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viernes, 16 de enero de 2026

En recuerdo de Erich Von Daniken

 

Mantén tu espíritu en tu interior, dentro de tu propio cuerpo, por tu bien y el de los demás.

Hay que usar la herramienta del Ank ante todo.

Estar Ahí ante todos los Feses.

En Dios. En el Ahí. Ahí.

Quien saca el espíritu de su cuerpo para poseer a otro cuerpo hace que el espíritu, la luz, la energía, de ese otro cuerpo externo que posee pase adentro de él.

Es decir, que se realiza un cambio de luz forzado por el primero, que es el invasor.

De ese modo el cuerpo del invasor se transforma en un Fes, es decir, un objeto exterior que al atacarle interiormente (mentalmente) ha poseído su luz, la cual el individuo atacado necesita, y eso le lleva a permanecer junto al cuerpo externo en donde se encuentra su energía interior que le ha robado. Queda interiormente atrapado a ese objeto físico intentando recuperar la propia energía que ha quedado atrapada dentro de él, debido al ataque interno inicial que el espíritu de ese cuerpo le ha dirigido primero a él.

Ese objeto que atrapa el espíritu de otro es el Fes.

Aun así, esos malos espíritus no pueden poseer totalmente a un cuerpo ajeno, pues este siempre se halla unido a Dios a través de la malla de luz, la cual con puntos de luz se conecta con los objetos que sostiene situándose en las esquinas de los objetos, las cuales son imposibles de poseer por los malos espíritus, pues están fuertemente conectadas a Dios a través de los puntos de luz de la malla, es decir, de la mente creadora que sostiene y conduce el universo físico en el que estamos hasta su realización final.

Por eso hay que permanecer con el espíritu (la propia luz y energía) en el propio cuerpo y no querer poseer los cuerpos de los demás para no pasar por todo ese martirio fésico interior de quedar atrapado en los objetos físicos del entorno.

Hay que estar Ahí.

Estando Ahí, además de no poseer a otro cuerpo, el propio cuerpo tampoco puede ser poseído por un espíritu ajeno, pues el estar Ahí del individuo le protege.

El demonio no existe, pero hay gente que se comporta como tal.

El dolor es la pluralidad que se ha quedado atada a la dualidad a través de una vibración de violencia.

Hay que devolver la pluralidad, es decir, sacarla de la línea dual.

Por ejemplo, hacer giros con la pierna entrando esos giros en el punto de dolor para que este se sane.

Esta es también una muestra del yoga plural: no estirarse hacia la línea sino girar, es decir, estirarse, darse a la pluralidad.

El yoga cenuítico de hoy, para sanar enfermedades y males.

El mal está en una parte del cuerpo que no puede girar en torno a él; entonces hay que hacer girar, por ejemplo, un hilo o un péndulo sobre ese mal o enfermedad, haciendo que ese mal del cuerpo se halle en el punto del vértice superior del giro del hilo o péndulo, o directamente debajo de este.

De ese modo la pluralidad, que es la norma natural, lo sanará.

Y se puede curar el cáncer y otras enfermedades.

Si giras, intervienen otras esencias de la pluralidad y el dolor se pierde.

El dolor se intensifica solo cuando es reducido y concentrado en la dualidad por una vibración violenta y por las medicinas tradicionales basadas en el desequilibrio ricos-pobres y la violencia.

La línea atrapa cuando se persigue el mal (bacteria, virus, personas específicas, etc.) y desaparece cuando se expone ante la pluralidad, pues de ese modo las esencias se ordenan, equilibran y aparece la salud. Si se califica al dolor o enfermedad al igual que se califica a unas personas tan solo por ser enemigo de ellas, entonces el dolor crece pues se reduce y concentra en la línea a través de ese estado de violencia.

Pues, al igual que nadie es malo, tampoco hay ningún elemento malo. El dolor no es malo, es solo una gran acumulación de esencia F; por eso duele. La solución no es condenar a ese elemento como malo y eliminarlo, sino tan solo equilibrarlo con los demás elementos y entonces la enfermedad, que era solo el desorden de elementos buenos, desaparece.

El pensamiento es electricidad que actúa en el cerebro y en las distintas partes del cuerpo a través de los nervios distribuidos desde la columna vertebral.

Cuando los pensamientos de dos personas están en armonía se alcanza un amor y satisfacción más alta y a la vez más profunda, intensa y duradera que el placer que une a dos cuerpos físicos en el sexo.

En ese amor más alto ya no hay solo dos personas sino más, e incluso cuanto más alto sea más personas hay conviviendo en ese gran amor.

Para que una persona pueda abrazar a otra en un amor alto necesita estar íntegro para que su abrazo sea completo.

Por eso, si el abrazado, antes de recibir el abrazo del abrazador, ha quitado parte de las pertenencias de este a través de una posesión hacia él, entonces el abrazador no estará íntegro para poder dar su abrazo de un modo completo.

Pues partes de su cuerpo y pertenencias habían sido poseídas por el espíritu del abrazado antes de que el abrazador dirigiese hacia él su abrazo.

Aun así, el abrazo del abrazador hacia el abrazado se continuará dando por el impulso de la evolución natural, y ese abrazo se continuará estrechando cada vez más.

El abrazo que el abrazador dirige hacia el abrazado es sincero; es decir, es con su verdadero espíritu dirigiéndose hacia el verdadero espíritu del abrazado.

Por eso, a medida que ese abrazo se va cerrando, el abrazador va buscando el espíritu del abrazado, pues a este es a quien realmente quiere abrazar.

A medida que el abrazador con su abrazo se acerca al espíritu del abrazado, se puede encontrar con los siguientes obstáculos:

 * El espíritu del abrazado se encuentra en posesión de ciertas partes del cuerpo del abrazador.

 * Si el espíritu del abrazado posesiona ciertas partes del cuerpo del abrazador, este no dispone de todo su cuerpo íntegro para poder dar un abrazo completo al abrazado.

Por eso, para que el abrazo del abrazador llegue de un modo pleno al abrazado, se debe eliminar ese obstáculo.

El obstáculo se elimina a medida que el abrazador va cerrando su abrazo hacia el abrazado.

Con lo cual esas partes del cuerpo del abrazador que habían sido poseídas por el espíritu del abrazado se van separando de este.

Es decir, que el abrazado va soltando su exceso de lastre.

Eso puede resultar doloroso para el abrazado, pues su espíritu ya había hecho posesión de esas porciones físicas ajenas del abrazador.

Con lo cual los nervios y conductos perceptivos del abrazado ya habían crecido como plantas en el interior de las porciones del cuerpo del abrazador que había poseído.

Por eso, cuando el abrazo del abrazador se cierra y esas porciones de su cuerpo material que habían sido poseídas por el espíritu del abrazado se desprenden de este, eso produce dolor al abrazado.

Pues sus nervios estaban dentro de esa zona material que había poseído y al desprenderse esta le produce dolor.

Ese es el mismo dolor que la crucifixión expresa de un modo simbólico.

Es un desprendimiento de lastre que se debe hacer por el bien del abrazado, para desprenderse de esas cosas materiales ajenas a las cuales se había apegado poseyéndolas con su espíritu y de las cuales después se debe desprender.

Al desprenderse de esas cosas materiales que le pertenecían al abrazador, este recompone a su vez su cuerpo íntegro y su abrazo hacia el abrazado es completo.

Es decir, un abrazo sincero y verdadero que se dirige desde el espíritu del abrazador al espíritu del abrazado.

Aunque en ese abrazo también ha habido un dolor físico en el abrazado en el caso de que este, antes de recibir el abrazo, se haya apegado a esos elementos materiales de los cuales después se debe desprender.

Es decir, en el caso de que tuviera un exceso de lastre, lo cual le conducirá a esa cruz de dolor en el momento en el que deba desprenderse de esas cosas materiales ajenas que no le pertenecen y que había intentado poseer con su espíritu.

Si cada ser se mantiene en su cuerpo sin intento de poseer los cuerpos de los demás, entonces su espíritu permanece en su lugar asignado y no acumula lastre.

Ese ser podrá recibir así el abrazo de sus semejantes a un nivel elevado sin que eso suponga el sacrificio doloroso de un lastre que en realidad no tiene.

Es decir, que ese ser podrá seguir su evolución de ascenso hacia niveles más altos sin que eso le resulte un sacrificio o cruz dolorosa por tener que sacrificar un lastre.

El Fes anuncia la presencia de un lastre.

Las proporciones de la pirámide de Keops se reflejan en el hemisferio norte terrestre.

Arriba de la pirámide se encuentra de un modo simbólico el típico ojo.

Según esa distribución proporcional, la base de la pirámide se encontraría en un suelo eclíptico y gráfico situado en el ecuador terrestre.

Imagínate que esa pirámide se encuentra en el Polo Norte y que el cuadrado de su base se empieza a expandir por toda la tierra y se dirige hacia el Ecuador por los cuatro puntos cardinales.

Imagínate que estás en el otro hemisferio, es decir, en el hemisferio sur, y que mirando hacia el ecuador ves que ese cuadrado que se expande en el otro hemisferio empieza a rebasar la línea del Ecuador.

Lo primero que verás es a las cuatro esquinas del cuadrado rebasando esa línea cada una en uno de los cuatro puntos cardinales.

Es decir, que esas cuatro esquinas del cuadrado continuarán viajando hacia el Polo Sur, en el cual se juntarán formando una cruz.

Esa es la cruz simbólica que elimina el exceso de lastre cuando el abrazo del Polo Norte se dirige hacia el Polo Sur.

Curiosamente, y acompañando a esta deducción, en el centro del cielo del polo sur se encuentra la constelación de la Cruz del Sur.

Lo cual con todo este razonamiento se asocia de un modo directo a la pirámide de Keops.

Es decir, que en esta y de un modo simbólico está contenida la información de que la constelación central en el Polo Sur es la Cruz del Sur.

Pues realizando de un modo inverso y gráfico el regreso de esas cuatro esquinas que en el Polo Sur forman la cruz, se llega de nuevo a la formación del cuadrado que es simbólicamente la base de la pirámide de Keops en el hemisferio norte.

Lo mismo se puede decir al revés.

Es decir, que una pirámide situada en el Polo Sur y con el ojo en su vértice superior proyecta las cuatro esquinas del cuadrado de su base en el polo opuesto, que en este caso es el Polo Norte, formando allí una cruz de sacrificio del exceso de lastre en el caso de que el abrazo venga esta vez del hemisferio sur hacia el hemisferio norte.

Lo cual se debe dar esa combinación ya que no sería justo que el abrazo se dirija solo de una persona hacia otra y no de esta otra hacia la primera, pues el amor es algo recíproco para que sea amor verdadero.

Eso hace suponer que a veces las tierras que ahora están bajo la constelación de la Cruz del Sur se encuentran bajo el cielo en el que ahora está el Polo Norte, es decir, bajo la estrella polar.

Lo cual indica que el eje de la Tierra va girando de modo que las zonas de la Tierra van cambiando de posición en relación al cielo.

Si eso es así, y para que todo esto sea aún más justo y equitativo, ese giro de la Tierra no debe ser unidireccional, es decir, que alterne solo dos zonas de la Tierra como puede ser la Antártida y el Mar del Norte, sino que vaya alternando a todas las zonas de la Tierra para que todas sean emisoras y receptoras del mismo abrazo fraternal.

Es decir, que todas las zonas de la Tierra han sido alguna vez Polo Norte y han sido alguna vez Polo Sur.

Todas las zonas de la Tierra han sido alguna vez distribuidoras de la semilla de la vida, considerando que los polos son los vórtices de giro que reciben vía salto dimensional las semillas de la vida de distintas partes del universo que a través de una vía dimensional se van distribuyendo de planeta a planeta.

Dentro de este contexto también es curioso observar el hecho de que Saturno tiene un ojo en un polo y un hexágono en el otro polo.

Lo cual representaría a una pirámide hexagonal, con el ojo en su vértice superior y su base en forma de hexágono.

Eso representaría también que Saturno es un nivel de conciencia superior y por eso en él el cuadrado ha evolucionado al hexágono.

Es decir, que en el amor del abrazo que se produce en Saturno entran más lados en el polígono que se forma, es decir, que entran más personas en ese abrazo, lo cual indica que si hay más personas es porque el amor es más elevado y más alejado del amor unidireccional y lineal dual y bidimensional de la relación sexual de pareja en la cual solo caben dos personas para que ese amor sea completo y verdadero.

A medida que el amor se eleva, los seres que intervienen en ese abrazo son más.

Al mismo tiempo, esos seres han evolucionado más desde su cuerpo material hasta su cuerpo mental como conductor de la materia.

Es decir, que han vencido más los problemas materiales y se enfrentan a otros trabajos más mentales desde los cuales dirigen a la materia, dándole su estructura y consistencia.

De hecho, el significado de Saturno también está asociado a la estructura como uno de sus atributos.

El 11-1-2026, es decir, hace pocos días en relación a la fecha en la que estoy escribiendo esto, he publicado mi sexto libro de cenuítica titulado: La Historia de Cualquier Mundo.

Basado un poco en la idea de que conociendo el orden básico de las esencias se puede discernir también cómo va a ser la historia de cualquier mundo, ya que todos los mundos están basados en ese mismo orden de esencias que la cenuítica estudia.

Ayer 15-1-2026 recibí la noticia de que Erich von Däniken había fallecido el 10-1-2026, es decir, también hace pocos días, justamente un día antes de la publicación de mi libro el 11-1-2026.

Ese es un símbolo tan coincidente que me hace sentir continuador de su obra.

O al menos sentir que otra gente, entre los que me encuentro, podemos continuar esa línea de investigación que él definió con su trabajo realizado, abriendo nuevas vías para el estudio de la realidad en la que vivimos.

Él fue uno de mis grandes maestros de mi infancia, al cual siempre le he tenido un profundo respeto y admiración.

No me queda más que agradecerle por su labor realizada y que descanse en paz en el cielo.

Los símbolos hablan siempre a través de esas coincidencias que nos parecen tan sospechosas como para no contener un mensaje en su interior.

La fecha de publicación de mi sexto libro de cenuítica no fue elegida por mí por algún interés numerológico, sino que se dio así de un modo fortuito, por presentarse en ese momento la ocasión de publicarlo.

Al observar después la fecha veo que contiene tres unos: 11-1-2026, y para mí los tres unos (111) ya tenían un significado simbólico que indica el inicio decidido de una actividad, para cuyo arranque no se cuenta el típico: uno, dos y tres, sino que se cuenta: uno, uno y uno; es decir, centrándose en el número uno, que es el que representa realmente la acción decidida que se quiere realizar, y que es tan decidida que en vez de iniciarla diciendo: uno, dos y tres, se inicia diciendo: uno, uno y uno. Es decir: pura acción, puro arranque y pura iniciativa.

Una iniciativa simbólicamente tan imperiosa que se realiza con la publicación del sexto libro de cenuítica y además un día después del fallecimiento de Erich von Däniken, da que pensar si tiene un mensaje contenido o no.

Otro símbolo de todo esto es el hecho de que Erich nació en el año 1935, que es el mismo año en el que nació mi madre.

Concretamente nació el 14 de abril de 1935, 9 días después de que naciera mi madre el 5 de abril de 1935. Se llevan muy poca diferencia.

Son los dos Aries, es decir, emprendedores.

Aries es el primer signo del zodiaco, es decir, el 1.

Lo cual también se asocia al uno, uno y uno.

Los tres datos más relevantes de la carta astral de Erich son:

Sol en Aries, ascendente Cáncer y Luna en Virgo.

Lo cual también me ha sorprendido al verlo pues es exactamente lo mismo que mi pareja tiene en su carta astral.

Es para mí un gran honor tener estas coincidencias con él, con un gran maestro de quien me considero uno de sus discípulos, y un gran investigador muy reconocido aunque yo no lo sea tanto, pero no me importa, pues me siento feliz siguiendo sus pasos y los de otros grandes maestros como él, que aunque igual que él hayan partido hacia ese otro mundo, continúan vivos en mi corazón y en los corazones de todos los que, como yo, le siguen apreciando por su labor realizada, de acompañar nuestra infancia y conducirnos a la adultez.

Otro símbolo de este vínculo es que, precisamente en este sexto libro, La Historia de Cualquier Mundo, incluyo un capítulo extenso que narra la visita de un ser de otro mundo. En este relato, el visitante no llega para imponerse, sino para conversar y compartir la sabiduría de la cenuítica. Es curioso, pues de todos mis libros publicados, este es el que aborda de forma más directa y profunda la presencia extraterrestre. Que esta obra vea la luz el 11-1-2026, exactamente un día después del fallecimiento de Erich von Däniken, refuerza en mí la sensación de un relevo espiritual. Mientras él dedicó su vida a buscar las huellas de los antiguos astronautas en el pasado, este libro abre la puerta a un diálogo presente con ellos, utilizando la cenuítica como el lenguaje universal que nos permite comprender la historia de cualquier mundo


Fernando Ortolá



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