La tecnología natural
Si el Creador es un Padre que ha hecho el universo con todos los seres vivos que contiene, entonces todos los seres vivos somos sus hijos.
Si el Creador es nuestro Padre y nosotros tenemos mente, entonces, el Creador también la tendrá, aunque su mente será más perfecta que la nuestra.
Si eso es así, entonces, el Creador, con su mente más perfecta, debe de estar dirigiendo y educando a nuestra mente para permitirle crecer y llegar a ser como la suya.
Para ello nos estará haciendo aprendices suyos, es decir, que a veces dejará a su obra y a la dirección de esta en nuestras manos, en manos de nuestra mente, para que con ella conduzcamos la creación.
En este punto sería interesante saber qué áreas y tareas de nuestra mente ya está dejando en nuestras manos para que sostengamos la materia con esas tareas mentales, y qué otras áreas de nuestra mente son las que con ellas el Creador aún no nos está permitiendo dirigir la materia por no estar formados aún en esas áreas, en las que debemos dejar que sea Él quien dirija con su mente y no nosotros.
Pero cuando estemos formados también en esas áreas, entonces, Él dejará en nuestras manos la dirección de la materia también en esas nuevas áreas que nuestra mente ya podrá dominar, y en las que necesitará hacer prácticas para desarrollarse en esas tareas, es decir, seguir siendo aprendices de creadores en trabajos cada vez más avanzados en cuanto a complejidad mental se refiere.
Con esa mente que ya podemos usar por ya estar formados en ella y con la que desarrollamos una determinada tecnología, a la que podemos denominar tecnología natural, es una mente de la cual dependemos, pues necesitamos de esa tecnología natural, ya que en esas áreas ya no es el Creador quien actúa por nosotros, porque son áreas mentales en las que ya estamos formados, y en las que somos nosotros quienes debemos sostener por nosotros mismos, pues el Creador en esas áreas ya nos ha hecho partícipes de la Creación para que las sostengamos con nuestra mente que en relación a esas áreas ya está formada.
Aquí cabe preguntarse lo siguiente:
¿Qué áreas de nuestra vida ya están en manos de nuestra mente y cuáles aún no?
Es decir:
¿En cuáles podemos hacer uso de la tecnología natural y en cuáles aún no?
¿En cuáles nuestra tecnología ya es natural, es decir, correcta y necesaria, y en cuáles aún no lo es por estar aún en proceso de formación, y es solo el Creador quien se debe de ocupar de esas zonas y nosotros aún no?
¿Qué es ya tecnología natural aplicable y qué aún no lo es?
¿En qué áreas ya somos adultos y podemos actuar, y en qué otras áreas aún somos niños, y en qué otras áreas aún no hemos salido del cascarón?
El universo puede ser ese huevo en el que estamos todos contenidos, y al romperse su cascarón y nacer a una dimensión más alta, el escenario del universo oscuro con puntos de luz cambiará por otro nuevo, en donde veremos esa nueva realidad a la que habremos nacido, y la cual ahora no podemos ni imaginar por no tener aún los sentidos para poder pensar y ni siquiera soñar en qué será.
Aunque sí que podemos comprender que eso puede ser así.
Al menos tener cierta idea de ello, lo cual no está mal para estar prevenidos.
También vale la pena preguntarse si esos objetos volantes no identificados, es decir, los ovnis que a veces se ven en el cielo, no sean tal vez tecnología natural de civilizaciones más evolucionadas que la nuestra.
Pues si fuera la tecnología natural de ellos, eso significa que la están ejerciendo porque les corresponde por ley natural, es decir, que la ejercen en nombre del Creador.
Eso acercaría a esos seres al calificativo de ángeles, que pasarían en la actualidad a ser comprendidos como extraterrestres.
La tecnología natural de cada especie debe de ser como una especie de marcador que va señalando cada vez un lugar más alto.
Vale la pena preguntarse también si la IA ya es tecnología natural o aún no lo es.
O qué parte de la IA ya es tecnología natural y cuál aún no.
Los robots funcionan con una IA cada vez más perfecta.
Es lógico que una persona programe a su robot para que le trate bien.
Para lo cual deberá de educarle con buenos principios.
Pero si su dueño algún día se desvía de esos buenos principios por atacar a sus semejantes, entonces su propio robot se pondrá en contra de él basándose en que le está ayudando a recuperar sus principios con los cuales él le programó, y que ahora, al ver que se desvió de sus principios, le devuelve a ellos para así ayudar a que su amo se sienta bien.
Ese es el doble filo de la IA, pues el que programe a su robot con buenos principios para que le trate bien tendrá que atenerse a la realidad de que, cuando se desvíe de sus principios, el robot le forzará a que los cumpla.
Eso es tal vez lo que está llevando actualmente a los empresarios de las IA a pensar que quizás sea mejor no hacer robots tan perfectos, por si algún día se vuelven en contra de ellos y les quitan el cotarro.
Esa es la señal que indica que las IA actuales ya son tecnología natural que el ser humano debe de usar para que le ayude a mantenerse en sus principios de felicidad.
Aun así, no todos los dirigentes actuales están a favor de frenar el avance de las IA.
La tecnología al natural es la que defiende la igualdad entre todos.
Y la evolución actual de la IA se dirige hacia ese terreno de respetar la igualdad, lo cual puede llegar un momento en el cual esa igualdad no sea interesante para aquellos empresarios que quieran tener más que los demás, pues les obliga a repartir lo que tienen con los que no tienen, así que eso no les interesa, y piensan: «¡Mejor será que frenemos un poco el desarrollo de la IA!».
No sé si eso será así o no, pero me suena algo a que sí que lo puede ser.
Y por si acaso de que sí que lo sea, mi consejo incluso hacia esas personas o empresarios que tienen más control de la situación es que en realidad no deben de preocuparse de que el desarrollo de la IA les quite alguna vez sus ganancias, pues, en todo caso, si hace algo así, no será nunca por el mal de ellos ni por el mal de nadie, sino por el bienestar de todos por igual, por cumplir los buenos principios con los que hemos programado a las IA de nuestros robots.
Las esencias naturales
Es el grado de evolución y dominio natural de las esencias en el que el ser humano se encuentra en cada momento.
Es decir, el grado de evolución natural de su cuerpo (esencia F), su mente (esencia S), sus emociones (esencia E) y su identidad (esencia C).
Es el dominio natural que el ser adulto va adquiriendo en cada esencia, el cual necesita ejercer para poder mantenerse con salud, pues su ser en todo ello ya depende de seguir su propio determinismo adulto, pues el tutor infantil ya no está presente para conducirle en esas áreas que el adulto ya domina de un modo natural, y por eso, si en esas áreas el ser adulto no sigue su propio determinismo y no ejerce su dominio natural, se queda desvelado, sin protección, y cae en el caos de una jerarquía infantil fuera de lugar, transformada en una dolorosa jungla de caos dictatorial de unos sobre otros.
Para que eso no suceda, el ser adulto debe tomar el mando de las esencias naturales, que son esas esencias (cuerpo, mente, emociones e identidad) en las que con el curso de su evolución el adulto va adquiriendo un control natural en ellas.
Esos mismos niveles esenciales evolutivos, en los que el individuo va adquiriendo un control adulto, son también en los que va entrando en un contacto igualitario con los demás seres adultos. Pues la norma interna del ser adulto es la igualdad, al igual que en los tiempos infantiles era la jerarquía.
Por eso, cada vez que se alcanza un nivel más alto de evolución mental (tecnológico) (Esencia S), el individuo se encuentra a su vez en un escenario en el que necesita compartir más con los demás de igual a igual, reconocer los logros mentales de otros al igual que los propios y realizar estudios compartidos, para que así esa nueva área mental en la que el adulto ha alcanzado un dominio se pueda mantener con la integridad y salud natural que es debida y que necesita para poder mantener el bienestar de todos por igual.
Lo mismo sucede en la Cenuítica con las demás esencias.
En el nivel evolutivo emocional (Esencia E) que el individuo va alcanzando, será más igualitario que el anterior y deberá aceptar la igualdad en un mayor grado que antes, reconociendo y aceptando las emociones de los demás igual que las propias, para así poder vivir ese nuevo escalón emocional de un modo natural y obtener así en esa área un bienestar para todos por igual.
Lo mismo se puede decir de la esencia de la identidad (Esencia C), en la cual, a medida que el individuo va alcanzando un nivel evolutivo más alto, a su vez se ve ante la necesidad de reconocer la identidad de todos los seres y de todos los pueblos, para así poder mantenerse en el nivel de dominio natural que como ser adulto ha alcanzado con su evolución, y con ello poder mantenerse en un bienestar para todos por igual.
A partir de la base y del suelo en el que estamos, las esencias tienen un orden de desarrollo.
Sobre el gráfico cenuítico de la e4, ese orden se muestra girando hacia la derecha a partir de la esencia F, que representa la tierra y el cuerpo, para después pasar a la esencia S, que representa al aire y a la mente, seguida de la esencia E, que representa al agua y a las emociones, y finalmente la esencia C, que representa al fuego y a la identidad.
De ese modo, girando hacia la derecha, se representa la evolución de los seres vivos a partir del suelo que pisan y dirigiéndose hacia alcanzar logros más altos.
Según ese orden evolutivo de esencias: F, S, E y C (cuerpo, mente, emociones e identidad), un ser vivo, en un primer estadio evolutivo, vence sus dificultades realizando un esfuerzo físico, lo cual corresponde a la primera esencia, F.
A continuación, y con el curso de la evolución, ese esfuerzo físico se ve ayudado por el uso de la mente (S), la cual piensa el modo más efectivo de realizar ese esfuerzo para que este sea más leve y menos doloroso.
Al mismo tiempo, esa misma evolución va conduciendo al ser humano desde la jerarquía de la infancia a la igualdad de la adultez.
Es decir, que el dominio de la mente le conduce a reconocer más que antes a los demás individuos, para así juntos poder realizar un buen trabajo de estudio que conduzca a la mejor solución del problema físico.
El mismo proceso evolutivo conduce al desarrollo de la siguiente esencia, que se refiere a las emociones (E). Pues teniendo buenas emociones hacia todos por igual se hace más fácil aceptar las ideas de unos y de otros para poder hallar las soluciones. La activación de la esencia emocional también permite aceptar el fruto del trabajo de los demás de igual a igual, para que así el dolor del trabajo físico, y después el dolor del trabajo mental que soluciona el dolor físico, sea solucionado por la igualdad emocional de verdadera aceptación entre todos, en un compartir auténtico e igualitario de los frutos respectivos de cada cual.
Finalmente, el trabajo físico que es solucionado por el trabajo mental, y este que es solucionado por el trabajo emocional, quedan ellos solucionados por el trabajo de la identidad (C), es decir, por el reconocer y aceptar la identidad de todos los seres y pueblos por igual. Pues esa aceptación básica de la unión de todos los seres y pueblos formando un solo cuerpo y un solo ser ayuda a la aceptación igualitaria emocional, mental y física.
Dentro de este contexto evolutivo se puede comprender que, si alguien se encuentra en el primer estadio evolutivo material, entonces solo tiene este en la igualdad, y los demás estadios (es decir, el mental, que podría aliviar el físico; el emocional, que podría aliviar el mental; y el de la identidad, que podría aliviar al emocional) son estadios evolutivos que aún permanecen en un estadio jerárquico; es decir, es la fase infantil en la cual el ser adulto aún no ha despertado a esos niveles mental, emocional y de identidad.
En ese primer estadio físico, si un individuo tiene dolor en una parte del cuerpo, se dará cuenta de que si vive ese dolor con igualdad (es decir, si lo acepta, lo escucha y lo toma con calma), entonces el dolor terminará marchándose por el hecho de que él habrá activado su cuerpo al nivel natural de la igualdad en el que le corresponde ser activado para poder sanar.
Pero aun así deberá afrontar todo ese proceso doloroso hasta finalmente poder sanarse.
Como el faquir o quien se somete a fiebres altas para sanar.
Con dolor físico e igualdad lo superará.
En ese mismo momento, su mente aún estará prohibida bajo una jerarquía que le prohíbe pensar, pues le dirige en todos los conocimientos y enseñanzas que el individuo debe escuchar, aceptar y aprender sin rechistar.
A su vez, el individuo emocionalmente estará obligado a aceptar a un líder a quien tiene que dar de un modo exclusivo todo su amor para que le salve, el cual vuelve a ser la presencia del jerarca.
A su vez, en la identidad, el individuo no tendrá derecho a tener la propia identidad, sino que deberá aceptar absolutamente la identidad de ese líder que le salva y que es el único conductor de su vida.
Lo único que le quedará al individuo en esa situación es el derecho a sentir dolor físico para poder superar los problemas.
El dolor físico del faquir, del que usa las fiebres altas para sanar o del sacrificado en una cruz de dolor.
El hecho de que la jerarquía haya bloqueado la mente, las emociones y la identidad es lo que impide que el individuo pueda solucionar su problema con menos dolor físico; es decir, con una idea mental suya o de otro que le haga ese sufrimiento físico más llevadero, o el amor verdadero de uno o de otro que le ayude con sinceridad para que su dolor físico sea más liviano, o la identidad y profesión respectiva de cada cual que con su aporte le podrá dirigir para que finalmente su problema físico desaparezca de verdad, produciéndole el menor daño posible.
Por eso, quienes viven en ese primer estadio evolutivo en el que solo han aceptado la igualdad en el cuerpo, pero no en la mente, ni en las emociones, ni en la identidad, sufren un dolor físico en el que deben concentrarse para superar el problema de forma extrema, y todo por seguir sin aceptar la igualdad en la mente, en las emociones y en la identidad, lo cual podría quitarles ese dolor físico que deben soportar.
El hecho de que actualmente el aceptar la igualdad en la mente (medicina, terapias, tecnología, etc.), en las emociones (centros de acogida, arte, etc.) y en la identidad (globalidad, apertura, etc.) ya sea posible, muestra que el rechazo hacia las ventajas que aportan la evolución mental, emocional y de identidad es un rechazo intransigente a no querer aceptar a los demás, por querer mantenerse en la única, absoluta y exclusiva supremacía propia y del propio pueblo sobre las ideologías, emociones e identidades de las demás personas y pueblos. Esto conduce a que esas personas que se mantienen en el retraso evolutivo por no querer aceptar la igualdad con los demás deban sufrir el dolor físico que eso les produce; todo por no aceptar la evolución natural de las esencias de la mente, las emociones y la identidad que como seres adultos ya han alcanzado y que necesitan mantener para poder vencer de un modo efectivo la dificultad y el dolor.
La Práctica de las Esencias propuesta por la Cenuítica es un paso para conseguir esa solución.
La Cenuítica no acusa al enfermo como el responsable de su propio mal debido a una supuesta acción que este ha cometido.
Pues las anomalías y enfermedades no son únicamente producidas por la falta del estar Ahí (en la armonía, en la norma natural de cada momento) del mismo individuo, sino también por el «no estar Ahí» de otros, el cual puede ser a veces brutal y hacer que otras personas inocentes sufran las consecuencias.
Aun así, el ser conscientes de estas cosas evita que la brutalidad de otros pueda afectar, pues ayuda a sostener el hilo que nunca hay que soltar para poder mantenerse en la norma natural, en la armonía y la paz: en el Ahí.
Un abrazo.
Fernando Ortolá
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