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sábado, 30 de mayo de 2026

Ese "algo" verdadero

 Cuando el cansancio impide abrir los dos ojos de forma consciente abrir solo 1 funciona bien.

Cuando impide mover el cuerpo funciona mover un dedo.

Si impide mover todo funciona mover el espiritu.

Siempre hay algo que funciona.

Con el mover el espiritu si el cansancio impide mover el cuerpo no me refiero a la drastica muerte sino al soñar, a volar con el espiritu por el honírico mundo del descanso, el esparcimiento, el rekax y la evasion sana y natural de dedicarse de vez en cuando a no hacer nada. 

Locual podria revatir quien asevera diciendo:

"Siempre hay que estar ocupado en algo"

Ante el cual se podria rwsponder ¿Por qué?

Y su repuesta, con el mismo tono de aseveración, seria la siguiente:

" Porque si no estás ocupado en algo se piensan cosas raras"

Así que expone el argumento de las cosas raras que se piensan.

No teníamos bastante con las tierras raras que ahora también entran en juego los pensamientos raros.

Ante ese panorama uno piensa:

¿ Pensamientos raros?

¿ Debo de hacer algo por miedo a mis pensamientos raros?

Ante lo cual es normal rascarse la cabeza pensando: "... mmm...¿ Pensamientos raros? ¿ Qué pensamientos raros? Nunca he tenido pensamientos raros que me molesten, al contrario, me satisfacen.

¿ Será que para hacer algo debo de renunciar a la satisfacción que me proporcionan mis propios pensamientos?

¿ O tal vez sea que quien me incita a hacer algo me quiere utilizar, y que para conseguirlo me instiga tanto que produce en mí el temor que me lleva a pensar cosas raras en vez de las cosas que me satisfacen?

Porque si es así entonces eso significa que quien me dice que haga algo para no pensar cosas raras en realidad está queriéndome utilizar como un esclavo.

¿ Hasta que punto esa instigación constante, de quien quiere someter a otros, puede producir un daño psíquico en estos, lo suficiente como para poder esclavizar sus cuerpos?

Pues la realidad el pensar no es algo raro, ni malo, es hacer uso de la mente, la cual es una herramienta, que cuando se usa bien, de modo natural, no produce rareza ni incimidudad sino satisfaccion.

Eso lleva a pensar que la supuesta rareza en la mente no es mas que el ataque mental de quien quiere someter.

El modo de liberarse de esa presión y cárcel mental es no hacer uso de la misma violencia que el atacante mental dirige primero, sino mantenerse en paz, de un modo natural y humano, en los pensamientos y acciones de siempre.

Y ya esta, no hace falta nada mas.

Así el ataque mental desaparece.

Pero si se usa la misma violencia mental del atacante para defenderse de él, entonces el atacante atrapa mentalmente al atacado, pues este ha caído en su trampa al aceptar la guerra que le ha declarado.

Pero si se mantiene en la paz habitual de siempre el ataque no le afectará.

Hay que confiar en la paz y en sus recursos, que no son pocos, y en que para hacer uso de ellos no se requiere nada mas que vivir en paz.

Confiar en la paz es confiar en que la paz es incluso un ser vivo, el Creador, que ayuda cuando se esta en El, en la paz.

Ser conscientes del ser vivo que representa la paz ayuda a vencer ese ataque de posesión mental continua que intenta poseer los cuerpos de la gente a través del ataque mental.

Todo esto lleva a pensar igualmente que somos telepáticos.

No solo los seres humanos sino todos los seres vivos.

Pues existe el ataque mental, y este debe de producirse vía telepática.

Si la gente fuese tan inepta como el sistema piensa no podría sostener su propia vida.

Ese es de nuevo una forma de ataque mental, el tratar a otros de ineptos, de  incapaces, de ignorantes, etc.

El estar Ahí, en la paz,  supera todos esos problemas y lleva a la gente a hacer ese algo verdadero, sano y natural , que es lo que necesitan hacer y ante lo que siempre están preparados para poderlo realizar por el camino de la paz.

Si se deja hacer a cada cual su trabajo natural sin intentar atacar y esclavizar a nadie en inventar ni físicamente, entonces cada cual hará lo que debe de hacer, todos se sentirán bien, habrá paz y armonía entre todos, existirá un intercambio de frutos tanto interno y mental como externo y físico que se realizará de un modo perfecto entre todos, aportado así la plenitud y la realización de esta vida.

Lo cual no es más que estar Ahí y dejar de estar Ahí.

Estar en paz y dejar en paz a los demás.

Confiar en la paz.

Dejar que se manifieste la paz.

Para que moldee este mundo tal como debe ser, produciendo así el bienestar para todos por igual.

Un abrazo


Fernando Ortolá 

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