Al observar la posibilidad siempre posible, pacíficoa y a veces serpenteante en la relación con el prójimo, para que resulte siempre lo mejor para ambos, que aporte un buen intercambio entre ambas partes, y un beneficio para ambas partes por igual.
El extasis el Ahi.
El éxtasis del Ahí es una elevación de conciencia que conduce a comprender algo elevado y posteriormente a sentir eso que se comprende, lo cual es el éxtasis del Ahí, la chispa, que cuando se intenta retener se transforma en el chispo, es decir que se pierde, se transforma en una chispa oscura, que prouice un obstaculo y dolor en vez del placer que produce la chispa.
Estar en la chispa es estar Ahí, y al estar Ahí se siente el éxtasis del Ahí, el cual ofrece una relajación extra al cuerpo, que va más allá de las fronteras de cualquier relajación obtenida por cualquier medio físico, como pueden ser alimentos, objetos, drogas y estupefacientes, etc.
Es un relax que trasciende más allá del relax que dan todos esos objetos materiales.
Más allá de la paz de las creencias tradicionales.
Más allá de las comprensiones convencionales.
Como el abrir de una puerta que conduce a una sala interior en la que antes no se habia entrado, y en la que nada del exterior puede entrar, y en la que solo entra el espiritu limpio de una persona eleva la consciencia, la cual es expulsada de esa sala cuando sin querer se ensucia intentando retener algo de ese lugar interior de luz, el cual permanece siempre limpio e inmaculado en el interior de todo ser, pues se autodefiende de toda ontrusion externa y deja pasar a todo espiritu limpio, en la chispa, y expulsa a todo espiritu que se oscurece, que se transforma en chispo.
El extasis del Ahí a menudo se siente como un extra relax en la parte alta de la columna que después se transmite a todo el cuerpo.
Es como entrar a esa sala interior a la que normalmente no se entra pero que existe, a la cual tan solo se accede con la elevación propia de conciencia del propio autoconocimiento, para pasar después a la síntesis de lo comprendido y posteriormente al sentir ese comprendido, pues es en ese momento del sentir cuando se abre esa puerta hacia ese extra relax, y en ese momento ya no es necesario pensar en nada, sino solo sentir la luz, la ligereza, el bienestar, de ese lugar al que se ha accedido, lleno de una luz y energía natural, que toma el mando del ritmo de la respiración, conduciendola de un modo armónico, es decir de regreso al ritmo natural y propio de la respiración, que antes se había perdido en las situaciones de estrés y e inarmonía, y que en esa sala interior de luz han quedado atrás. Todos los ritmos biológicos del cuerpo también son conducidos por esa energia y luz armonizándose y aportando salud.
Igualmente aparece un gran sentimiento de amor hacia todos los seres, y a través de los gestos armónicos la propia felicidad interior esa armonia interna crece, sale del cuerpo y se comunica hacia el exterior a través de la sonrisa, del trato cálido y de un gran intenso y verdadero amor hacia todos los seres y el mundo exterior, hacia el que se dirige ese amor de interior al crecer y manifestarse así afuera.
Es la expansión natural de una luz interior.
Despues el arte de vida está en mantenerse en esa sala interior y seguir manifestándose en el exterior sin dejar de ser dirigidos por esa luz interior, sin perder el éxtasis del Ahi, la paz con uno mismo y con los demás.
Un abrazo
Fernando Ortolá
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