El amor que se transmite desde las dimensiones altas
Un país que existe por un golpe de Estado —es decir, a través de la guerra, la violencia y los engaños— ejerce y transmite esa misma violencia, una vez en el poder, a sus ciudadanos. Esta se desplaza de jefes a empleados, de profesores a alumnos, de padres a hijos, de hijos mayores a pequeños, de hombre a mujer y de mujer a hombre, etc., lo cual enferma a todos.
Un país que nace del amor, por el amor hacia otros países con los que se une, transmite solo amor a través de toda su infraestructura. Este sentimiento fluye de jefes a empleados, de profesores a alumnos, de padres a hijos, etc., y todos se sienten bien y con salud. De lo cual se deduce que, en un país o grupo de gente, solo existe el amor cuando dicho grupo se une con amor a otros grupos o países; pues ese es el modo a través del cual va a transmitir amor a todos sus ciudadanos a través de su infraestructura.
El amor de un país no lo generan sus ciudadanos, sino la relación de ese país con otros. Por eso, si un país permanece solo con su propia riqueza y cerrado a los demás, transmitirá eso a sus ciudadanos, quienes se volverán personas introvertidas y cerradas en sus propias riquezas individuales, sin pensar en las necesidades ajenas.
Todo evoluciona de menor a mayor, todo se expande, pues ese es el ritmo de la naturaleza en la que estamos. Por eso, la marcha natural de un país es unirse a los demás como único recurso para poder crecer. De ese modo, el país irá bien, pues tendrá amor y podrá transmitirlo a cada uno de los grupos de convivencia que lo forman, en los cuales los individuos también se transmitirán amor entre ellos.
Tal como un país se comporta con los demás, así se comportarán sus ciudadanos entre sí, pues esa es la ley de la evolución natural de las cosas. Cualquier ser vivo no nace de un solo ser, sino de la interacción entre dos: el padre y la madre. Por ello, si en dimensiones mayores un ser no se relaciona con amor con sus semejantes, en las dimensiones menores (por ejemplo, entre los órganos que lo componen) se transmitirá esa vibración violenta. Esto hace que los órganos estén enfrentados entre sí y produzcan enfermedad, igual que el enfrentamiento de un ser con sus semejantes produce una enfermedad a un ser de dimensión más alta.
El amor se transmite siempre de dimensiones más altas a dimensiones más bajas. A un ser que no nace de la unión amorosa entre dos seres (dimensión más alta) le será difícil entablar una buena relación con sus semejantes (dimensión más baja en relación a la anterior). Por eso es de vital importancia que los países tengan una relación amorosa entre ellos y se vayan uniendo. De este modo, los ciudadanos tendrán salud porque sus órganos se llevarán bien entre ellos.
Es necesario unirse con amor a nivel mundial, sin estatutos complejos, simplemente por algo humano y esencial: vivir en paz. Esa es la intención de la práctica cenuítica de las esencias. El estudio de los problemas y enfermedades dice lo mismo. El Alzheimer, por ejemplo, no es una pérdida de memoria, sino unos pensamientos que tapan a otros; una guerra dentro de la mente. Por eso, la paz y la aceptación hacen que los pensamientos dejen de enfrentarse, manteniendo los recuerdos cálidos y la salud.
Con amor se rompe el círculo vicioso milenario y se entra en un ciclo positivo de retroalimentación. La vida y el universo están diseñados para que vivamos en ese círculo. Solo hay que elegir la paz y la armonía en cada momento; es decir, hay que elegir en todo momento "estar ahí", tal como la cenuítica lo define.
Por el "estar ahí" de todos. Un abrazo.
Fernando Ortolá
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