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martes, 25 de agosto de 2026

Los ángulos del poder mental

 

Cuando un ser humano alcanza su adultez, se despierta su poder mental creador sobre el mundo físico que le rodea. En ese momento debe de aprender a compartir ese poder mental con los demás seres adultos. Respetando cada tipo de poder mental particular, característico, único y exclusivo que cada individuo adulto ejerce sobre la materia del entorno, y que cada individuo lo ejerce a través de su profesión, cualidad o función natural que la naturaleza otorga a cada uno. Pues cada individuo, a través de su función natural adulta, tan solo podrá ejercer su respectivo poder mental en su respectivo ángulo, zona o función natural que la naturaleza le ha asignado. Por lo tanto, cuando hay un enfrentamiento entre seres adultos, cada individuo sufrirá el ataque mental de los demás seres adultos sin poderlo evitar, pues cada uno ataca desde su ángulo mental exclusivo que los demás no dominan, hincando dolorosamente la punta de su ángulo en las mentes de los demás. Para evitar que eso suceda, cada individuo debe de aprender a respetar el poder mental de los demás individuos y a compartirlo con ellos. Los ángulos respectivos y exclusivos de poder mental creador que cada uno tiene son como los ángulos que se reparten en una esfera, como los distintos rayos de luz que se irradian desde su centro luminoso. Cada individuo es uno de esos rayos de luz con un ángulo exclusivo. Semejante a la posición única y exclusiva que sobre la superficie terrestre cada individuo tiene en relación al núcleo terrestre. Pues el Creador es la suma de todos los seres adultos y, por lo tanto, su poder mental creador y conductor del mundo físico está repartido por igual entre todos los seres adultos. Así es como, según un esquema básico, el Creador (naturaleza) hace su creación, como una luz central que va creando a su alrededor las distintas luces que formarán su universo creado. Cada luz situada en un lugar o ángulo concreto y específico con respecto a la luz central creadora.

Hay que tener en cuenta que el poder mental del Creador se distribuye a través de las mentes de todos los seres creados, y por eso cuando entre los individuos hay disputa y enfrentamiento, eso altera el mundo físico, el cual se sostiene sobre la mente de todos, las cuales juntas forman la mente del Creador.

Por eso esas disputas no solo estropean el mundo físico, sino que producen caos y un dolor más profundo que el físico, en las mentes que participan de ese enfrentamiento.

Todas las mentes adultas están unidas en una red nodal en la que cada nodo es la mente de un individuo.

A esa red le llamo la malla de luz.

Esto no es una invención mía o una suposición, pues a la malla de luz la veo en las visiones.

Se ve como un entramado de finas líneas de luz, y en ellas hay repartidos unos puntos de luz, situados en las líneas y en los cruces que forman entre ellas.

Esos puntos de luz son las mentes de los individuos, y las finas líneas de luz son los conductos por los que las mentes se comunican.

Muy seguido suelo ver que en medio de la malla hay un ojo.

Ese ojo representa al Creador, el cual a través de su mente dirige a todas las mentes que forman la malla para dar forma, construir, sostener, conducir y realizar su creación, que es el universo físico en el que vivimos.

El gran ojo central o Creador, en ese escenario, en realidad no es un ser superior, sino un hermano, otro individuo, una luz más.

Con la única diferencia de que en ese momento en el que se ve central está haciendo de puente para las demás luces que componen la malla, en la que el ojo puente se halla en su centro.

Es el puente para que unas luces se comuniquen con otras a través de las líneas de luz.

Pues todas las luces de la malla, las mentes, son también ojos, visitantes y visitados a través del ojo puente, que es el ojo central, pero todos los ojos pueden realizar el papel de visitantes, de visitados o de puentes, y se van alternando en ello de igual a igual y de un modo armónico.

Cuando hay mentes que se enfrentan entre sí, la malla se estropea, las mentes en la batalla sufren, and eso a su vez estropea el sector del mundo que esas mentes estaban sosteniendo.

Los enfrentamientos físicos se manifiestan a través de las políticas inarmónicas, las cuales tejen sus normas injustas para vencer al enemigo, y los enfrentamientos mentales se manifiestan a través de las espiritualidades inarmónicas, las cuales trazan sus rituales inarmónicos para vencer al enemigo, en una cruel guerra mental de sometimiento mutuo.

Siempre disfrazados con inocentes y sonrientes disfraces de paz.

Sin embargo, la realidad profunda y mental, la que veo en las visiones, la malla de luz, no es una idea política ni un ritual espiritual; es una evidencia, una realidad, algo que existe, al igual que las montañas, los árboles, el Sol o el mar.

En la realidad profunda del ser, y aunque el enfrentamiento tanto físico como mental, inmerso en una guerra de sometimiento, enturbia la visión hacia esa realidad profunda, sin embargo esta, la malla de luz, existe, igual que los ríos, los vegetales, las estrellas y los lagos, y no es una ideología política ni un ritual espiritual, es una realidad.


Fernando Ortolá 


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