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viernes, 9 de enero de 2026

El Ank egipcio en el Cenu



El pez vertical

Hay peces que son planos y presentan una gran superficie. Aunque esa gran superficie se presenta en vertical. Representan un horizonte vertical. Tienen un ojo en cada lado de ese horizonte. Lo cual, como símbolo, muestra que dominan los dos lados de ese horizonte.

Son simbólicamente que, en el interior (interior del mar), separan a una persona de otra, situándola en su lugar concreto y específico, y estableciendo un contacto interno con los demás vía interna; es decir, atravesando los muros externos que separan a los cuerpos físicos de todos y entrando en contacto con ellos vía interior, a través de la luz interior (Ose).

Hay una energía interna que gira en torno al horizonte vertical para establecer un contacto interno entre todos los seres, aunque sus cuerpos se hallen distanciados entre sí en el espacio exterior. El pez plano de horizonte vertical, de un modo simbólico, vive ese contacto continuo e interior con los demás peces, aunque con su cuerpo se halle distante de ellos en el gran espacio del agua por la que nadan. Sus dos ojos, uno a cada lado de la línea vertical, también dicen lo mismo; es decir, un fácil alcance del otro lado vía interna, pues es el entrecejo de ellos (símbolo del tercer ojo y de la luz interna) lo que se halla justamente en la línea vertical del cuerpo, es decir, en el paso o puente entre un lado y otro, entre ese pez y su prójimo.

Esa línea vertical está representada también en el Ankh egipcio. Los peces, con su movimiento ondulatorio, también representan ese ir y venir de un lado a otro de las dos partes separadas por la línea vertical de sus cuerpos, en un contacto continuo y simbólico entre un lado, el yo, y el otro lado, el prójimo: un contacto vía interna.

La línea horizontal del Ankh se asocia a la superficie del mar. En el exterior, sobre la superficie, el Sol, con sus salidas y puestas, gira en torno a la horizontal del horizonte y el Ankh, en sentido cruzado a como gira la comunicación en torno a la línea vertical del pez y del Ankh.

El círculo arriba del Ankh es el Sol y, simbólicamente, también es la luz interior que gira en torno de la línea vertical en el interior y, a la vez, en torno de la línea horizontal en el exterior. De ese modo, el Sol en esa posición central en el Ankh expresa su dominio sobre todos los lados de ambos horizontes, vertical y horizontal, tanto a derecha e izquierda como arriba y abajo. El Sol como un ojo que todo lo ve y alcanza, al igual que representa el ojo arriba de la pirámide, en cuya base están representadas las dos líneas, la horizontal y la vertical.

La horizontal, del lado este al lado oeste de la pirámide. La vertical, del lado norte al lado sur de la piramide. Ambas líneas representadas en el suelo. La parte baja de la pirámide tiene una similitud simbólica con la parte baja del Ankh. Ambas son divisiones de partes.

La parte alta del Ankh y de la pirámide representa la unidad, donde está el Ojo, el Sol, la órbita plena creadora y conductora de todo, la cual se dobla en ocho y en varios bucles (dos, cuatro, etc.) para crear el universo que conduce y realiza hasta su final, y el cual está representado por la parte baja del Ankh y de la pirámide.

La parte baja del Ankh dividida en dos y la de la pirámide dividida en cuatro. Arriba de ambas partes, del Ankh y de la pirámide, se representa la unidad: el Sol, el Ojo, la órbita plena. El recorrido del Sol se representa en el Ankh a través de una órbita doblada en ocho, mostrando su acto de crear el universo y, a su vez, de cuidarlo, dándole el alimento, el calor y la vida.

En ese recorrido del Sol a través de la órbita doblada en ocho del Ankh, se muestra también la inclinación del eje de la Tierra, situando así la vertical del Ankh en el eje de precesión en torno al cual gira el eje de rotación. El significado simbólico del Ankh comparado con el de la Tierra y su eje son opuestos.

En el Ankh, su línea horizontal representa al individuo en relación al mundo exterior al observar el Sol en su ascenso y descenso atravesando la línea del horizonte y produciendo los días y las noches. La línea vertical del Ankh que se ve en su mitad inferior representa al horizonte vertical que separa a cada individuo de su prójimo. Es una línea que el Sol del amor interior de cada individuo, saliendo de su corazón, atraviesa y se alinea verticalmente para relacionarse armónicamente con su prójimo. Con lo cual, la línea horizontal tiene una relación con el mundo exterior y el colectivo en el cual se halla el cielo, el Sol y la Tierra.

La línea vertical tiene una relación con el mundo personal de cada individuo y con esas fronteras verticales que impiden la relación con los demás, y que son fronteras que se presentan en el mundo interior de cada individuo. Sin embargo, en la Tierra, los mismos significados de la vertical reflejada en el eje de rotación y la horizontal reflejada en la línea de la eclíptica tienen un sentido opuesto al del Ankh.

Pues, en este caso, la línea vertical representa no lo interno, sino lo más externo y general, que es la rotación de la Tierra en torno a su eje, el cual representa la línea vertical. Sin embargo, lo interior o de dimensiones más reducidas se representa en el horizonte de la eclíptica, el cual en la Tierra está asociado a su ecuador, que relaciona el este con el oeste y que queda asociado al ciclo de cortos periodos de día y noche, comparado con el ciclo de grandes periodos que indica la línea vertical de la Tierra asociada a su eje de rotación, que gira en torno de su eje de precesión una vez cada veintiséis mil años.

La parte superior del Ankh, en donde se encuentra el Sol en su parte baja, representa a la unidad, pues es el hemisferio norte unido y sin divisiones; mientras que el hemisferio sur, asociado a la parte inferior del Ankh, se representa dividido en dos.

La parte inferior del Ankh, a su vez, representa el punto de paso de la humanidad de su periodo de niñez a su periodo de juventud, el cual se halla en el punto 4 del Cenu de la E4, tal como la cenuítica indica. Ese punto de evolución corresponde con el año 6500 antes de Cristo. Es el momento en el cual la humanidad despierta en su interior la llama de la adultez y el deseo de igualdad entre todos los seres, aunque en el exterior aún se vivirá en una jerarquía externa regente que durará hasta el año cero de nuestra era.

El cual es el punto 1 del Cenu en el que la humanidad entra en su periodo de adultez, en el cual no solo el espíritu sino la materia —es decir, el cuerpo— también nacerá en la igualdad, cualidad prosperando a lo largo de este periodo de adultez de seis mil quinientos años.

Por eso la parte inferior del Ankh tiene, a su vez, el aspecto de un libro abierto que representa las enseñanzas que la humanidad ha recibido durante su periodo de niñez, y que es un periodo que termina en el punto cuatro del Cenu, el cual es el momento en el cual la humanidad despierta el autoconocimiento en su interior; es decir, que empieza a despertar su propio saber interior y adulto, el cual está representado por el círculo que se halla en la parte superior del Ankh, pegado al horizonte, es decir, ascendiendo hacia el nuevo periodo evolutivo representado por el hemisferio norte del Ankh, el cual a su vez representa la unidad, es decir, la unidad de todas las diferencias del ser humano con sus semejantes y con los demás pueblos.

Aunque en ese momento el autoconocimiento adulto nació en el interior de los individuos, aún pasarán 6500 años hasta que este empiece a manifestarse totalmente en el exterior, lo cual fue en el punto 1 del Cenu, año cero y principio del periodo adulto, para a partir de ahí pasar 6500 años más hasta que alcance su mayor desarrollo de la manifestación de la igualdad humana, tanto en el interior como en el exterior o colectivo, formando así la buena sociedad. Ese momento será el punto 3 del Cenu y año 6500 después de Cristo.


Fernando Ortolá 

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