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jueves, 21 de mayo de 2026

El ser íntegro

 Quienes están en el estrés de la chispa sufren, y hacen sufrir a los demás.

La  dificultad , en ayudarles a que se liberen de esa oscuridad de la chispa en la que están,  es la de que ellos se consideran a sí mismos ser los libertadores de la chispa oscura de los demás, es decir que se consideran ser los que tienen la buena chispa de luz, los únicos y exclusivos salvadores de quienes están en la chispa oscura.

Esa predisposición  de ego elevado en lachispa les impide ser salvados  por quienes de verdad están en la chispa de luz.

A su vez esa actitud hace que esos que se consideran ser los únicos que están en la chispa de luz , sean en realidad quienes están en la chispa de oscuridad (en el chispo) intentando atrapar y bloquear la chispa de luz y bloqueando el acceso de los demás a la chispa de luz, trasformando así la chispa de luz en chispa oscura, debido a su ego posesivo y de dominio absoluto sobre los demás.


Por otro lado quienes de verdad están en la chispa de luz deben de seguir realizando su labor de ser portadores de la luz del Creador a este mundo para que se continúe su obra.

Por eso deben de saber que todo el ser de ellos, la identidad, la mente, las emociones y el cuerpo   está conectado al Creador, el cual a través de ellos, usándolos como canal, trae la luz, guía y realización a este mundo. 

Por eso es importante que los seres íntegros que de verdad están en la luz, sean conscientes de estas cosas y mantengan activo su ser, su cuerpo, mente, emociones e identidad, pues a través de ellos  se mantiene la salud de este mundo, pues le hacen llegar la luz del Creador, que este mundo necesita para poder mantenerse con salud.

Deben de saber que en el interior de ellos se despierta el Aito, los sentidos internos, es decir la identidad creadora, el cuetpo creador, la mente creadora y las emociones creadoras.  Aunque ellos no son el Creador sino seres creados, pero estas facultades y sentido interno se despiertan en ellos , para que cómo canales sean portadores de la luz del Creador, como canales del cuerpo creador, la mente creadora, la identidad creadora y  las emociones creadoras, es decir, de la luz creadora que les defiende de la oscuridad del mundo al que llega.

Quienes de verdad están en la luz  deben de saber estas cosas, para  que cuando se despierte en ellos el Aito no se asusten y lo desechen sino que comprendan de qué se trata, y aprendan a usarlo.

Pues si lo desechan perderán la herramienta creadora que el Creador les da para defenderse de la oscuridad y ser portadores de su luz,  y la oscuridad les poseerá haciendoles sufrir enormemente por ser seres sensibles. 

Para que eso no suceda deben de conocer el Aito que se despierta en ellos,  aceptarlo y hacer uso de él.

De ese modo se mantendrán  bien, venciendo así la oscuridad y mediocridad de este mundo, y de muchos que están inmersos en ella, ayudándoles en nombre del Creador y como canal suyo a ascender a la luz.

El mediocre, el ser oscuro,  hace la division entre el espíritu y la materia, para poseer unicamente la materia y apartar de él el espíritu.

Con ese propósito hace una marcada y etiquetada división entre quienes según él pertenecen a la materia y los que pertenecen al espíritu, poniendose él en el bando de los que pertenecen a la materia.

Con esa intención dice asi:

"Tu eres filosofo y yo soy pragmático", sin darse cuenta de que él ni siquiera es pragmático, pues es el ser espiritual quien realmente es pragmático, al comprender que el espíritu es la base de la materia y sin espíritu la materia no funciona bien. 

Sin embargo quién desde el lado de la materia, que ha elegido de un modo exclusivo, se considera ser el único pragmático ante el ser espiritual, en realidad no lo está  siendo, y con lo que dice se contradice a sí mismo, pues el verdadero pragmático es esa otra persona a quien define de filósofo y espiritual, pues el espíritu es la base de la materia.

Tanto el espíritu como la materia están siempre en todos, y todos deben de aceptar ambas cosas tanto espíritu como materia para poder sentirse bien.

Por eso en esa tarea el ser que es espiritual además de ser material, domina ambas cosas a la perfección, y las utiliza por igual, tanto la filosofia del espíritu como el pragmatismo de la materia, pues tiene el espíritu que apoya a la materia y la materia que es el trabajo del espíritu. Pues ambas cosas van juntas y se apoyan la una a la otra.

Es decir que es un ser completo e íntegro, con matería y con espíritu.

Sin embargo quien se declara a sí mismo ser el único ser pragmático y dueño de la materia frente al filósofo espiritual, pobre y no pragmático, tal como el le define , en realidad, no se puede decir de él que sea un ser exclusivamente materialista tal como aparenta ser, pues todo ser está compuesto de materia y de espíritu, y el materialista en realidad tiene también un espíritu, así que no puede ser nunca un materialista cien por cien.

Sin embargo sí que se puede decir de él que es un ser mediocre, por preferir el lado de la materia y maginar el espíritu, pues de ese modo vive ambas cosas con desequilibrio, estando carente de ambas.

Es decir, con una materia o cuerpo carente y enfermo, y por otro lado con un espíritu que también oscila entre los extremos de extrema carencia y el extremo del énfasis, lo cual se traduce en un fanatismo atroz, que le lleva a considerarse superior a los demás, en un ridículo y mediocre éxtasis de delirios de grandeza.

Es decir que vive en una dramática oscilación entre un cuerpo que a veces se extremiza hasta el punto del estrés y el exceso de acción nerviosa, lo cual le lleva al otro extremo de la enfermedad física, mientras que en el lado del espíritu sucede lo mismo, se martillea a sí mismo igualmente con los dos extremos, yendo desde los intentos de posesión de la última chispa a través de repentinos delirios de grandeza y fanatismo hacía lo que le hace sentir superior a los demás sin serlo, seguido de las consecuentes depresiones y hundimientos de moral y de conciencia, al sentir de sí mismo que en realidad no es lo que pensaba ser.

Es decir, una triste y mediocre andadura, por no aceptar de verdad a la materia y al espíritu, por no aceptar de verdad a los demás como seres iguales, y al Creador como el único hacedor y realizador de todo, al cual se le debe de agradecer el mundo que nos da como regalo y vivirlo con paz para demostrar así el respeto y la fe hacia Él, y compartirlo  de igual a igual con los demás, tal como es su deseo y el verdadero deseo más profundo del corazón de todos los seres, creados por Él e hijos suyos, que son todos los seres existentes.


Fernando Ortolá 






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