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sábado, 29 de agosto de 2026

Derribando el muro interior


 Hay muchos modos de desequilibrar las esencias.

A veces, cuando el momento no lo ofrece, y movidos por un sentimiento de temor, es peligroso intentar enumerar todas esas formas de desequilibrios esenciales, pues en ese momento, esa acción mental que no llega con paz, puede separar al individuo de la felicidad y la salud del estar Ahí, la cual se puede obtener en todo momento, con el estar Ahí del individuo, al cual siempre tiene acceso.

Tampoco hay que dejar de estar Ahí por no comprender algunas formas de desequilibrio de esencias, y el orden entre esas formas, cuando el estar Ahí da ese conocimiento. Pues en ese caso el intentar no comprender esas cosas será lo que llevará al individuo a dejar de estar Ahí, por no tomar lo que él Ahí le está dando en ese momento.

El Ahí está representado por la estrella que está en medio del gráfico de las esencias, en el cual estas se presentan con armonía y de un modo íntegro, tal como la Cenuitica lo muestra en su gráfico de la e4.

La estrella que representa al estar Ahí está en medio de ese gráfico, es el lugar en el que hay que estar siempre, es decir, estar Ahí en la Paz para que las esencias se manifiesten siempre de una forma armónica y sin desarmonías entre ellas, es decir, sin líneas (Feses) que separen dolorosamente las esencias tanto en el plano físico como en el plano mental, y a través de las cuales la naturaleza nos avisa de que hemos de estar Ahí para que esas líneas dolorosas desaparezcan.

El estar Ahí es en lo que siempre hay que estar.

Casos de desequilibrios esenciales:

Caso 1:

Cuando un individuo da una cantidad excesiva de su fruto a otro, por ejemplo, una cantidad excesiva de peras, con ello le está dando un fruto insano.

Por ejemplo, si le invita a beber una botella de alcohol de pera hecha con cuatro kilos de peras y después dejadas fermentar.

Beber esa botella entera de alcohol de pera es demasiado para el invitado, aunque se la haya ofrecido en pequeñas copas una tras otra.

Con ello, el cosechador de peras habrá puesto a su invitado en el mismo desequilibrio de esencias que él está, y que en este caso se presenta como un desequilibrio de esencias entre el individuo y su invitado.

A través de esas copas que el individuo ofrece a su invitado, le está permitiendo que tome un gran bocado de su propio fruto, que en este caso son las peras; es decir, que de un modo simbólico le está permitiendo que le robe, le está pidiendo que le muerda, que le venza y que se quede con su fruto, que en este caso es el alcohol de pera.

Eso llevará al escenario a la parte contraria, lo cual vendrá en otro momento de la relación del ciclo comunicativo entre ambos, el cual es un ciclo de desequilibrio esencial.

En ese otro momento del ciclo, el invitado se verá forzado a entregar una gran cantidad de sus propios frutos, por ejemplo, naranjas si es un labrador de naranjas, al labrador de peras que antes le había dado una gran cantidad de su fruto en forma de la botella de alcohol de pera.

Es decir que en ese otro momento del ciclo el labrador de naranjas se verá literalmente robado por el labrador de peras sin que lo pueda evitar, ya que antes, y sin querer y de un modo indirecto pero real, ha robado sus peras a través de la botella de alcohol, y eso ha alterado el ciclo comunicativo de esencias entre ambos, haciendo que en otro momento él tenga derecho de robarle a él sus naranjas, aunque en ese momento el labrador de naranjas se sienta totalmente contrariado por ello.

Es un ciclo de comunicación tétrica por el hecho de que es como dar de comer del propio cuerpo para después tener el derecho de comer el cuerpo de los demás.

O dar a beber de la propia sangre para después tener derecho a beber la sangre de los demás.

Todo hecho tiene una solución si en el primer momento en el que el labrador de peras ofrece una copa de alcohol de pera al labrador de naranjas, éste simplemente no la acepta diciendo algo sencillo como podría ser, por ejemplo: «No gracias, no bebo alcohol».

Jesucristo vino a salvar a su pueblo, y eso no es mentira, pero su pueblo no es todo el mundo, sino que son solo los hebreos.

Si el mundo acepta comer el cuerpo del Salvador de los hebreos y beber su sangre, con ello está aceptando que en el siguiente paso de ese ciclo desequilibrado de esencias sea Jesucristo, es decir, el pueblo hebreo salvado por él, el que tenga derecho de comer el cuerpo y beber la sangre del resto del mundo.

Y esa fórmula, más que espiritual es magia negra, ha tenido un buen efecto, ya que realmente los hebreos son los dueños de la economía mundial.

Tal como se dice también de un modo simbólico, el jefe de trabajo explotador chupa la sangre de sus trabajadores y come de su cuerpo, ya que les explota y vive a costa de ellos.

Es curioso como el mundo no ha visto esto antes ni ha salido de él, permitiendo que este siga afectando tanto al mundo como a los hebreos mismos, ya que han sido trágicamente perseguidos.

Resolver ese desequilibrio es bueno para ambas partes, tanto para el mundo como para los hebreos.

Menuda sanguijuelada.

Con esto no quiero echar la culpa a los hebreos, ya que todos son partícipes del mismo desequilibrio, tanto ellos como el resto del mundo, y todos sufren por ello, tanto ellos como los demás.

Por lo que salir del desequilibrio será bueno tanto para unos como para otros.

Caso 2: mala solución.

Fepi es un alumno destacado en matemáticas.

Durante la pausa del recreo del colegio se queda en clase estudiando fórmulas matemáticas (desarrollo mental, esencia S).

Otros alumnos que lo ven empiezan a burlarse de él (acto emocional, esencia E).

Fepi, ofendido, les devuelve el ataque tratándolos de ignorantes.

Lo cual hace que sus compañeros de clase aún se burlen más de él.

En ese momento, la naturaleza interna avisa a Fepi poniendo una línea en su mente para separar de él la esencia S, la acción mental, la cual en ese momento debe dejar aparte, es decir, no insistir más en las fórmulas matemáticas para no seguir recibiendo la burla de sus compañeros, sino que debe unirse a ellos en las emociones para jugar, charlar, gastar bromas, mientras dure la pausa del recreo.

Pero Fepi no hace caso de lo que la naturaleza le dice a través de la línea del Fes que pone en su mente, y continúa insistiendo en su trabajo intelectual, por lo que la línea del Fes que le avisa separarse en ese momento de la esencia S se hace más intensa en su mente, haciéndole sentir cada vez más mal.

Hasta que finalmente olvida su trabajo mental y sale al recreo a jugar con los demás compañeros, llorando por haber tenido que abandonar su trabajo mental y por haber perdido gran parte de ese trabajo debido a la situación tensa en la que lo desarrollaba.

El pago de esa actitud de Fepi es haber sufrido una línea divisoria en su mente (el Fes), la cual se ha hecho cada vez más intensa y dolorosa, y a su vez ha perdido parte del conocimiento de matemáticas que estaba aprendiendo. Pues su actitud de retención agresiva de su postura mental ha hecho que pierda, es decir, que olvide todo cuanto había aprendido, y esa es su mayor pérdida, es decir, que ha perdido parte de su esencia S por no haberla querido soltar antes.

Caso 3, buena solución.

Es el mismo que el anterior, aunque esta vez Fepi actúa bien, y al primer aviso de la línea del Fes diciéndole que debe soltar por un momento su actitud mental (Esencia S) lo ha soltado y se ha unido a sus amigos y compañeros de clase a jugar con ellos. De ese modo, la línea del Fes que se ha presentado en un principio para avisarle no ha llegado a transformarse en un muro doloroso y ha desaparecido.

Caso 4. El rebote fésico. Mala solución.

En la civilización de un pasado lejano existía un pueblo que construía sus casas de madera.

Hasta el día en el que empezaron a caer granizadas con unos granizos tan grandes que estos destrozaban las casas.

Pidieron ayuda a un pueblo lejano en el que construían las casas de piedra y eran más resistentes.

Vino un constructor de casas de piedra a ayudarles a construir casas de piedra para poder prevenirse de las granizadas.

El pueblo de las casas de piedra estaba mucho más evolucionado que el pueblo de las casas de madera.

El constructor de las casas de piedra empezó a construir una casa de piedra en el pueblo de las casas de madera, y en ese trabajo participaban miembros de la población de madera para aprender a construir casas de piedra.

La construcción de la casa de piedra empezó a ir bien, pero llegó un momento en el que los habitantes de la población de madera empezaron a protestar por la dificultad que les presentaba el mover las piedras, el unirlas y, en general, el problema que presentaba el construir la casa, ya que era algo a lo que no estaban acostumbrados.

El constructor de piedra tuvo que tener mucha paciencia con ellos y darles ánimos para que siguieran con su trabajo.

Los trabajadores protestaban tanto y se metían tanto con el constructor de piedra que éste, por debilidad, empezó a enfadarse también con ellos hasta llegar a insultarles por ignorantes.

Finalmente, el ambiente era tan hostil que el constructor de piedra abandonó su trabajo y regresó a su pueblo de piedra, dejando media casa sin construir.

Al llegar a su pueblo, supo que en el pueblo de madera habían continuado las granizadas, y éstas seguían destrozando casas y dejando a personas heridas.

En ese momento, el constructor de piedra tuvo tanta lástima de los habitantes del pueblo de madera que regresó a pedirles disculpas por todo lo agresivo que antes había sido con ellos.

Estos, al verle llegar con esa actitud sumisa hacia ellos, no reaccionaron tal como el constructor de piedra había esperado que reaccionasen, sino que, viendo la debilidad del constructor de piedra, le hicieron devolverle los insultos y el maltrato que antes éste les había dado a ellos.

La moraleja de esta situación es que cuando una persona que ha hecho daño a otros se arrepiente y regresa a esa otra persona sin intentar hacerlo bien, sino simplemente pidiendo perdón, eso hace que esa otra persona despierte en él deseos de atacar a quien le pide perdón para devolverle todo el daño que él le ha hecho antes.

Por eso es siempre un error el pedir perdón y disculpas por haberlo hecho mal pero sin hacerlo bien, lo cual, en el caso del constructor de piedra, es regresar al pueblo de madera pero sin seguir con la construcción de la casa de piedra, lo cual es sin hacerlo bien como debería de haber hecho en un principio por mucho que protestasen; es decir, que el constructor de piedra ha llegado al pueblo de madera en el que antes con muchos problemas intentaba construir la casa de piedra, y en vez de seguir con la construcción de la casa de piedra simplemente les ha dicho:

«Perdón por mi maltrato al forzarlos a construir la casa de piedra; es verdad que no la necesitáis porque es demasiado problemática y es verdad que podéis solucionar las granizadas de otra manera, aunque estas siguen haciendo daño, pero confío en que algo encontraréis tal como es vuestro deseo».

Esta es la actitud errónea del constructor de piedra que hace que, paradójicamente, los habitantes del pueblo de madera se sientan atacados por él y le ataquen de vuelta ante su «santa» y perpleja incomprensión, sin poder comprender por qué le atacan si él está ofreciéndoles todo su amor.

En este caso, la naturaleza ha creado una gran línea física en el individuo para separarle de su deseo de abandonar su trabajo, pero este ha saltado la línea dos veces: una para abandonar su trabajo y otra para regresar al otro lado de la línea para seguir haciéndolo mal. Es decir, que nunca se ha presentado en él la buena actitud que hubiese sido seguir con la construcción de la casa, y ante lo cual la línea del Fes hubiera desaparecido dejando de atormentar su interior y su exterior.

Caso 4, buena solución.

Es la misma situación que el caso anterior, sino que esta vez el constructor de piedra toma la buena actitud, que es seguir construyendo la casa a pesar de las dificultades.

Pues entonces, finalmente, cuando la casa está hecha, la gente del pueblo de madera puede refugiarse en la casa de piedra para que el granizo no les afecte, agradeciendo de verdad todo el trabajo realizado con ayuda del constructor de piedra, aunque este trabajo haya sido difícil, pero sin embargo ha llegado al final, ha tenido un resultado y lo han agradecido.

En ese caso, la línea del Fes, ante el trabajo y el esfuerzo del constructor de piedra, desaparece, y este continúa teniendo un placer tanto en su interior como en su exterior hasta poder realizar plenamente su tarea, alcanzando la meta con la construcción de la casa de piedra para que todos obtengan un bienestar.

La línea del Fes es cómo la mano del Creador apartando del individuo las esencias con las que este se obsesiona, para así ayudarle a mantenerse con salud y felicidad, siempre en el Creador, es decir, en quien siempre está Ahí en la paz, siempre en la estrella del centro del gráfico, es decir, siempre Ahí, como siempre, Ahí.

Activa tus esencias con paz en la relación con los demás y sanarás de todo.

Pues así desaparecerá la línea del Fes que te separa de los demás, y a su vez te separa de algunas esencias que componen tu ser, desestabilizando los ciclos biológicos del cuerpo y produciendo enfermedad y malestar.

Las esencias son la identidad, el cuerpo, la mente y las emociones.

Confía en la verdad y en la paz, habla con verdad y paz, y los muros desaparecerán, nadie te poseerá a ti y tú no poseerás a nadie.

Un ser soberano es el que no prohíbe la soberanía de los demás, y no un soberano dictador.

La naturaleza pone líneas de separación en nuestra mente cuando intentamos poseer algo.

Con esa línea nos separa de ese algo para advertirnos de que esa actitud no va a ser nuestra salvación, tal como equivocadamente pensamos, sino nuestra perdición.

Si insistimos en poseer ese algo, entonces esa línea se hace cada vez más fuerte hasta que se transforma en un gran muro con el cual la naturaleza intenta impedir con más fuerza que sigamos queriendo poseer ese algo.

Cuando al fin una inspiración nos induce a dejar de querer poseer ese algo, entonces ese muro empieza a desaparecer, se vuelve a transformar en una línea sutil, y esa línea también termina por desaparecer.

El deseo de posesión de ese algo nos estaba desequilibrando, y la naturaleza nos ayudaba con esa línea que luego se transformó en un muro a medida que la naturaleza seguía insistiendo en el tema.

Esa línea es el Fes.

Cuando dos personas se intentan poseer la una a la otra de un modo insano, es decir, con la oscuridad, violencia, agresividad, falsos testimonios, etcétera, entonces aparece un gran muro entre ellos, es decir, un gran Fes, con el cual la naturaleza intenta impedir que ambos se sigan intentando poseer el uno al otro de ese modo insano.

Es un efecto curioso, porque cuando eso sucede entre dos personas, es decir, cuando se intentan poseer mutuamente de un modo violento, además de aparecer el muro entre ellos, igualmente se establece una fuerte interdependencia entre ambos, es decir, que ambos se necesitan no para realizar un intercambio sano de frutos o esencias entre ellos, tal como sería lo correcto, sino que se necesitan no de un modo pacífico, sino de un modo trágico, debido a que ambos se han robado mutuamente sus respectivas esencias.

Es decir, que cada uno de los dos necesita del otro para poder vivir con la propia esencia que el otro le ha raptado.

Cuando regresan a la verdad y a la paz, desaparece el muro, desaparece la línea, dejan de poseerse mutuamente, y el contacto entre ellos es sano, con un intercambio de frutos natural, pacífico y verdadero que igualmente puede mantenerles unidos en el caso de que sean una pareja, pero unidos con salud y felicidad, sin líneas ni muros de posesión por en medio que los separen en el interior, dañando sus mentes y produciendo la infelicidad de una relación sadomasoquista.

Quien estudia todos estos temas de la paz dedicando un tiempo a ello, y tomando así conciencia de este contexto, puede comprender la existencia de esa línea del Fes que a veces se transforma en un muro.

Eso le permite que cuando aparece una línea desapareciendo entre él y alguien, la naturaleza le pueda avisar a través del conocimiento que tiene acerca de ello, es decir, a través de la conciencia del individuo.

En ese caso, la naturaleza avisa mentalmente al individuo acerca de la avería que se ha producido.

En el caso de que el individuo no haya tenido tiempo para desarrollar su conciencia acerca de estas cosas, entonces la naturaleza, cuando debe de avisarle de una línea divisoria entre él y alguien, le avisa de un modo físico, es decir, produciéndole problemas materiales, ya sea en su cuerpo o en su entorno, para así obligarle a dejar de intentar poseer a esa otra persona ante la que está apareciendo la línea de los problemas, para avisarle a que actúe de ese modo, es decir, que deje de intentar poseerle.

Pero si el individuo ha desarrollado su conciencia acerca de estas cosas porque ha dedicado un tiempo a ello, entonces la naturaleza ya no le avisará de esas cosas de una forma física a través de un problema material, sino que le avisará a través de su mente, mostrándole esa línea divisoria que le amenaza, la cual no ha afectado a su materia, es decir, a su cuerpo, sino a su mente.

Sentirá que esa línea divide las esencias que componen su propio ser, lo cual le producirá un gran dolor interno, y eso le llevará a comprender que debe dejar de intentar poseer a otros o a cosas del entorno, para que entre esos seres o cosas y el individuo no aparezcan esas líneas que se hincan en su mente, produciéndole dolor interior.

Si en ese punto el individuo comprende el mensaje que la naturaleza transmite a su mente y deja de intentar poseer a otros, entonces el mensaje habrá sido comprendido por él, y la línea divisoria que producía dolor en su mente habrá desaparecido; todo volverá a la normalidad y no habría sido necesario un problema físico para que el individuo comprenda esas cosas, pues las habrá comprendido a nivel mental e interior. 


Fernando Ortolá 


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