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martes, 5 de mayo de 2026

Actuar desde adentro e desde afuera

 


Este gráfico  muestra la diferencia de hacer  las cosas desde afuera (la Conona) o hacerlas desde adentro (el Ahí).

Desde afuera (la Conona) se consigue una aproximación al orden de las esencias (C, F, S y E). Pero es un orden falso que se desmorona una y otra vez produciendo dolor.

Sin embargo yendo a ese mismo orden desde adentro (el Ahí) ese orden se alcanza de un modo correcto y produce felicidad y bienestar, pues el orden se mantiene, no se pierde.

En ese caso florece el Aito el cual es la flor humana, es decir los verdaderos sentidos internos del ser humano. Es decir, esos sentidos que en una situación caótica se cierran (se cierra la flor del Aito) como un caracol que ante una amenaza externa entra con rapidez dentro de su caparazón para proteger sus antenas perceptivas de esa esa oscura vibración externa. Sin embargo cuando el ser humano actuando desde su interior (corazón, aito, propio determinismo) sale al exterior se desplega de el esa flor de sentidos internos, naturales y humanos con los que el individuo se fascina al descubrir que tenía en el mismo y sin saberlo esas cualidades humanas como son la telepatía, la clarividencia, la levitación, etc.

Aunque al mismo tiempo que se manifiestan en él esas cualidades el individuo también comprende cosas más profundas que antes no entendía como quien es el Creador y la relación que tiene con Él.

El Creador está dentro de todos los seres, es la paz, en la que hay que estar siempre, y que esta representada por la estrella del centro del gráfico, la cual es la estrella del Ahí, pues indica el lugar en el que siempre hay que estar: Ahí, en la paz.

Un abuazo

Fernando Ortolá



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