malla de cada Ojo crece tan solo en su lugar, sin entrar aún en contacto aparente con las demás mallas. Ese es el periodo infantil de cada malla o pueblo, y durante ese periodo cada pueblo está regido por una buena jerarquía representada por un buen jerarca, rey o tutor, el cual en el gráfico está representado por el Ojo situado en el vértice superior de cada sector. Cada rey de cada sector es un buen jerarca querido por su respectivo pueblo, aportando siempre a este la protección y bienestar que necesita para que cada ciudadano se sienta bien.
Aquí hay que hacer un inciso para explicar que por el camino de la creación el Creador da a cada rey de cada sector el poder de dirigir a su respectivo pueblo. La esencia del camino del Creador es iniciar la creación con la esencia C (el querer), después la esencia E (las emociones, el sentir), después la esencia S (la mente, la herramienta) y finalmente la esencia F (el cuerpo, la materia creada). De este modo, el Creador en primer lugar quiere (C) hacer la creación, después siente (E) cómo la quiere hacer, luego planea cómo hacerla y finalmente la hace en la materia (F). Esos son los pasos esenciales del camino de la creación. De ese modo el Creador crea los mundos similares al mundo que está representado en el gráfico y que está dividido en cuatro sectores. La herramienta que el Creador usa para ello es la esencia S. Con ella organiza un plan de esencias y de interconexión entre ellas a través del cual ese mundo va a evolucionar llevado por la dinámica de ese plan de esencias elaborado por el Creador. Al plan creador de este mundo y representado en el gráfico le denomino la e4 cenuítica. A cada mundo creado por Él, el Creador comunica a sus habitantes el plan armónico, que oor la misma ley natural que antes he citado:
Cuando estando en tiempos adultos una persona bloquea la fuente de energía vital de otra, le pone un tapón (Taponamo / Doplief) en esa fuente de energía vital con el propósito de robarle parte de su materia, y lo hace con el aspecto externo de hacerlo por «hacer un bien», entonces la víctima puede estar tan engañada que no se dé cuenta de que le están robando, y además sienta equivocadamente que el otro, el que le roba, le está salvando, cuando en realidad le está atacando y robando, le está condenando dentro de un paraíso artificial que en realidad es un infierno. Cuando eso sucede, es decir, cuando por ejemplo la persona A pone el Taponamo a la persona B, externamente se presentará ante esta como el salvador, el que le va a hacer un bien, pero sin reconocer nada de lo que la persona B tiene que dar, sin reconocer a la persona B como otra estrella de luz, como un igual, sino taponando, bloqueando la fuente de energía vital propia que la persona B necesita para vivir con salud; entonces sucede ese efecto curioso que se produce solo cuando una humanidad vive en su periodo adulto. Y ese efecto consiste en que cuando la persona A bloquea la fuente vital de la persona B, es eso mismo lo que la persona B, de un modo profundo, estará captando, aunque en el plano superficial no sea muy consciente de ello. Pero en un nivel profundo, en donde capta la realidad de un modo más intenso, sí que será consciente de lo que está pasando, e imitará la acción que el individuo A dirige hacia él, hacia el individuo B, y eso hará que el individuo B, desde un nivel profundo, bloquee la fuente de energía vital del individuo A, igual que el individuo A está haciendo con él. Eso hará que, a través de cualquier acción realizada por el individuo B, el individuo A se sienta bloqueado por el individuo B, y eso le irrite tanto que le produzca un gran enfado hacia el individuo B, hasta llegar incluso a atacarle verbalmente y hasta físicamente. Si el individuo A no se hubiese sentido superior al individuo B, este no hubiese podido irritar al individuo A, ni recibir su ataque. Cuando ese efecto se produce, esa es la señal que indica que la humanidad ya se encuentra en su periodo adulto, pues en el periodo infantil no sucede, ya que el individuo, al igual que el niño, sí que necesita una dirección de su tutor, de la jerarquía. Pero en tiempos adultos los individuos necesitan vivir en igualdad como norma natural, y cuando se salen de esta se produce ese efecto destructivo, el cual es la causa del castigo físico y la agresividad que profesores de escuelas, tutores, padres y demás dirigentes han dirigido hacia sus dirigidos, debido a que cualquier expresión o acción de estos les irrita, aunque sea pacífica e inocente. Lo cual se debe a que se refleja en los dirigidos el deseo equivocado de los dirigentes: un deseo de conducir por el «camino del bien» a los dirigidos, bloqueándoles así la fuente adulta, propia y natural que durante el periodo adulto está despierta en todos, y que cuando se bloquea es solo para dominar físicamente al bloqueado, con la única intención de apoderarse de su materia. Aunque quienes actúan de ese modo reciben el golpe de vuelta, por el efecto rebote citado. Por estar ya en los tiempos adultos de la humanidad.
La trama del Tambor de la Vida:
Tal como la figura anterior indica, el Tambor de la Vida tiene 4 ojos alrededor del círculo. Un Ojo está en el Norte, otro en el Sur, otro en el Este y otro en el Oeste. Cada Ojo se puede comparar a la cima de una montaña, y representa a la guía espiritual respectiva de cada uno de esos 4 sectores de la Tierra: el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. A su vez, cada Ojo está asociado a una respectiva esencia: el Ojo del Norte está asociado a la esencia S, ya que la esencia S nace en el cuadrante F, que representa a Occidente Norte, y por eso la meta o cima a alcanzar en Occidente Norte es la S. De modo respectivo y análogo, el Ojo de Oriente Norte está asociado a la esencia E, el Ojo de Oriente Sur a la esencia C y el de Occidente Sur a la esencia F.
Cada uno de estos grandes pueblos está regido por su respectiva esencia, a través del respectivo buen jerarca de cada uno de ellos, el cual les dirige como un buen padre durante el periodo infantil, en el cual cada Ojo es como una malla de forma piramidal o triangular que a partir de cada Ojo se expande hacia el círculo central del gráfico. A medida que la malla de cada Ojo crece, se va juntando y mezclando cada vez más con la malla también crecida de los demás Ojos. En un principio, la malla de cada Ojo crece tan solo en su lugar, sin entrar aún en contacto aparente con las demás mallas. Ese es el periodo infantil de cada malla o pueblo, y durante ese periodo cada pueblo está regido por una buena jerarquía representada por un buen jerarca, rey o tutor, el cual en el gráfico está representado por el Ojo situado en el vértice superior de cada sector. Cada rey de cada sector es un buen jerarca querido por su respectivo pueblo, aportando siempre a este la protección y bienestar que necesita para que cada ciudadano se sienta bien.
Aquí hay que hacer un inciso para explicar que por el camino de la creación el Creador da a cada rey de cada sector el poder de dirigir a su respectivo pueblo. La esencia del camino del Creador es iniciar la creación con la esencia C (el querer), después la esencia E (las emociones, el sentir), después la esencia S (la mente, la herramienta) y finalmente la esencia F (el cuerpo, la materia creada). De este modo, el Creador en primer lugar quiere (C) hacer la creación, después siente (E) cómo la quiere hacer, luego planea cómo hacerla y finalmente la hace en la materia (F). Esos son los pasos esenciales del camino de la creación. De ese modo el Creador crea los mundos similares al mundo que está representado en el gráfico y que está divid seguir para poder llegar a realizar de un modo positivo el sector o mundo en el que están.
El plan esencial de nuestro mundo se puede representar gráficamente con una cruz, la cual divide en sus cuadrantes a las distintas esencias y sectores del mundo. La F arriba a la izquierda, la S arriba a la derecha, la E abajo a la derecha, y la C abajo a la izquierda.
La mente (S, herramienta) del Creador aplica su plan de los 4 sectores —C, F, S y E— para dar forma a su creación en la materia. Su plan tiene la forma gráfica de una cruz de astas iguales que divide el mundo creado en 4 cuadrantes, enmarcados entre los 4 puntos cardinales de Norte, Sur, Este y Oeste, entre los que se desarrolla la dinámica del mundo creado, como es el caso de nuestro mundo con los cuadrantes geográficos de Occidente Sur (C), Occidente Norte (F), Oriente Norte (S) y Oriente Sur (E).
El gráfico de la cruz con los 4 cuadrantes es el que, desde mi estudio personal de las esencias, la cenuítica, denomino como el gráfico de la e4, en el que se sitúan en sus cuadrantes las 4 primeras esencias: C, F, S y E.
La mente del Creador crea su mundo y lo dirige a través de la cruz de la e4. En su mundo creado están también los seres vivos creados por Él, los cuales son sus hijos. Como hijos suyos que son, también tienen la facultad creadora a través de sus mentes y el plan creador de la cruz de las 4 esencias (la e4). Aunque la facultad creadora de sus hijos es inferior a la del Padre creador, pues aún deben aprender, crecer y evolucionar para llegar a ser como Él. En ese proceso de aprendizaje, el Padre les hace partícipes de la creación, para que así aprendan como aprendices.
El mundo creado por el Padre, habitado por sus hijos, se divide en distintos grupos de convivencia o pueblos, entre los que los principales son: el pueblo de Occidente Norte en la esencia F, el de Occidente Sur con la esencia C, el de Oriente Sur con la esencia E y el de Oriente Norte con la esencia S.
Cada pueblo evoluciona desde su primer periodo infantil hasta su segundo periodo adulto, en el cual se une a los otros pueblos formando una gran malla de luz que ilumina el centro del tambor de la vida, el cual, por la falta de conexión entre los pueblos durante el periodo infantil, había permanecido como un centro oscuro, estando el perímetro o círculo externo del tambor con una luz perimetral desde la que los pueblos creados evolucionaban y crecían hacia el centro del círculo, en busca del centro del tambor para llenarlo de luz al llegar a la adultez y unión plena de todos los pueblos en una sola malla de luz, que llena de luz a todo el tambor, el centro y el exterior, llegando así ese mundo creado a su plena realización.
Los 4 pueblos principales de nuestro mundo crecen cada uno a partir de su Ojo respectivo, expansionando hacia el centro su cuerpo o estructura que lo forma hacia el centro del tambor. Ese proceso evolutivo de un mundo creado como el nuestro se divide en dos partes: la primera parte es la infancia y la segunda la adultez. Durante la infancia, cada uno de los 4 pueblos aún no ha crecido lo suficiente como para poder reunirse con los demás pueblos en el centro del tambor, sino que en su estado de infancia permanecen aislados entre sí. Durante ese aislamiento, cada pueblo está sumido en una plena y positiva jerarquía.
Cada uno de estos 4 pueblos está constituido por una esencia distinta y está dirigido por un buen jerarca situado en la posición de uno de los 4 Ojos, cada uno en su respectivo Ojo y pueblo. El jerarca de cada uno de los cuatro pueblos es la persona que, a través de su conducta, más se ha acercado a la norma natural del periodo infantil y de la buena jerarquía a través de la cual el Creador ha construido su mundo. Esa es la persona de cada uno de los cuatro pueblos que más se ha dedicado a las acciones, al estudio, a la armonía y a los principios a través de los cuales el Creador ha hecho su creación. Es decir, que es el ser vivo creado por el Creador que con su modo de vida más se ha acercado a sus principios.
Es el Hijo que más se ha acercado al Padre, y a quien por lo tanto el Padre más le ha hecho partícipe de su creación a imagen y semejanza del modo de crear y dirigir el Creador su obra. Al igual que el Padre hace la creación con el orden de las esencias siguiendo el camino creador del querer (C), el sentir (E), el pensar (S) y el hacer (F), el Hijo actúa igual que Él como un canal suyo: el plan elaborado y conducido por la mente del Creador se transmite a través de la mente del Hijo.
A través de ese plan de las cuatro primeras esencias ordenadas en círculo —la C, la F, la S y la E, los cuatro cuadrantes de la Cruz, el Cenu del e4—, la mente del Hijo como canal de la mente del Padre sostiene la armonía en su propio cuerpo y en la estructura de su pueblo. Pues su propio cuerpo y la estructura o infraestructura de su pueblo es a su vez la esencia F, que por el camino de la creación viene después de la esencia S, y en la cual la creación se consolida tomando forma en la materia, en la esencia F, en el cuerpo del Hijo y en el cuerpo de la infraestructura de la sociedad, más en el cuerpo de todos los habitantes de ese pueblo, proporcionándoles así la salud (F) a todos ellos.
El Hijo no pertenece al nivel evolutivo del Padre, sino que se encuentra en el nivel evolutivo o dimensión inferior en la cual el Padre ha hecho su creación. En esa dimensión inferior el Hijo es uno más entre todos, es simplemente quien más se ha esforzado en seguir los principios del Padre basados en la armonía, en el orden de las cuatro primeras esencias en los cuadrantes de la Cruz (e4), es decir, en el plan mental a través del cual el Creador hace la creación y la mantiene en armonía. Ese mismo plan se transmite a través del Hijo, a través de la mente del Hijo, del orden de las cuatro primeras esencias en armonía en los cuadrantes de la Cruz (la e4). Ese es el plan de la mente del Padre que la mente del Hijo transmite en el mundo en el que este vive y en nombre del Padre.
Una vez eso se establece así y en un pueblo se establece un buen jerarca, este es el auténtico transmisor del plan del Creador. Es el que más se ha acercado con su esfuerzo al plan y principios del Creador. Por eso, aunque los demás habitantes de su pueblo en realidad sean hermanos y él sea otro hermano más entre ellos, sin embargo él es el hermano que más se ha acercado a los principios del Padre: es quien transmite el plan del Padre a los demás habitantes de su pueblo y, por estar más próximo al Padre, es también el primogénito de todos los seres creados por Él, es decir, el hermano mayor a través del cual el Padre transmite la guía a su pueblo.
En esa situación se puede decir que «nadie llega al Padre si no es a través del Hijo», y eso, aunque en nuestros tiempos adultos de la humanidad en los que vivimos suene extraño, sin embargo en el pasado periodo infantil de la humanidad era algo muy real, y el Hijo era realmente el único camino hacia el Padre y la única vía de salvación de su pueblo.
El Hijo es el rey y buen jerarca de cada uno de los 4 pueblos representados en el gráfico del Tambor de la Vida. El Hijo es el rey de cada uno de los 4 pueblos. Es decir, que cada uno de los cuatro pueblos tiene un rey, y para cada pueblo su rey es el Creador en persona entre ellos, es decir, el Hijo de Dios, el Salvador, el único conductor hacia el Padre. Esto es muy importante de respetar en el pasado periodo infantil, pues a través de la mente del rey se transmite realmente la mente creadora del Padre, capaz de dirigir y sanar a su pueblo.
Otra cosa muy importante a tener en cuenta es que los cuatro pueblos y sus cuatro infraestructuras, que en el gráfico están representados por mallas triangulares, van creciendo hacia el centro del gráfico; es decir, que cada uno de los cuatro pueblos va evolucionando al mismo tiempo que van saliendo de su periodo infantil, y en el momento en el que los cuatro pueblos entran en contacto entre ellos en el centro del gráfico y sus mallas empiezan a unirse, ese es el momento en el que los habitantes de cada uno de los cuatro pueblos van abandonando la jerarquía infantil y van entrando en la igualdad adulta.
En el principio en el que las mallas de los cuatro pueblos van entrando en contacto entre sí, se produce un conflicto de transición del periodo infantil al periodo adulto. Ese conflicto consiste en que los habitantes de cada pueblo que van entrando en contacto con los habitantes de los demás pueblos chocan entre ellos por sus diferentes modos de vida y culturas. Es decir, que les cuesta aceptarse unos a otros y vivir la nueva realidad de un mundo adulto en el que los cuatro pueblos se encuentran unidos llenando el centro del tambor de luz y vida.
Al chocar entre ellos, los habitantes de cada pueblo dejan de cumplir la armonía que el rey de cada pueblo les transmitía en nombre del Padre. En ese momento se produce un efecto muy especial y doloroso en el rey de cada pueblo. Pues cada rey (cada Hijo de Dios de su propio pueblo) intenta sostener en su mente el orden y armonía de las cuatro primeras esencias en cruz, a través de las cuales mantenía a su pueblo en armonía, pero que es una armonía que se ha perdido cuando los cuatro pueblos han chocado entre ellos al entrar en contacto. En ese momento, el Hijo de Dios de cada pueblo ha debido hacer un esfuerzo extra con su mente y con su cuerpo para seguir sujetando la armonía que su pueblo perdía. Y ese esfuerzo extra ha crucificado al rey en el plan de armonía que transmitía a su pueblo, el cual es la cruz, en la cual su pueblo ha invertido las esencias crucificando a su propio rey en ellas.
Por raro que parezca, este es un proceso natural en el que el rey de cada pueblo, a través de su mente creadora (S), intenta seguir transmitiendo la mente creadora del Creador (S) tanto a su propio cuerpo (F) como a la infraestructura material (F) y cuerpos físicos (F) de los habitantes de su propio pueblo. Pues la salud física de los habitantes de su pueblo, de la infraestructura social de su pueblo y la del cuerpo del mismo rey dependen de la transmisión del plan del Creador (S, e4, cruz armónica de esencias), ya que, según el camino de la creación, la F (el universo físico creado) es la última esencia y paso creador en el que la mente creadora (S, plan creador, e4, cruz armónica) queda reflejada. Es decir, que la creación (F) es creada y conducida a través de la mente creadora del Padre, la cual se transmite a través de la mente creadora del Hijo.
Por eso, si las riendas mentales a través de las cuales el Hijo dirige a su propio cuerpo y a su pueblo son alteradas debido a que se enfrenta a los pueblos vecinos —incumpliendo así los principios de armonía con los que el rey (el Hijo del Padre) les dirige—, entonces, por el forcejeo que el rey hace para seguir dirigiendo a su pueblo a través de su plan mental (e4, cruz), este se desmonta en la mente del Hijo (el rey), se invierte, y lo que antes era una cruz de armonía en la mente del Hijo se transforma en una cruz de dolor que crucifica a la mente del Hijo. Y como el cuerpo (F) del Hijo depende de su mente (S), su cuerpo también es crucificado por el incumplimiento de los principios de armonía que el Hijo transmite a su pueblo en nombre del Padre, pero que su pueblo no cumple, y con ello crucifica al rey, al Hijo de Dios, como una continuación de los malos actos del pueblo por enfrentarse a los pueblos vecinos, dejando así los principios que el Padre les transmite a través del Hijo.
Es un proceso natural a través del cual un mundo evoluciona de su periodo infantil a su periodo adulto. Por eso el Padre dice:
«Este es mi Hijo amado que sacrifico para la salvación del mundo».
Aunque en el proceso todos, tanto el Hijo como el pueblo, están cometiendo el mismo error de apegarse a la propia jerarquía y no aceptar el contacto con los demás pueblos y la igualdad. Pues cuando todo va bien y cada pueblo acepta la igualdad y a los demás pueblos, entonces el Hijo (el rey) respectivo de cada pueblo pasa a ser un hermano con el resto de habitantes de ese pueblo y de los demás pueblos; ese mundo ya ha nacido a su adultez y a la igualdad, y todo el Tambor de la Vida que lo representa en este relato se ha llenado de luz.
Cuando se acepta la igualdad adulta se terminan todos esos problemas, el centro del Tambor de la Vida se ilumina y todo se transforma en luz. Ese mundo llega a su gloriosa realización final.
Todos los pueblos durante su emancipación, en el paso de los tiempos infantiles a los tiempos adultos, de la jerarquía a la igualdad, experimentan el fenómeno natural de la crucifixión del respectivo Hijo de Dios de cada pueblo, para así poder desprenderse de la vieja jerarquía infantil y entrar en contacto con los demás pueblos para unirse a ellos, formando la gran malla de luz.
La presencia de la malla oscura aparece durante la crucifixión del Hijo de Dios que se produce en la emancipación, en el paso de la niñez a la adultez; y una vez dado ese paso, la malla que se había vuelto oscura se ilumina, el Hijo de Dios de cada pueblo resucita habiendo salvado cada Hijo de Dios a su pueblo respectivo, y los pueblos se unen en adultez e igualdad formando un gran pueblo, una sola malla de luz, un mundo realizado.
La malla de luz, durante el proceso, se ha oscurecido (crucifixión) y después se ha vuelto a iluminar (resurrección).
Todo esto me muestra que en algún momento del tiempo y del espacio han sido totalmente ciertas y necesarias todas esas cosas que enseñan en las religiones tradicionales, como por ejemplo en el cristianismo enseñan que Jesucristo es el primogénito Hijo de Dios, el gran maestro, el único medio para llegar al Padre, el único salvador de la humanidad, etc. Pues es el Ojo que corresponde con esa malla que se encuentra en esa zona geográfica respectiva y esencia correspondiente.
Todo ello lleva a aprender también que el ser adulto, ante las cosas negativas, no debe atacarles tal como estas le atacan primero, sino que debe mantenerse Ahí en la paz, para que sea el Ahí y la paz la que gestione esas cosas negativas.
El Hijo de Dios de cada pueblo intenta transmitir la e4 en nombre del Padre desde la e4 que reside en su mente; la transmite a su cuerpo y a la mente y al cuerpo de su pueblo, sujetando a este con las riendas, que es la armonía de la e4 que transmite a su pueblo en nombre del Padre.
Pero cuando cada pueblo, en el curso de la evolución, entra en contacto con otros pueblos —saliendo así de su fase jerárquica e infantil y entrando en la fase adulta—, entonces el Hijo de Dios de cada pueblo debe hacer un gran esfuerzo para sujetar las riendas de la conducción de su pueblo desde la e4 de armonía que tiene en su mente y en su cuerpo. Pues los habitantes de cada pueblo van entrando en contacto con los habitantes de los demás pueblos y dirigiéndose al centro del tambor, saliendo así de la jerarquía que se halla solo en el primer periodo evolutivo de cada pueblo, en el que cada pueblo se halla en una malla aislada y cada pueblo es dirigido por el buen jerarca que sabe llevar las riendas de su pueblo.
Pero cuando los pueblos abandonan la fase infantil y en el centro del tambor empiezan a unirse saliendo de la jerarquía y entrando en la igualdad adulta, es entonces cuando los habitantes de cada pueblo chocan con los habitantes de los otros pueblos, en una primera fase en la que cada pueblo está apegado a su tradición y le cuesta aceptar a los demás pueblos. Esos choques con la gente de los otros pueblos hacen que se produzcan enfrentamientos contra ellos y, a causa de ello, el Hijo de Dios de cada pueblo debe sujetar con fuerza las riendas para poder seguir transmitiendo la armonía de la \text{e4} desde su mente y en nombre del Padre, en nombre de Dios.
Pero los pueblos están tan alterados por el contacto entre ellos y el rechazo mutuo que el Hijo de Dios de cada pueblo debe hacer un gran esfuerzo sujetando las riendas; y ese gran esfuerzo hace que las riendas se inviertan y que en el Cenu de la e4 y su cruz, que era una cruz de armonía, también se inviertan las esencias y la cruz de armonía se transforme en una cruz de dolor en donde el Hijo de Dios es crucificado por el esfuerzo extra que ha hecho para salvar a su pueblo. Y por eso Dios, es decir, el Creador, el Padre, dice que su Hijo muere en la cruz por la salvación del mundo, pues por ese esfuerzo que el Hijo de Dios ha hecho ha dejado la semilla necesaria para que el mundo se salve; es decir, para que cada pueblo se una con armonía y sin enfrentamiento a los demás pueblos, formando la gran malla de luz y reflejo de la e4 cenuítica, en la cual se unen todos los pueblos y se realiza el mundo.
Estaría bien que muchos fueran conscientes de esto, pues así comprenderían por qué en el pasado se dijeron esas cosas que ahora son difíciles de comprender, como la de que el Hijo de Dios es la única vía para llegar al Padre y es el salvador de la humanidad, y otras cosas similares que antes se dijeron y que ahora no se comprenden. Y antes eran positivas y necesarias debido a que el mundo vivía en su periodo infantil, en el cual la jerarquía es buena y necesaria para que cada pueblo pueda alcanzar su formación y llegar a la adultez, en la que se unirá a los demás pueblos formando un gran pueblo de luz en el que reinará el bienestar para todos por igual: la igualdad adulta.
Ese sobreesfuerzo del Hijo de Dios en sujetar las riendas hace que este sea crucificado primero en su mente y después en su cuerpo, en una cruz de materia. Pues la materia es conducida por la mente y el Hijo, a imagen y semejanza del Padre, transmite la armonía de la e4 de la mente a la materia, en sí mismo, es decir en su mente y en su propio cuerpo y a través de él en la mente y en el cuerpo o infraestructura de su pueblo, dirigido por él en nombre de Dios. Por eso, debido al gran esfuerzo que realiza intentando apaciguar a su pueblo y transmitirle la armonía de la e4, la desarmonía e inversión de esencias que vive el pueblo hacen que las riendas del Hijo de Dios se inviertan formando una cruz; y las riendas hacen que la \text{e4} en la mente del Hijo también se invierta, formando una cruz de dolor, y la mente hace que en su cuerpo también se refleje la misma inversión y cruz de dolor, formando una cruz en la materia.
Fernando. Ortola