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sábado, 20 de junio de 2026

Extasis del Ahí, 8. La continua posibilidad de estar Ahí

 Cuando a un niño se le presenta un problema debe de recurrir a su tutor físico para que se lo solucione, pues el niño aún no está preparado para solucionarlo por sí mismo.

Cuando a un adulto se le presenta un problema lo debe de solucionar siguiendo su propio determinismo,

pues el tutor físico ya no está a su lado para poder ayudarle.

Para que el adulto siga su propio determinismo debe de confiar en que le va a ir bien.

Para que el niño solucione el problema debe de confiar en las instrucciones que su tutor le da.

Las instrucciones no son una persona sino un objeto, una cosa, un método, unos mandamientos.


Ambos deben de confiar pero hacia lugares distintos.

El adulto debe de confiar en la suerte, en la vida, en el destino, y eso en lo que confía no puede ser una cosa, o un mandamiento como en el caso del niño, sino que en el adulto debe de ser un ser vivo que le pueda comprender, y en el cual pueda confiar.

Un ser vivo que a su vez sea un espíritu que permita que el adulta pueda maniobrar con libertad siguiendo su propio y del mismo.

Un espíritu que le ayude a ser él mismo y le aliente a ello desde su propio corazón adulto. 

Uniendo todo aquello en lo que el ser adulto necesita confiar se llega a la palabra Dios.

Pues Dios es la suma de un padre, un ser vivo, un espíritu que está siempre presente, un guía, etc.

El niño ante un problema tiene tiempo de actuar aplicando el método que el tutor le da.

El método es un objeto, una cosa, una herramienta.

El tutor es el ser vivo en el que el niño confía.

No se le debe decir al niño que confíe en su tutor porque eso ya lo hace por naturaleza, pero sí que se le debe decir que siga las instrucciones de su tutor.

A un adulto sin embargo sí que se le puede decir que confíe en Dios.

El seguir su corazón ya lo hace el adulto por sí mismo, si se le dice demasiado que lo haga tal vez se confunde y no lo hace de un modo fluido, tal como lo debe hacer cuando lo hace por sí mismo naciéndole de sí mismo.

Por eso es mejor no decir demasiado a un ser adulto que tiene que ser libre, eso el ya lo sabe y en realidad ya lo es, o intenta serlo.

Lo que sí que es bueno recordar a un adulto es que confíe en Dios, que Dios existe y le ayuda a vencer los problemas y a alcanzar las metas.

El niño confía en el dios-cosa que es el método que su tutor le da, y el adulto confía en el Dios vivo.

El niño ante el problema es atendido por su tutor.

Su tutor le ayuda a solucionar el problema.

Pero su tutor es un ser adulto que sigue al Dios invisible de los adultos, el cual le ayuda a dar el método al niño para que aprenda a solucionar los problemas por sí mismo cuando llegue a la adultez.

Pero de momento el niño aún no sabe solucionar los problemas por sí mismo, y por eso la naturaleza le va dando los problemas poco a poco para que el niño tenga tiempo de enfrentarlos usando el método que el tutor le da, para que así aprenda a hacerlo para cuando en el futuro sea un ser adulto.

Sin embargo al adulto le suceden las cosas tan deprisa que en primera instancia no tiene tiempo de usar ningún método, si no tan solo seguir su impulso vital, su propio determinismo, e improvisar sobre la marcha hasta así ayudado por el Dios invisible que habita en su corazón hallar la solución.

Los sucesos ante el adulto se suceden tan rápido que si este se para a pensar en qué método usar para vencerlos no le da tiempo antes de que esos problemas le venzan a él.

Es decir que la misma naturaleza de la vida da al adulto el ritmo de sucesos es suficientemente acelerado como para que el adulto deba de usar su propio impulso vital.

Es decir para que el adulto vaya con su espíritu hacia el Espíritu del Padre Creador, de Dios.

Para el eso el adulto no se debe de apegar a ninguna de las esencias que la vida le va dando.

Debe de ir usandolas a medida que la vida se las de pero no apegarse a ninguna de ellas pues si lo hace se retrasará el desarrollo de su espíritu en camino hacia el Espíritu del Padre.

Por eso para que el adulto no se quede apegado a ninguna esencia la naturaleza le va dando muchas esencias distintas para que el adulto vaya tomando una y soltando la otra, y así que no se quede apegado a ninguna de ellas.

El niño solamente se dirige hacia una cosa que es el método que el tutor le da.

El adulto debe de dirigirse hacia cada esencia que su Dios invisible le da en cada momento.

El niño aún no puede tomar las esencias haciendo uso de ellas, pues sus esencias es decir su espíritu cuerpo mente y emociones aún no están formadas.

Sin embargo en el adulto sí que lo están, y las debe de usar siguiendo su propio determinismo.

Cuando lo hace, el adulto está bien, es decir que se siente bien, está Ahí, en paz.

El adulto, al tener que ir con su espíritu hacia el Espíritu del Padre Creador, no puede atrapar ninguna esencia, paralizando su fluidez para encerrarla en una caja, pues si lo hace el adulto se aparta de la guía de Dios sobre su vida, corre el riesgo de el mismo producir problemas por no saber.

El adulto tampoco debe de apegarse a la norma de abandonar la esencia que él Ahí (la naturaleza) no le da en ese momento e ir a tomar cualquier otra.

Pues eso ya podría ser una norma en la cual se quedase apegado.

Pues él Ahí le podría estar dando esa misma esencia pero en otro nivel.

El niño debe de intentar solucionar su problema interior de falta de aprendizaje y poner en manos de su tutor el problema exterior para que le guíe en el modo de solucionarlo.

El adulto es al revés, debe de poner su problema interior en manos de su Dios invisible ella era solucionar el problema exterior y material con la facultad que ya tiene formada para poderlo realizar.

Cuando el niño domina el método que su tutor le da, siente que el mismo es Dios, el dios-método, el dios-cosa, pues siente que domina plenamente ese método es herramienta aunque en realidad no sea así, pero así lo siente.

Es decir que el niño siente que si domina el método es porque ya es como su tutor y si el consideraba a su tutor como a Dios mismo, entonces al dominar el método el niño mismo es el nuevo Dios.

Ese es el momento en el que el niño aplica el método aprendido sintiéndose que que tiene el dominio del mundo bajo su brazo y que se lo va a poder comer con las dos manos como si fuera un bocadillo.

Pero debido al error en el que está de sentir que tiene el gran método y que ya no necesita su tutor porque él es el nuevo Dios, ese error le lleva a que le salgan las cosas mal y que de nuevo deba de regresar a su tutor cabizbajo y totalmente desolado.

El tutor re vuelve a acoger y a perdonar y le continuará dirigiendo hasta que ese niño sea adulto, momento en el cual ya no sentirá que quiere ser Dios sino un hermano de los demás seres adultos y de su antiguo tutor al que descubrirá también como un hermano ante él sea un vive o en el corazón si ya ha partido al otro mundo.

Pues el niño recibe su alimento vital exclusivamente de su tutor y el adulto recibe su alimento vital exclusivamente del intercambio de frutos con los demás seres adultos.

Así que el niño ya  transformado en adulto se dará cuenta de que solo desea estar Ahí siguiendo el Dios invisible de su corazón, con las esencias activas, compartiendo la luz de la creación con las mentes de los demás seres adultos con los que junto a ellos forma la malla de luz, que la sostiene y conduce en el Nombre del Padre Creador.

El niño que por hacer bien la tarea   considera que él mismo es Dios -el dios cosa el dios método,  es decir el que domina el método- es porque en el fondo aunque aún no lo sabe totalmente ,sin embargo, sí que intuye dentro de él que su tutor no es el Dios verdadero, y que por lo tanto él, es decir su discípulo, puede relevarle en ese título de  Dios, en los momentos en los que el discípulo hace bien su tarea.

Al igual que el niño que considera que su papá es Superman y que él también lo es  cuando consigue hacer lo que su papá le dice, en realidad y en el fondo, intuye que no es así, es decir que tan solo está jugando con su papá a ser Superman, pero que ninguno de los dos lo es. Por lo mismo que a un niño disfrazado con el traje de Superman no se le suele ocurrir saltar por el balcón para salir volando, porque aunque aunque no comprenda muy bien la realidad que hay en todo ello por no tener aún su mente formada, sin embargo, sí que intuye que no tiene facultad de volar, ni su papá tampoco, por lo que es mejor no saltar desde el balcón para intentarlo aunque lleve el traje de Superman puesto.

La humanidad también puede ser adulta o niña.

En una humanidad adulta los cuadrantes geográficos están separados entre sí ya cada cuadrante se le presenta el espíritu en su cuadrante de atrás, es decir que se hace factible en él que no debe de vivir la esencia que tiene detrás de un modo material sino espiritual para que así todo vaya bien.

Por eso cuando la humanidad es niña a Oriente Sur se le presenta el mal a través de una mente material, y para vencer ese mal debe tener una mente espiritual.

A Occidente Sur se le presenta el mal teniendo unos placeres materiales y para vencer ese mal debe de tener unos placeres espirituales es decir amor hacia el prójimo.

A Occidente norte se le presenta el mal a través de un ego materialista, y para vencer ese mal debe de tener una identidad espiritual, la cual ya no será un ego negativo sino una identidad positiva.

Oriente norte se le presenta al mal a través de las estructuras de poder materialy la acción del cuerpo fisico.

Y para liberarse de esa materia o cuerpo negativo debe vivir la materia y el cuerpo de un modo  espiritual.

Todo eso era más en el pasado porque actualmente la humanidad ya es adulta y ya no esta solo en su cuadrante sino que está en todos los cuadrantes, por eso la guía de cada cual ya no es seguir de un modo espiritual la esencia de su cuadrante de la de atrás, sino seguir su impulso vital representado por la estrella del ahí que está en medio del gráfico de la e4 que representa a las cuatro esencias cada una en su respectivo cuadrante.

Es decir que actualmente la humanidad ya no es infantil sino adulta.

El niño ante la anomalía de cualquier esencia debe de seguir esa misma esencia en su versión espiritual para así sentirse bien.

Es decir que debe de seguir el método la cosa o herramienta que el tutor le da ( las enseñanzas representadas por el bolso que aparece tantas veces en los antiguos grabados).

Sin embargo el ser adulto ante cualquier anomalía que se presente ante él y sea esta como sea y del color o de la esencia que sea siempre tiene la posibilidad de estar Ahí, en la paz, y sentirse bien.

Pensando en estas cosas y al pronunciar las últimas frases escritas en el texto anterior he entrado de nuevo en el éxtasis del Ahí, el Nirvana.


Fernando Ortolá





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