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sábado, 23 de mayo de 2026

Equilibremos el clima siendo más humanos

 El frío y el calor estimula la circulación de la sangre y la salud.

Cuando una persona se hace demasiado dura, fuerte y resistente, el clima también se hace duro, con muchos cambios de frío y calor y con bruscas subidas y bajadas de temperatura, para poder activar la circulación de la sangre de esos hombres más duros, que les cuesta más sentir el entorno, es decir que son menos sensibles, tienen una piel más dura y  necesitan unos mayores estímulos.

Se suele decir que el clima duro hace que las personas sean duras.

Aunque en realidad es al revés, son las personas duras las que hacen que un clima sea duro, pues lo necesitan para sentir un estímulo y tener salud.

Para la persona que se mantenga en la sencillez y sensibilidad humana el clima no necesita ser duro, para estimular la circulación de su sangre, pues todo lo capta, todo le impresiona y lo siente con intensidad, hasta el más mínimo insecto o la más pequeña flor , todo lo percibe y atiende, lo escucha y aviva sus sentidos, estimulando su vida y dándole salud.

Ante quien comprende esa realidad, el ridículo ya no lo hace el pobre, por no poder vencer una situación adversa, sino el fuerte, que intenta dar la apariencia de estar venciendo esa situación difícil que le ataca a él y el la controla, cuando en realidad es al revés, es su actitud fuerte e insensible la que está creando esa situación difícil en el entorno, para poder recibir esos altibajos externos de contraste, que su piel endurecida necesita, para poder activar la circulación de su sangre y tener salud.

En esa situación, es en realidad más pobre el fuerte, hundido finalmente por las propias situaciones difíciles que él mismo crea, para presumir ante los demás. 

Al débil que en un momento dado le afectan esas situaciones difíciles creadas por el fuerte para humillarle,  finalmente no le adectan, porque su actitud sensible evoca a la fuerza mayor de la naturaleza, la cual le defiende de esas alteraciones producidas por otros, y le mantiene en situaciones armónicas, las cuales, el débil, que no es débil si no un ser humano, mantiene con su sensibilidad, paz y amor natural, en el mismo y hacía todos y todo cuanto le rodea.

Un abrazo.


Fernando Ortolá 

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