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miércoles, 6 de mayo de 2026

La buena sociedad interior

En el periodo adulto de la humanidad en el que estamos en el interior de los individuos y de un modo inconsciente aun para la mayoría, se produce un intercambio perfecto, natural y automático de frutos. Ese intercambio perfecto e interno es el que con el curso de la evolución, se va a ir manifestando al exterior hasta formar la buena sociedad en la que exista un intercambio perfecto, justo y equitativo de los productos (los frutos) de todos que cada cual obtiene con su trabajo profesional respectivo. Esa será la buena sociedad finalmente alcanzada, el florecimiento de la sociedad, a la cual, para dar un estudio a este detalle de la evolución humana, le denomino el Floque, que es uno de los términos de la Cenuitica, que es a su vez otro término con el que nombro y doy un título a este estudio de los ciclos evolutivos naturales, tal como los veo desde mi situación y punto de observación .El término de cenuítica está formado con las siglas de Ciclo Evolutivo Natural Universal, del cual viene CENU, y de CENU viene cenuitica.De vez en cuando reseteo la información para explicar lo que es la cenuítica, por qué existe y cuál es mi labor, que es la de un investigador y estudiante de cenuitica, de los ciclos naturales, para descubrir y admirar la naturaleza del mundo y universo en el que me encuentro y en el que convivimos todos los seres vivos. Con el tiempo, este estudio se ha transformado en mí una gran necesidad, pues cada vez que comprendo algo, no solo me maravillo, sino que a su vez eso me aporta una profunda paz y estado de bienestar, a la vez que agudiza mis sentidos naturales y humanos, y me lleva a una gran aceptación y armonía tanto hacia mis semejantes como hacia todos los seres vivos, lo cual también me satisface. Debo confesar que mi estudio e investigación se basa en el desarrollo de ideas y teorías basadas en las fórmulas cenuiticas, y que por ello estoy sujeto a errores que requieran una rectificación, pues no soy un ser sobrenatural, sino un ser humano como todos los demás.Además de la paz profunda que este estudio me aporta, también me mantiene en él la ilusión y alegría que me da el sentir que con ello puedo contribuir a la evolución de la humanidad dando mi granito de arena. Tras este reseteo cenúitico, continúo con lo que estaba exponiendo en un principio.A la buena sociedad que se alcanzará en el futuro le denomino el Floque. Al intercambio perfecto, interno, automático y natural de frutos que se produce entre todos, le denomino el Floquin. Es muy revelador hacerse perceptible del Floquin, es decir, percibir su presencia en el interior y darse cuenta de cómo establece contacto interno con otras personas. Cuando al llegar a mí el recuerdo de una persona, este viene desde dentro de mí, y a su vez me conduce a realizar una acción, como es, por ejemplo, abrir los ojos físicos, en el caso de que en ese momento los tuviese cerrados. Esa acción de abrir los ojos en ese momento está tan ligada al recuerdo de esa persona –que en ese momento también llega a mí– que si no acepto a esa persona y a su recuerdo, tampoco puedo abrir los ojos, aunque mi impulso vital me lleve a abrirlos, pues si los abriese, debería aceptar a ese recuerdo y a esa persona que no quiero aceptar, es decir, aceptar que mi abrir los ojos en ese momento viene de esa persona, aceptar mi abrir los ojos de ese momento con esa persona. Por eso, si en ese momento mantengo los ojos cerrados por no querer aceptar a esa persona, entonces llega un momento en el que ya no puedo contener más los ojos cerrados, pues mi impulso vital me lleva a abrirlos, necesito abrirlos, y si no los abro, empiezo a sentir molestias en mi cuerpo, molestias de acomodamiento, como si una chispa de electricidad que quiere salir de mi cuerpo hacia el exterior y que la encierro al cerrar mis ojos sin dejarla salir, fuese una chispa de electricidad sobrante, que empieza a rebotar por el interior de mi cuerpo buscando la salida, intentando escapar, dando codazos que producen molestias internas, hasta que ya no puedo aguantar más y abro los ojos. Entonces me tropiezo de repente con el recuerdo de esa persona que, al abrir los ojos me obliga a ser aceptado por mí. Eso me hace sentir muy mal, como si hubiesen violado mi intimidad. Como si esa chispa de energía que ha salido de mi cuerpo al abrir los ojos hubiese terminado por permitir que esa persona que en ese momento llegaba a mi recuerdo me violase.  Cuando en realidad todo eso lo hacía yo mismo, mi rechazo personal hacia esa persona, hacia su recuerdo a través del cual no venía para violarme, sino para darme su fruto interno que yo necesito igual que esa persona necesita el mío. Era mi error, no el de esa persona. El recuerdo de esa persona llegaba a mí en el mismo momento en el que mi impulso vital me llevaba a abrir los ojos. Asi lo sentia.Por eso un miedo interior me llevaba en ese momento a no seguir mi impulso vital y no abrir los ojos en ese momento para no tener que aceptar a esa persona. Llevado por mi miedo no he seguido mi impulso vital y me he forzado a mantener los ojos cerrados. Con esa acción he cometido el error de asociar el abrir los ojos con el aceptar el recuerdo de esa persona. Es decir que he creado dos bandos de batalla.Abrir los ojos era su bando y caer presa de esa persona, y mantener los ojos cerrados era estar protegido en mi bando y afuera del alcance de esa persona. Así que esa asociación hecha por mi error, fruto de mi temor, era lo que me forzaba a mantener los ojos cerrados aunque necesitaba abrirlos. Es decir, que yo mismo me había tejido esa trampa ilusoria en la que finalmente caigo presa de mi enemigo ilusorio, pues por no poder contener más mis ojos cerrados, caigo en la trampa.Ese fenómeno de psicología cenuitica les sucede a muchos, sean conscientes de ello o no. Pues actualmente el  Floquin está activo en todos. El gran riesgo que se presenta en ese crucial momento de tener que abrir los ojos —por no poder tenerlos cerrados más tiempo— es que, en el caso de que el rechazo de ese individuo hacia la persona que llega a su recuerdo sea muy grande, y esa persona haga un gran esfuerzo para luchar contra su impulso vital y no abrir los ojos, en ese caso, esa persona puede crear un trastorno psicosomático tan grande que, al abrir los ojos, se quede ciega, pues su temor habrá alterado su ADN y su sistema nervioso automático (cerebelo) hasta tal punto que él mismo se haya producido a sí mismo esa pérdida de visión para no tener que aceptar a esa persona que llega a su recuerdo. Lo mismo se puede presentar a través de otras situaciones, nublando no solo la vista, sino afectando a otros órganos según cómo sea la respectiva situación y desenlace.Pues el Floquin está activo. Tal como indica la ley cenuitca de las presentaciones mutuas, los pares de opuestos invierten su polaridad según el nivel que ocupan. Por ejemplo, en el nivel de lo colectivo, el norte es más oscuro y sombrío porque hace menos sol y el sol es más blanco y luminoso. Sin embargo, en el nivel de lo personal, los habitantes del Sur son más morenos de piel y los del Norte más oscuros. Las  polaridades se han invertido.Lo mismo sucede en el nivel del  exterior, del individuo y en el nivel de su interior. Lo que sucede en su interior se refleja en el exterior de modo inverso y viceversa.Al igual que cada hemisferio cerebral rige la parte opuesta del cuerpo. Cuando, según la acción interna del Floquin, un individuo recibe en su interior la presencia de otra persona trayéndole su fruto y ese individuo consciente o inconscientemente rechaza a la presencia interior de esa otra persona y le niega su calor interno por no aceptarla, entonces, ese calor que esa persona rechaza dar en su interior es el que después en el exterior debe darlo en exceso —igualmente desequilibrado— a través de la fiebre.El desequilibrio dualidad frío-calor de su interior se presenta en el exterior igualmente desequilibrado, pero por el lado opuesto, es decir, no como el calor del interior que se rechaza dar (en el Floquin), sino como el calor que en el exterior (fiebre) se da en exceso.Lo mismo sucede con la incontinencia urinaria, aunque esta vez con los liquidos en vez del calor. Cuando la presencia del agua interior llega con el recuerdo de una persona y esa persona se rechaza, entonces, la dualidad interna agua-seco se manifiesta en el exterior de modo inverso. Es decir no como el agua que no quiere acoger sino como el agua que se da en exceso y de un modo incontrolado. Lo mismo sucede con la tierra (materia, cuerpo) al igual que con el fuego (fiebre) y con el agua (imcontinencia). En el caso de la materia (tierra, esencia F) puesta en estas mismas circunstancias se puede poner como ejemplo al cancer.Un atributo de la esencia F, al igual que lo es la tierra, es la prudencia y la protección. Cuando un individuo recibe en su interior la presencia o recuerdo de una persona que le protege y lo rechaza por no aceptar a esa persona, entonces se produce una alteración en la parte interior de su cuerpo que realiza la función de renovar la materia, es decir, en las células, las cuales continúan teniendo el impulso reproductor, pero sin la guía de la otra persona, la cual ha sido expulsada del cuerpo por el rechazo del individuo hacia el recuerdo protector de esa persona. Lo cual ha hecho que las células sigan reproduciéndose de un modo repetitivo sin la guía de esa otra persona, que era quien en el interior del individuo hacía reproducir las células de un modo correcto, pero que sin esa guía las células, empujadas por la necesidad de renovarse, se reproducen a sí mismas, empujadas por el mismo individuo, el cual a causa de ello contrae un tumor, es decir, un exceso de materia.  Por frenar la materia interna recibe un exceso de materia externa. Lo mismo que sucedía con el fuego (esencia C), con el agua (esencia E) y con la tierra (esencia F) sucede también con el aire (esencia S).Por ejemplo, cuando alguien no acepta la presencia de una persona en su recuerdo por no aceptar su forma de pensar (atributo de la esencia S, igual que el aire), y por eso le rechaza y le niega la comunicación, la palabra, el aire (todos atributos de la esencia S) Pues entonces, por negar dar su aire (comunicación), en su interior le es negado el aire en el exterior, en las vías respiratorias una gran fuga de aire. El aire (comunicación) que no ha querido perder en su interior, lo pierde de modo extremo en el exterior, produciéndose así una anomalía respiratoria. La cenuítica ofrece una práctica: la práctica de las esencias, para ayudar a equilibrar las esencias en su relación interior-exterior.Consiste en situar las esencias de un modo ordenado. No es una práctica religiosa sino terapéutica. Tampoco es necesario practicarla siempre sino cuando se necesita. Dado a que según la observación, todas las enfermedades se producen por una alteración de la relación entre la gente, tanto interna como externa, la práctica establece una relación perfecta, interna y externa, natural y estándar entre los asistentes a la práctica, según el orden natural de las esencias, para ayudar a ordenar las esencias de los participantes, dándoles un reseteo al orden natural.


Fernando Ortolá 

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