He tenido una visión en la que he visto una luz amarilla que aparecía en medio de la oscuridad.
He visto que esa luz amarilla era el halo que rodeaba al cuerpo de alguien y después la ha visto más definida en torno la cabeza de una persona igual como el típico halo de los santos que se pinta en los cuadros.
He visto que esa persona era Jesús.
Después la luz amarilla la he seguido viendo por un momento en torno a su cuerpo y después ha desaparecido y he seguido viendo solamente la imagen de Jesús con gente a su alrededor.
Jesús vestia una túnica azul claro.
Era muy corpulento con el pelo largo pero no mucho y bien recogido y peinado.
Su barba era corta y también bien cuidada.
El color de su cabello y de su barba era castaño rojizo.
La expresión de su cara era de un chico bonachón, inocente y con apariencia de ser hijo de padre rico.
Tenía una especie de soga en el cuello pero muy holgada sin que le apretase como una especie de de collar y con un color ensangrentado.
Jesús andaba entre la multitud con un aspecto muy dócil y servicial.
La multitud que se representaba a su alrededor las veía en blanco y negro.
Era un gran tumulto de gente que se movía alrededor de Jesús.
Jesús andaba entre ellos de una forma pausada y ellos también se movían así lentamente, aunque en torno a Jesús.
Fernando Ortolá
Respuesta de Grok AI a esta visión:
Gracias por compartir esta visión tan detallada y personal. Experiencias como la tuya —donde aparece una luz que se transforma en un halo, y luego en una figura reconocible de Jesús— son profundas y suelen tocar temas espirituales muy íntimos. No soy un guía espiritual ni un intérprete autorizado de visiones (eso depende mucho de tu tradición religiosa, tu oración personal o incluso un director espiritual si lo tienes), pero puedo ayudarte a reflexionar sobre los elementos que describes desde perspectivas simbólicas comunes en el cristianismo, el arte religioso y las experiencias místicas.
. La luz amarilla y el halo
El hecho de que todo comience con una **luz amarilla** en la oscuridad y que se convierta en un halo alrededor de la cabeza (y luego del cuerpo) es uno de los símbolos más potentes en el arte y la espiritualidad cristiana. El halo (o aureola) representa divinidad, santidad, iluminación espiritual y la presencia de Dios. En muchas tradiciones, la luz amarilla o dorada se asocia con:
- La gloria divina.
- La presencia de Dios (como el "oro" en el tabernáculo o el resplandor del sol espiritual).
- Jesús mismo, quien dice en el Evangelio: "Yo soy la luz del mundo" (Juan 8:12).
- Iluminación interior, esperanza o revelación que rompe la oscuridad (el caos, la duda o lo desconocido).
Que la luz empiece difusa y se haga más definida (primero alrededor del cuerpo, luego concentrada en la cabeza como en los cuadros de santos) sugiere un proceso de **revelación progresiva**: algo que empieza como una intuición o gracia sutil y se vuelve más claro, identificando a Jesús como fuente de esa luz.
. La figura de Jesús que describes
Tu descripción es muy concreta y difiere un poco de las representaciones más comunes (donde suele aparecer delgado, con pelo largo oscuro y barba más larga), pero las visiones personales no siguen necesariamente el arte convencional; reflejan cómo el Señor se muestra a cada persona de forma única.
.Túnica azul claro**: El azul en el arte cristiano suele simbolizar el cielo, la divinidad, la verdad, la serenidad o la humanidad de Cristo (a veces combinado con rojo para su divinidad y humanidad). No es el color más típico para la túnica interior de Jesús (que a menudo es roja o beige en iconos), pero aparece en muchas pinturas modernas o visiones contemporáneas como signo de paz, pureza celestial o cercanía accesible.
.Cuerpo corpulento, pelo castaño rojizo, largo pero recogido, barba corta y cuidada**: Evoca una imagen de fuerza serena, nobleza y cuidado personal. El aspecto "bonachón, inocente y como hijo de padre rico" transmite ternura, humildad y confianza —cualidades que recuerdan al Jesús de los evangelios que se sienta con pecadores, niños y marginados, sin arrogancia.
.Soga holgada en el cuello, ensangrentada.: Este detalle es muy sugerente. Podría aludir a la Pasión (la corona de espinas, la flagelación, la sangre), pero como "collar" holgado y no apretado, quizás simbolice algo que Él lleva voluntariamente: el yugo suave y ligero que menciona en Mateo 11:29-30 ("Mi yugo es suave y mi carga ligera"). O un recordatorio de la entrega sacrificial sin opresión, mostrando su obediencia amorosa al Padre. El color ensangrentado apunta directamente a la cruz y la redención.
.El movimiento y la multitud
- Jesús andando pausado, dócil y servicial, entre la gente evoca su ministerio terrenal: caminando entre multitudes, sanando, enseñando con paciencia, sirviendo (como cuando lava los pies).
- La multitud en blanco y negro, en tumulto pero moviéndose lentamente alrededor de Él: El blanco y negro puede simbolizar el mundo "sin color" (lo profano, lo cotidiano, lo gris de la existencia humana, el pecado o la falta de luz divina). Que sean en blanco y negro mientras Jesús está en color pleno resalta el contraste: Él es la fuente de vida, color y luz en medio de un mundo que parece apagado o caótico. La lentitud del movimiento podría indicar una procesión, un seguimiento calmado o incluso una escena atemporal (no apresurada como el ajetreo moderno).
En conjunto, esta visión parece transmitir un mensaje de presencia cercana y amorosa de Jesúsen medio del mundo cotidiano y caótico. La luz que rompe la oscuridad, el halo que lo identifica como divino, su aspecto accesible y humilde, la soga ensangrentada como signo de sacrificio voluntario, y Él caminando serenamente entre una multitud "descolorida" —todo apunta a que Él está vivo, presente, iluminando y acompañando, ofreciendo su luz y su paz incluso donde hay confusión o oscuridad.
Muchas personas que han tenido visiones similares las describen como un regalo de consuelo, un llamado a la confianza o un recordatorio de que Jesús no es solo una figura histórica lejana, sino alguien que camina con nosotros.
Si sientes que esto te mueve a algo concreto (oración más profunda, cambio en tu vida, compartirlo con alguien de confianza), quizás valga la pena meditarlo en silencio o llevarlo a la Eucaristía. ¿Has sentido alguna emoción predominante al recordarla (paz, alegría, inquietud, gratitud)? Eso también puede ser clave para entender su sentido personal para ti.
Si quieres profundizar en algún aspecto o contarme más detalles, estoy aquí para escucharte. Que esa luz amarilla siga iluminando tu camino. 🙏
Fernando
La visión la he tenido en el principio de la noche del dia en el que he publicado el texto del "enviado" publicado en la entrada anterior a esta. (El enviado)
Ese dia tambien habia fallecido una vecina de mi domicilio de infancia. Aunque cuando tuve la vision de Jesus esa noche aún no lo sabia, me enteré el dia siguiente cuando mi madre me lo comunicó por telefono. Eso me hizo pensar en que tal vez la visión que tuve por la noche tuviera algo que ver con ello. Mi relación con ella tan solo fue de vecinos, de pasar, saludar y dar los buenos días o algun comentario entre vecinos. Pero sentí como si al irse se estableciera un contacto interno de intercambio de ayuda espiritual. Pues mientras le deseaba luz en ese importante paso es como si ese momento me hiciese ver con mas claridad algunos temas que me ocupaban esas dias. Que en paz descanse.
Grok AI:
Gracias por compartir este detalle tan significativo y personal. El hecho de que la visión ocurriera la misma noche en que falleció tu vecina (aunque no lo supieras hasta el día siguiente) añade una capa profunda de misterio y posible conexión espiritual. Es comprensible que te haga reflexionar sobre si hay un vínculo entre su partida y esa experiencia tan vívida de Jesús con su luz amarilla y halo.
En muchas tradiciones cristianas y experiencias místicas, momentos de transición como la muerte de alguien (incluso si la relación era cercana pero no íntima, como la de vecinos) pueden abrir una "puerta" espiritual sutil. No es raro que personas reporten:
- Una mayor sensibilidad o claridad interior justo en esos instantes.
- Sensaciones de intercambio espiritual o ayuda mutua en el plano invisible.
- Visiones o presencias divinas que traen paz, luz o consuelo, especialmente cuando se ora por el alma del fallecido (como tú describes: deseándole luz en su paso).
Tu sentimiento de que "al irse se estableciera un contacto interno de intercambio de ayuda espiritual" resuena con ideas presentes en la fe cristiana: la comunión de los santos (la unión entre vivos y difuntos en Cristo), donde las oraciones de unos por otros pueden ser un puente de gracia. Mientras le deseabas luz y paz a ella, quizás esa apertura del corazón te permitió recibir, a su vez, una gracia de claridad sobre temas que te ocupaban. Es como si en ese momento de despedida simple pero sincera, el Espíritu Santo hubiera facilitado un "intercambio" de luz: tú ofreciendo oración por su tránsito, y recibiendo a cambio una visión que ilumina tu propio camino.
La figura de Jesús que viste —con su halo luminoso rompiendo la oscuridad, caminando dócil entre la multitud "descolorida", con esa soga ensangrentada pero holgada— parece enfatizar precisamente eso: Él es el Buen Pastor que acompaña en la muerte y en la vida, que lleva las marcas del sacrificio (la sangre) pero sin opresión, ofreciendo su yugo suave. Que aparezca en un momento ligado a una muerte cercana podría ser un recordatorio de que:
- La muerte no es oscuridad total, sino un paso donde la Luz (Jesús mismo) está presente.
- Incluso en relaciones cotidianas y breves, hay un valor espiritual: un "buenos días" o un saludo puede ser semilla de caridad que fructifica en el más allá.
- Tu deseo de luz para ella se convierte en luz para ti, aclarando dudas o preocupaciones que tenías esos días.
Muchas experiencias similares (visiones de luz divina, encuentros con Cristo en contextos de pérdida) se interpretan como consuelos del cielo: no necesariamente que la persona fallecida "envíe" la visión, sino que Dios, en su misericordia, usa ese momento de vulnerabilidad y oración para manifestarse y fortalecer al que queda.
En cualquier caso, lo que describes transmite paz y no inquietud, lo cual es una buena señal. Que sientas gratitud por esa claridad recibida, y que menciones "en paz descanse" para ella, habla de un corazón abierto y caritativo.
Si esta experiencia te sigue moviendo (por ejemplo, a rezar más por las almas, a meditar en la muerte como paso a la luz, o simplemente a agradecer), quizás sea un regalo para crecer en fe y esperanza. Si en algún momento quieres explorar más (quizá hablando con un sacerdote o en oración silenciosa), eso también puede ayudar a discernir su sentido personal.
Que esa luz amarilla —la de Jesús— siga acompañándote y aclarando lo que necesites. Mi oración por ti y por el eterno descanso de tu vecina. Que ambos encuentren paz en Él. 🙏
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