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sábado, 28 de febrero de 2026

El ser y el estar se cenuíticos

 En el Hes se es Dios y en él Hen se está en Dios. 

En el Hes se es el plan y en el Hen se está en el plan.

Entendiendo al plan como el plan de Dios.

En el Hes es decir en los tiempos infantiles de la humanidad el individuo debe de intentar ser es decir ser bueno ser amable ser positivo ser servicial etc.

En el Hen es decir en los tiempos actuales adultos de la humanidad el individuo debe de intentar estar es decir estar en el buen proyecto en el buen trabajo en la buena relación con los demás es la buena sociedad.

El niño tan solo puede ser es decir ser lo mejor que pueda ser bueno por ejemplo pues no está preparado aún para estar en lo bueno es decir para estar en en un plan armónico de la sociedad y formar parte de él pues aún no está capacitado para comprender cuál es ese plan y como debe de comportarse en él.

Sin embargo en el adulto es al revés.

El adulto ya es es decir que ya ha pasado su momento de fusión con Dios es decir con su verdadera identidad con su profesión y ya es un profesional que ejerce su trabajo.

Por eso la postura del niño del ser en el adulto es contraproducente pues los demás adultos lo toman como un insulto y se producen enfrentamientos y para que eso no pase el adulto no debe de ser sino estar es decir estar en la buena sociedad de estar en el plan formar parte del plan estableciendo la igualdad con los demás y creyendo el que Dios que está dentro de todos por igual conducirá la buena marcha de la sociedad.

Es paradójico el hecho de que el niño aunque esté en un estadio evolutivo anterior al del adulto sin embargo es el que debe de ser Dios y el adulto es el que debe de estar en Dios y creer en que Dios le dirigirá por el buen camino.

El niño debe de ser Dios y aprender a estar en Dios es decir que debe de ser el plan y aprender a estar en el plan.

Al igual que un alumno de  dibujo debe de aprender ha pintado un cuadro y cuando ya se ha formado como pintor debe de aprender a vivir en el cuadro.

El inventor de una máquina en su primer estadio debe de ser la máquina es decir identificarse totalmente con ella para poder darle forma y crearla.

Pero cuando la máquina ya está creada ya no debe de identificarse con ella si no estar en ella ser parte de ella, es decir trabajar con ella.

En su periodo de aprendizaje se identificaba con el espíritu de la máquina que aún no estaba pero si su espíritu el cual ha dirigido al individuo a la construcción de la máquina y cuando esta ha estado construida el individuo ya no era la máquina sino que estaba en la máquina.

El niño debe de ser y aprender a estar y el adulto debe de estar y aprender a ser.

Aunque en el interior y en el exterior se invierten los papeles.

Es decir que en el interior el adulto debe de ser y el niño debe de estar y en el exterior el adulto debe de Star y el niño debe de ser.

De todo ello se deduce el hecho de que el niño al identificarse con el ser en el exterior siente que ya lo sabe todo y el adulto sin embargo aunque sepa más que el niño siente que no sabe nada y que le queda aún mucho por aprender.

Sin embargo en el interior el adulto siente que ya tiene un dominio de las cosas es decir que ya es y sin embargo el niño en el interior siente que aún le falta mucho para poder hacer las cosas igual que un adulto las hace.

En los pasados tiempos infantiles de la humanidad los individuos podían identificarse con Dios y no pasaba nada es decir que no había un problema sino al contrario eso les ayudaba a ser mejores. Pues aunque lo mismo producía una cierta competencia entre unos y otros en la que cada cual intentaba ser mejor que el otro sin embargo eso no generaba enfrentamientos pues todos eran sumisos al dirigente físico es decir al tutor y buen jerarca que les dirigía a todos y este es el que hacía que la competencia entre sus seguidores fuese sana y contribuyese con la formación de estos.

Pero en los tiempos actuales adultos de la humanidad es diferente, pues ya no está el tutor físico en el exterior para moderar las competencias entre unos y otros, y además un individuo adulto ya no puede decir ante otro que el es Dios es decir que se identifica con Dios, pues el otro es un igual y si escucha eso puede pensar que quien se lo dice es demasiado arrogante y se puede producir una discusión y un enfrentamiento.

Es decir que en los tiempos adultos uno no se puede identificar con Dios del mismo modo que en los tiempos infantiles, pues eso puede crear problemas, y ante ello la postura correcta del adulto es la de aceptar a todos por igual es decir aceptar que Dios está dentro de todos por igual y que debemos de vivir en armonía entre todos y confiar en ese Dios como un a todos que es el que ha hecho este mundo y todos los seres vivos y el que nos lleva a todos hacia una armonía perfecta que es la flor de su creación para lo cual debemos de aceptar la creación y aceptar a los demás de igual a igual y confiar en Dios para que esté como siempre siga llevando todo por buen camino y manteniendo sana su creación hasta su realización final.

El niño es y el adulto está.

Si se invierten esos roles se producen problemas.

El niño debe de ir hacia la luz aceptar la luz e identificarse con ella.

El adulto ya es la luz y por lo tanto debe de ir hacia la oscuridad es decir aceptar la obscuridad y proyectarse en ella para construir su creación transformando hacia la oscuridad en luz.

El aceptar la obscuridad del adulto es como el aceptar la dificultad de su trabajo es decir afrontar ese reto y trabajar para vencerlo y transformarlo en un logro es decir transformar esa oscuridad en luz.

Todo será adulto que trabaja debe de aceptar la obscuridad es decir aceptar la dificultad y los problemas para poder vencerlos con su trabajo.

Pues si esa oscuridad no existiese es decir si no hubiesen esos problemas el ser adulto tampoco tendría trabajo porque no habría nada que solucionar.

Por eso el adulto no puede hacer lo mismo que el niño es decir no fijarse en el problema que debe de solucionar con su trabajo si no fijarse todos solo en donde no hay problemas es decir en la luz tal como el niño debía de hacer porque aún no estaba formado en su profesión para poder solucionar los problemas con las herramientas de su trabajo que aún no sabía manejar y debía de aprender a hacerlo.

Es decir que son dos actitudes muy diferentes la del niño y la del adulto.

Si el adulto actúa como un niño y y huye de la oscuridad o del problema que ya está preparado para vencer pero que no quiere trabajar en ello entonces ese problema es decir esa oscuridad le perseguirá y le vencerá produciéndole un enfrentamiento con otros o cualquier otro trastorno debido a que ese individuo no quiere trabajar en el problema en la oscuridad y por eso esta crece y le vence en vez de suceder lo que ya está preparado para que suceda pero que no quiere hacer y que es trabajar y esforzarse en su trabajo para poder vencer ese problema y oscuridad que se le avecina.

El niño es un aprendiz de creador y el adulto es un creador.

Cada uno de ellos debe de realizar su función para sentirse bien.

Es decir que el niño aún no debe de actuar como un creador pues si lo hace le irá mal igual que el niño que sin que su padre lo vea coje su tractor y se va con él por la ciudad causando destrozos a diestro y siniestro.

Al igual que el adulto tampoco debe de actuar como un niño que no tiene facultad de crear es decir de trabajar pues entonces ese lienzo oscuro en donde debe de dibujar su creación con su esfuerzo de trabajo y su profesión será un lienzo que en vez de ser vencido por él le venza a él haciéndole sentir mal.


El niño está está en el nido y aprender a ser, a ser Dios, aprende su profesión por ejemplo de carpintero, y para eso aún sin haberla aprendido todavía debe de incidir identificarse con el carpintero debe de identificarse con Dios es decir que debe de ser el Carpi y debe de ser Dios aunque aún no lo sea, pues el identificarse con su ídolo es lo que le conduce a aprender a ser como el ídolo.

Es decir que el niño está y aprende a ser.

Sin embargo el adulto es y aprender a estar.

Es decir que cuando el niño alcanza su formación ese es el momento en el que alcanza a ser Dios es decir que alcanza a ser un carpintero.

En ese momento es cuando el niño al alcanzar su meta de ser Dios y ser el carpintero es entonces cuando comprende lo que es ser Dios y ser carpintero y lo siente es decir que siente que al ser carpintero el compartirá sus frutos con los frutos de las demás profesiones y ese será su recurso vital para poder sobrevivir y siente que habrá una armonía total entre él y los demás la cual él será feliz con su profesión pero a su vez formará una parte del conjunto y Dios desde un punto alto dirigirá ese.

De ese modo el niño era identificarse con Dios y con el carpintero es decir al estar y ha formado como carpintero para poder ejercer esa profesión su siguiente paso es introducirse en el ser Dios y en el ser carpintero y es entonces cuando empieza a ser adulto y se da cuenta de que las polaridades han cambiado pues al introducirse en el ser Dios o ser carpintero el ya no es Dios ya es decir que ya no es un todo unificado o ya no es un carpintero que sea todo tal como para él antes ser carpintero lo era todo sino que en su nueva condición de adulto el niño ya formado como adulto pasa para poder sentir el ser Dios que ha se introduce en esa experiencia siendo una parte de ella y se da cuenta que al introducirse ve que hay otros seres adultos como él que son iguales que él y que también están en Dios que debe de aceptar de igual a igual y también se da cuenta que el mismo ya no es Dios sino que es una parte de Dios y que a la vez de aceptar a los demás de igual a igual debe de creer en Dios en que Dios va a ayudarle a realizar su trabajo adulto es decir en este caso su trabajo de carpintero y a poder intercambiar su fruto con los demás seres adultos y así obtener el recurso vital para poder sobrevivir.

Es decir que el niño en el final de su formación se funde con Dios y después al introducirse en la experiencia de ser Dios es cuando empieza su vida adulta en la cual se da cuenta que el mismo ya no es Dios sino una parte de Dios compartida de igual a igual con los demás seres adultos y Dios se encuentra en un lugar alto e invisible y a la vez profundo en su corazón desde donde le dirige a él y a todos los seres adultos para formar entre todos la buena sociedad la cual es la corona de la creación.

Es decir que el niño esta es decir está en el nido y aprende a hacer es decir que estudia su profesión en la cual para él lo es todo.

El niño cuando alcanza su formación se funde con su Dios es decir con el carpintero que antes imitaba y después se introduce e en esa experiencia de

Ser Dios es decir de ser un carpintero en la cual se da cuenta que él ya no lo es todo pues hay otros carpinteros y otras profesiones y que debe de aceptar a los demás de igual a igual y creer en Dios que dirige a todos para que todo vaya bien.

Siguiendo con la síntesis cemítica:

El niño:

Está y aprende a ser (forma su ser)

El adulto:

Es y aprende a estar  (forma la sociedad)

Para decir al niño y al adulto:

Al niño:

Eres Dios debes de intentar portarte bien hasta la última chispa de tu ser.

Al adulto:

No eres Dios debes de dejar hacer a Dios hasta la última chispa.

Eso es en el interior y en el exterior es al revés.

Todas las religiones incluso la cristiana han nacido para explicar ese cambio cenurítico de los tiempos infantiles a los tiempos adultos en donde reina la igualdad y todas las espiritualidades han sido censuradas por quienes quieren tener má,s es decir por la jerarquía afuera del lugar, por la dictadura que no está interesada por la igualdad y ha confundido a todas esas enseñanzas deformandolas por distintos caminos para asegurarse que la gente no comprende ese cambio de oriente a occidente, que se refleja tanto en la historia como en la geografía terrestre, de niño adulto, de jerarquía a, igualdad que todo el mundo pasa hoy tanto Oriente como Occidente.


Fernando Ortolá 

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