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martes, 6 de enero de 2026

La herramienta del Fes

 

Activa las esencias y, entre ellas, la mente, para que se active el Fes, pues el Fes aparta la oscuridad de ti. Cuando se active el Fes, acéptalo para que aparte de ti la oscuridad.

Cuando el Fes se activa (F), a la vez el contacto con Dios (C) se hace más intenso, así como el amor (E, éxtasis del Ahí) y el intelecto (S, autoconocimiento) se hacen también más intensos. Al activar una de las primeras cuatro esencias (C, F, S y E), se activan también las demás. Se activa el Aito (facultad extrasensorial humana natural y adulta). Eso sucede en los tiempos adultos de la humanidad en los que nos encontramos ahora.

Es importante activar las esencias —el cuerpo, la mente, las emociones y la identidad—, pues si no se hace, no se activa el Fes y este no puede apartar la oscuridad. Es fundamental que se conozca lo que la cenuítica muestra, pues si alguien por sí mismo activa las esencias, se activará el Fes, el cual se percibirá como una limitación, barrera o penumbra que aparecerá en su mente. Si no conoce estas cosas, es posible que se asuste del Fes que ha surgido en su interior.

Ese susto le puede llevar a pensar equivocadamente que se está volviendo loco y, por miedo, tomar pastillas de tratamientos intensos que terminarán por trastornarle de verdad. Todo eso se puede evitar conociendo estos principios. Pues, de ese modo, al aparecer el Fes, se sabrá que es la herramienta que aparta la oscuridad del individuo. Eso le permitirá seguir respirando profundamente cuando el Fes aparezca y no dejar de respirar ante su presencia.

Al seguir respirando ante el Fes, este cumple su papel y elimina la oscuridad; luego, el Fes desaparece pues ya ha realizado su función. Es decir, el individuo deja de sentir esa barrera interior en su mente y, con ese esfuerzo de trabajo mental realizado, habrá eliminado esa oscuridad mental amenazante, impidiendo con ello que esta produzca una enfermedad física.

Con este mismo método, el individuo también podrá sentir la oscuridad que acosa la mente y el interior de otros, liberando a esas personas de esa oscuridad interior para que no se produzca en ellas una enfermedad física, o sanarlas en el caso de que ya la tengan. Por eso es importante que se active el Fes y, para ello, hay que activar las esencias.

Si no se activan las esencias, la oscuridad (caos, desequilibrio, malos espíritus, etc.) de otros que sí las activan nos puede poseer y esclavizar. El poder que estos seres desequilibrados tienen sobre los demás se debe a que activan las esencias, lo cual les confiere un poder que usan para someter a otros. Por eso, si un individuo activa las esencias, adquiere el poder suficiente para que los malos espíritus no le posean ni debiliten las esencias de su ser (cuerpo, mente, emociones e identidad), anulando su voluntad.

Para que eso no suceda, hay que tener siempre las esencias activas, siempre por el camino de la paz, para no hacer daño a nadie ni a uno mismo con el poder que eso ofrece. El mundo necesita el regreso de la escuela cenuítica para ayudar a que los individuos sepan autoprogramar sus propias mentes y no caer en manos de personas desaprensivas que solo buscan poseer y esclavizar.

En el pasado existió la escuela cenuítica, la cual reunía e impartía el saber humano. Fue censurada por las dictaduras emergentes, pues la cenuítica hablaba de igualdad, lo cual no interesaba a dichos regímenes. Actualmente, la escuela cenuítica regresa a través de los corazones de todos, al igual que lo hace a través del mío.

A veces se piensa que los problemas o enfermedades vienen por el exceso de algo. Por ejemplo: el dolor de garganta y el resfriado por el exceso de frío o de hablar; las hemorroides por el exceso de comer o de ingerir alimentos muy presentes como la sal y el picante; o los resfriados por el exceso de contacto con otros (contagio). Pero la causa de todo eso podría ser lo contrario de lo que se piensa. Es decir, el resfriado puede venir por la falta de contacto con los demás, por no tomar los "frutos" ajenos; llegan los avisadores (bacterias) a todos, pero no llegan los alimentos.

Tanto el mal de garganta como las hemorroides son un medio de trabajar con el fruto del otro. Por eso, la falta de ese trabajo a través de una relación armónica hace que esa tarea pendiente se manifieste de repente en forma de afección. Es decir, por no dar trabajo a la garganta aceptando a los demás (a los portadores de los alimentos), es cuando la garganta se enferma. Todo el trabajo que antes no ha hecho lo debe hacer de golpe con un dolor de garganta que puede bajar a los bronquios y pulmones, obstruyendo la respiración y, con ello, la comunicación (el intercambio de frutos), pues tanto el aire como la respiración y la comunicación son atributos de la tercera esencia (S).

Con todo ello, queda claro que la gripe —una enfermedad respiratoria— no viene del contagio, sino de la falta de contacto con los demás. La homeopatía también apunta en la misma dirección, con casos evidentes como el de que la picadura de una serpiente se puede tratar con elementos de la misma; es decir, el resfriado se cura activando la comunicación que se supone que lo produjo. En definitiva, el contagio no se produce por una comunicación activa, sino por una comunicación interrumpida.

La culpa no es de la comunicación, sino de lo que la impide. ¿Qué la impide? Medios comunicativos demasiado pesados; demasiado lastre para pasar por el "ojo de la aguja" comunicativo del ser humano. Estatuos gruesos que defienden los intereses de unos pocos sobre la mayoría. Es necesario un yugo ligero, natural y humano, como es el verdadero deseo de vivir en paz que todo ser lleva en lo más hondo de su corazón. Ese es el peso ligero que pasa siempre por el ojo de la aguja sin producir cruces de sacrificio y dolor, otorgando paz, amor y bienestar para todos por igual.

La cenuítica ofrece esa comunicación necesaria a través de la práctica de las esencias.



Fernando Ortolá 

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