Esta mañana he ido a la inauguración del acuario de Amsterdam.
Al llegar me ha llamado la atención esta forma de este trapo de cocina sobre una mesa.
Entre sus formas podía ver un pez.
También podía ver sus aletas y trayectoria por el agua.
Tenía un tubo conectado a la nariz y pensé que simbolizaba a alguien que estaba buceando bajo el agua con un tubo conectado para poder el respirar aire de la superficie mientras nadaba en el fondo marino.
Después he visto que ese tubo definido por una repetición similar de líneas paralelas se dirigía hacia arriba, lo cual confirmaba que si que estaba bajo el agua y tomaba aire de arriba.
He observado que el tubo llegaba a una casita en la superficie, que debía de ser la que hacia llegar el aire al submarinismo.
Después he comprendido el mensaje de toda esta caratomia.
Ese hombre buceador con aspecto de pez era en realidad un pez en su pecera del acuario.
Los tubos para respirar eran en realidad los conductos por los que desde las maquinas renovadoras de agua del sótano del acuario se transmite continuamente agua fresca a las peceras del acuario, para que los peces puedan respirar ese agua por sus braquias y así poder mantenerse con salud.
Los humanos respiramos aire, los peces respuran agua.
Lo cual es una situación análoga así los peces del mar fueran peces humanoides que construye el zoológicos en las profundidades del mar dentro de bóvedas que resisten la presión y en las que los peces humanoides se pasean viendo grandes peceras que en vez de pecera serían animales, estaría las de agua estarían llenas de aire, y en las que andarían gatos perros y demás animales terrestres, respirando un aire que les llegaría a través de tubos desde la superficie exterior, para que pudiesen respirar y tener salud.
La naturaleza a través de esta maratobia recuerda el respeto que se debe de tener a los peces y a los demás animales.
Y al aire que cada cual debe de respirar para poder seguir manteniendo su vida.
Pues todos los seres vivos somos hermanos, y dignos hijos del Padre Creador.
El dibujo también muestra que a través del ingenio humano (la nariz) los peces pueden vivir dentro de una pecera.
La nariz (el ingenio))de la persona coincide con el ojo (captar la vida) del pez.
El ser humano como participe de la creacion transmite a esta la energía creadora y las respiración de la vida del Padre Creador.
Una respiración que en el plano físico se presenta como aire en el humano y agua en el pez.
Fernando Ortolá
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