No es necesario soltar el hilo
Estamos en una sociedad adulta en la que un individuo, para sentirse bien, no tiene que soltar el hilo.
Para no soltar el hilo este tiene que ser lo suficientemente fino para que se pueda seguir sujetando aún en una situación difícil.
Un hilo fino se puede pasar por un ojo de la aguja estrecho, es como un hilo débil y serpenteante en un camino angosto.
El camino es difícil pero la senda continúa.
El ojo de la aguja es derecho, es un paso difícil pero por el que se puede pasar si el hilo es fino.
Quien carga con mucho lastre normalmente no puede pasar por esos pasos estrechos.
El exceso de lastre se produce cuando hay un desequilibrio en las esencias.
Unas esencias demasiado gruesas no pueden pasar por el ojo de la aguja pues son un exceso de lastre, y unas esencias demasiado delgadas son un hilo que se rompe, es decir, que se suelta y que no consigue pasar por el ojo de la aguja, no por ser demasiado grueso sino todo lo contrario, porque el hilo se ha soltado, es decir, que se ha detenido y se ha esfumado antes de poder pasar por el ojo de la aguja.
Unas esencias demasiado gruesas producen otras esencias demasiado débiles en el otro lado del desequilibrio.
Hay otras expresiones de la cultura popular que expresan lo mismo.
Como el dicho oriental que se refiere a que hay que saber doblegarse ante las dificultades para no quebrarse, al igual que el tallo de una planta al viento debe de saber mecerse y doblegarse con el aire, sin ofrecer demasiada resistencia para no quebrarse.
En este caso el saber doblegarse, el tener el hilo delgado para poder pasar por el ojo de la aguja y el no soltar el hilo es todo lo mismo, todo se refiere a lo mismo dicho de distintas maneras.
El ser adulto necesita sujetar el hilo, pues su mente ya está formada y dirige a su cuerpo; si se suelta el hilo, su mente deja de dirigir a su cuerpo y este enferma.
Pues la mente del ser adulto dirige a su propio cuerpo a través del cerebro, ya que es una mente que ya está formada, y debe de realizar su tarea, que es conducir a la materia.
Un niño es diferente en esa cuestión, pues su mente aún no está formada y no puede dirigir a su cuerpo, sino que es la mente de su tutor quien lo dirige.
Un adulto, estando en una sociedad adulta en la que ya estamos, si suelta el hilo y con ello pausa su mente, la mente cae en un caos jerárquico que no es bueno, pues la jerarquía en tiempos adultos está fuera de lugar y se transforma en dictadura, ya que en los tiempos adultos es la igualdad la que de un modo natural rige en el interior de todos y de todo.
El cuerpo adulto necesita ser dirigido por la mente de ese ser adulto para poder tener salud.
Por eso, si ese ser adulto pierde su mente, entonces su cuerpo necesita de otra mente adulta para poder tener salud.
Precisamente una mente adulta que dirigirá al individuo cuando este suelte su mente; es otra mente que le poseerá.
Normalmente la mente que le posee es la misma mente que le ha hecho antes soltar el hilo a través de una imposición dictatorial, es decir, una vibración de violencia, haciendo ver al individuo que él no sabe, que no puede sobrevivir en la vida y que depende de ese dictador para poder sobrevivir.
Eso hace que el individuo se asuste y suelte el hilo, con lo cual deja su propia mente sin control y esta, por la necesidad de su cuerpo de tener salud, cae en manos del mismo dictador que la ha hecho soltar el hilo.
Ese educador no es un ser superior tal como se presenta, sino que es otro ser humano.
Por eso, el mismo desequilibrio de esencias que tiene el reprimido lo tiene el represor.
Aunque son dos desequilibrios diferentes.
El represor tiene un exceso de esencia S y de esencia F, y una carencia de esencia C y de esencia E.
El reprimido tiene un exceso de esencia E y de esencia C, y un defecto de esencia S y de esencia F.
Ambos, tanto el rico como el pobre, sufren por igual el mismo desequilibrio de esencias, aunque con formas distintas pero igualmente productor de insatisfacción tanto para uno como para otro.
La esencia C y la esencia E se realizan en el interior, y la esencia S y la esencia F se realizan en el exterior.
Pues la esencia C y la esencia E están en el hemisferio sur cenurítico asociado al interior, y la S y la F están en el hemisferio norte cenurítico asociado al exterior.
Entre el rico y el pobre, y el enfrentamiento que hay entre ambos, las esencias se desequilibran y a la vez se invierten, es decir, que se produce un intercambio de funciones y no de frutos.
Cuando por naturaleza y cuando hay equilibrio, lo que se debe de intercambiar son los frutos y nunca las funciones.
Pues las funciones son los trabajos respectivos que cada cual debe de realizar con su profesión.
Un carpintero puede intercambiar muebles con las frutas de un labrador.
Pero no se puede intercambiar la función, porque cada cual tiene la suya.
Actualmente existen instituciones, tanto materiales como espirituales, que obligan a los individuos a soltar el hilo.
A través de lo cual ejercen un control total sobre sus mentes, conduciéndoles a la infelicidad y a la destrucción con un disfraz de paraíso artificial.
Es interesante observar cuáles son esas situaciones de soltar el hilo y cómo se reflejan en escenarios actuales y cotidianos.
Por ejemplo, un dueño que suelta el hilo ante su perro dictador, de modo que cuando su perro agrede a alguien la culpa, según él, no es del perro, ya que este para él es una especie de gurú que controla su mente por haber soltado el hilo, es decir, que la culpa es del agredido aunque le haya mordido su perro; y la culpa del agredido radica en que no ha tenido bastante amor con su perro, ya que su perro es un gurú al cual hay que tenerle amor y, si no se le tiene, como es un gurú entonces tiene el poder de morder aun transeúnte.
Esa es una típica acción de soltar el hilo y dejarse poseer la mente, en este caso por un perro agresivo.
Lo mismo puede suceder con una pareja agresiva: la cual si ataca a alguien, la culpa es del atacado y no del atacante; este es el dueño de la mente de su pareja y esta nunca puede ver la culpa en él aunque en realidad sí que la tenga.
Lo mismo puede suceder entre un padre y un hijo agresivo.
El hijo ha poseído la mente del padre, pues este ha soltado el hilo ante él, y por eso las agresiones que el hijo dirija al exterior hacia otra persona, para el padre nunca son culpa del hijo sino del agredido por no haber obedecido al hijo.
En todas las situaciones de soltar el hilo se suelta la mente y la mente queda en posesión de quien ha hecho soltar el hilo a través de un impulso agresivo.
En ese caso el damnificado no es solamente esa persona inocente a la que le muerda el perro y que encima, como chivo expiatorio, se lleve la culpa del suceso quedando el perro como inocente al menos ante su dueño.
Es decir, el damnificado no es solo esa persona inocente a la que le muerde el perro, sino en primera instancia los damnificados son el mismo perro y su dueño por haber creado entre ellos una relación sadomasoquista de robo mutuo de esencias, lo cual en primer lugar produce una insatisfacción a ambos, la cual se traduce en agresividad y ataque al exterior como hacia ese viandante inocente al que el perro le muerde, y además de mordido se carga con la culpa de la situación por no haber sido lo suficientemente amable con el perro.
Sabiendo que esto es así, estaría bien estudiar todas esas situaciones, tanto personales como colectivas, en las que se suelta el hilo para saber cómo se podría hacer para no soltar el hilo.
Es decir, saber en cada una de esas situaciones cómo se debería de actuar para no soltar el hilo.
En primer lugar, para no soltar el hilo es importante tener el trabajo básico común bien claro.
Es decir, el trabajo pacífico en la construcción de una sociedad de bienestar para todos por igual.
A este primer trabajo le denomino el Doki.
Si el Doki no está claro debido a que la dictadura censura la igualdad del Doki por todos los medios, entonces los individuos soltarán el hilo fácilmente porque les falta el apoyo del Doki.
Al soltar el hilo sus mentes caen en el caos jerárquico en manos de uno u otro dictador.
Por eso es importante fortalecer el Doki.
Esas instituciones materiales y espirituales que con su imposición obligan a que los individuos suelten el hilo, usan la táctica básica de hacer creer al individuo que no es nada, que es débil, que no tiene fuerza para enfrentarse a las dificultades.
Ese es el principal argumento para hacer que un individuo suelte el hilo.
Pues estando en los tiempos adultos en los que estamos, un individuo adulto ya tiene su mente formada y para mantener la salud debe de activar su mente, porque esta dirige su cuerpo; y si suelta el hilo, entonces su mente deja de dirigir a su cuerpo y su cuerpo necesita otra mente que le dirija, eligiendo normalmente la mente más próxima, que suele ser la mente del dictador que ha hecho que ese individuo suelte el hilo.
Si un dictador a través de una institución hace creer a un individuo adulto que no es nada, que es un ser débil y que debe de soltar el hilo, entonces se adueña de su mente fácilmente.
Podemos estrechar la lupa aún más para observar esas situaciones más de cerca y con más detalle, para saber de un modo más preciso qué es soltar el hilo y qué hay que hacer concretamente para no soltarlo.
Por ejemplo, un individuo que se halla dentro del templo de una ceremonia religiosa en la cual el sacerdote le está diciendo a ese individuo que no es nada, que tiene la oscuridad en él y que necesita de la luz de ese sacerdote, es decir, que necesita lo que ese sacerdote le da para poder salvarse.
Ese es un modo muy básico para hacer que ese individuo suelte el hilo y poseer su mente de un modo total.
O cuando un jefe de trabajo dice a su empleado que no sirve para nada, que es un inútil y que depende totalmente de su jefe para que le salve.
Ese es otro modo de hacer que esa persona suelte el hilo y que su mente caiga totalmente en poder de su jefe.
Pero hay maneras para no soltar el hilo en esas situaciones y en otras similares.
Y la principal manera es ser consciente de todo ello.
Antes de que llegue el momento de tener que decir que no sé y soltar el hilo, hay que decir que aunque no sepa mucho, sin embargo sé lo suficiente para poder seguir sujetando el hilo.
Antes de tener que llegar a la situación de decir que no soy nada y entregarse totalmente a una persona, hay que decir algo así como que aunque no sea muy grande y no sea mucho, pero sí que soy algo, lo suficiente para seguir siendo yo mismo y no soltar el hilo.
Antes de que llegue el momento de soltar totalmente las estructuras de uno mismo por pensar que no son buenas o porque alguien ha hecho creer que no son buenas, hay que pensar algo así como que aunque mis estructuras no sean muy buenas, sin embargo sí que existen y voy a continuar con ellas para intentar mejorarlas.
Antes de que llegue el momento de decir que mi amor, mis emociones y mis sentimientos son un desastre y tener que abandonarlos totalmente y ponerlos en manos de los sentimientos de otros, es decir, antes de soltar el hilo con las emociones, hay que decir algo así como que aunque mi sentido del amor, sentimientos y emociones están en un tono muy bajo, sin embargo sí que existen y siguen latiendo, y voy a mantenerme en ellas, es decir, no soltar el hilo emocional en espera de que vayan creciendo poco a poco.
De ese modo no se suelta el hilo a través de ninguna esencia.
El dictador hace soltar el hilo porque hace creer al individuo que no debe de vivir con la miseria en la que vive, que debe de soltar esa miseria, es decir, que debe de soltar el hilo y entregarse totalmente al dictador como único medio de supervivencia.
Pero eso no es así como el dictador lo dice, es simplemente su engaño, su trampa que dirige a la víctima para atraparla, haciendo creer que como su mundo no vale nada debe de soltarlo, es decir, soltar el hilo y entregarse totalmente, como se dice, rendirse de un modo total.
Es que no es necesario rendirse, entregarse de modo total y soltar el hilo; de ese modo se mantiene la salud, la felicidad y el bienestar.
No te asustes del dictador, no sueltes el hilo, simplemente hazlo más delgado, y siempre lo podrás sujetar por difícil que sea la situación; siempre podrás seguir siendo tú, amigo; te quiero, soy tu hermano y te necesito tal como eres, para que nos sigamos ayudando a ser nosotros mismos y a vivir con salud.
No se suelta el hilo solo por presión externa a través de un dictador, sino que también se suelta por influencia del ego dictador de la misma persona, el cual suelta el hilo y prefiere decir que sí a todo al dictador para no tener que reconocer que no sabe, es decir, antes de tener que decir que no sabe, antes de sufrir la derrota externa, lo cual le lleva a sufrir la derrota interna, es decir, a soltar el hilo.
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