El 24 de julio pasado tuve un accidente con la bicicleta.
Me golpeé detrás de la cabeza, entre la nuca y la coronilla, un poco más del lado izquierdo.
Me llevaron al hospital, en donde me cosieron la herida poniéndome 5 puntos de sutura.
También me golpeé en la parte baja de la espalda, un poco más en el lado izquierdo y sobre el glúteo izquierdo, en donde me salió un gran hematoma más grande que una tablet y un pequeño bulto. Ambas cosas han ido desapareciendo y ahora, por suerte, solo queda una pequeña zona dolorida que también evoluciona bien.
Por todo ello, el cirujano me dijo que no debía hacer footing al menos en 2 meses.
Después de dos meses, aproximadamente alrededor del 24 de septiembre pasado, salí a correr después de hacer varios ejercicios en casa de un poco más de intensidad.
Ese día corrí 4 km y al día siguiente 18 km.
La parte baja de la espalda aún no se había rebajado tal como hoy en día.
Al correr sentía como un peso en esa parte baja de la espalda que subía y bajaba produciendo dolor.
Tal vez no escuché bien al cuerpo y tenía tantas ganas de correr que forcé; corrí con ese dolor martilleante en la parte baja de la espalda y glúteo, en el lado izquierdo.
Al correr, después, el dolor no se notaba tanto, y pensé que sería una buena rehabilitación.
El día siguiente corrí 18 km con la misma dinámica.
Me sentía bien corriendo, pero pillé el primer resfriado después de los meses estivales.
Era un grifo abierto.
Se ve que el cansancio, por ese sobreesfuerzo de no haber corrido en dos meses, me dejó agotado.
En medio de ese cansancio empecé a sentir un descontrol en el equilibrio de la pierna derecha y en el habla: me costaba completar una frase.
Me dijeron que podría ser por un hematoma en la base de la parte izquierda trasera del cráneo, en el que se había acumulado sangre, aún desde el accidente.
Esa sangre me estaba tapando esa parte izquierda baja del cerebro, en donde reside el control del habla y de la parte derecha del cuerpo.
Mi mujer descubrió en mí una mayor pérdida de esas funciones y, con ayuda, me llevaron urgentemente con la ambulancia al hospital para que me hicieran la operación de extraer la sangre del hematoma que se había quedado acumulada en esa parte de la cabeza.
Hicieron una evacuación de hematoma subdural.
Al despertar de la operación ya podía construir frases de nuevo y caminar: esas funciones cerebrales habían regresado.
Me salvaron la vida.
En todo ese proceso, mi necesidad de estar Ahí me ofreció comprensiones profundas que llegaban a mí de un modo espontáneo, y otras experiencias, de las que pillé algunas con la intención de escribirlas después.
Muchos temas despiertan mi interés.
Unos medio investigados, otros por investigar.
La confianza para decirse de todo sin que pase nada.
Ese es un tema.
Posiciones en el Sire.
Ese es otro tema.
La falta de diversidad adulta hace que al recibir una noticia intensa el individuo se polarice en los dos bandos del Sire, o salte de uno a otro, por no poder filtrar en la diversidad esa noticia intensa.
Amor de suegro.
Otro tema.
El tambor de la vida:
En la niñez su centro es oscuro, pues representa que el niño aún no tiene su ser formado; y en el adulto su centro es luminoso, pues representa que el adulto ya tiene su ser formado, para trabajar con sus esencias formadas —cuerpo, mente, emociones y espíritu— en la transformación de la oscuridad exterior en luz.
El niño no tiene la oscuridad, el trabajo, en el exterior del tambor, como lo tenía el adulto por estar preparado para trabajar y transformar esa oscuridad en luz guiado por la voz del padre que habita en su corazón y en el centro del tambor.
El niño, sin embargo, en el exterior del tambor tiene la luz del maestro y buen tutor, guiándole en la formación de su ser, es decir, rellenando de luz el centro oscuro del tambor.
Vivir en el escenario del niño en tiempos adultos transforma el Sol de vida en espoleta de destrucción.
A veces, la mente infantil puede confundir al individuo y hacerle vivir una situación infantil estando ya en tiempos adultos, y eso es doloroso; es caer atrapado por el chispo: todo el tambor se transforma en una dualidad dolorosa, su centro se transforma en un paraíso artificial, y los rayos exteriores se transforman en los pinchos de una espoleta de destrucción.
No hay que caer en esa situación de chispo.
Actualmente estamos en los tiempos adultos de la humanidad, en los que el individuo ya no vive en una dualidad de buenos y malos, dioses y demonios como en los pasados tiempos infantiles, sino en una unidad adulta en la que el centro del tambor y la estrella del ser adulto tienen luz adentro (en el centro del tambor y la estrella) y luz afuera (en los rayos del tambor y la estrella), activando las esencias adultas, el propio determinismo, el cuerpo, la mente y las emociones, y con ellas hacer que todo se llene de luz, dentro y afuera, y ser así un canal del Creador, un partícipe de la creación, conduciendo a este a su flor de realización.
La mente adulta es la mente diversa. La amplia. La que todo lo comprende y gestiona el compay, y donde no existen buenos y malos, dioses o demonios, sino que todos son habitantes de la malla de luz, hermanos iguales, luces que la pueblan.
Pero también es la mente con la que, como ser adulto, se dicen las cosas claras, con amor, pero claras, tal como son, con compay.
La mente infantil, estando ya en tiempos adultos, es una mente que está reducida a la polaridad de dos polos, que son los dos bandos de la violencia en la que vive, y por eso cuando captan una situación que por no tener la mente amplia desconocen, cambian de uno a otro bando del desequilibrio (el Sire), sufriendo así ese enfrentamiento entre los dos bandos. Pues no tienen activa la mente diversa del ser adulto, que es la que necesitan para poder asimilar todo positivamente, con una buena gestión que aporte beneficios para todas las partes por igual.
Vivir la mente diversa de la adultez hace sentir bien.
Los Feses son una herramienta del adulto, cuando vive en su mente diversa.
El ser adulto puede estar Ahí siempre, tan solo debe elegirlo, para activar sus esencias, y hacer así su función de partícipe de la creación para llenar esta de luz, como canal del Creador, y sentirse bien.
Como la generación del Yayo.
Después del accidente, más operaciones, he podido escribir un texto largo sin que se caiga la cabeza.
El estar Ahí adulto de la mente diversa es el de Kinomi y Ose.
La oración de Jesús o meditaciones de gurús son de los tiempos infantiles, pues en los actuales tiempos adultos se interponen entre el estar Ahí y el individuo, frenando el impulso vital que el ser adulto necesita para tener salud.
La mente diversa del ser adulto es la mente de Kinomi, la mente Madi.
Al ser intervenido en el hospital, mi mente se transformó eventualmente en la mente infantil de las oraciones y meditaciones de gurús.
Y eso ayudaba.
Pero después, al ir rehabilitándome y recuperar la mente Madi (adulta), entonces la mente infantil era demasiado gruesa y me separaba del estar Ahí adulto, que es el que me daba la salud.
Por eso he debido ir reincorporándome de nuevo a la mente Madi, adulta.
No quiero decir con ello que el sistema pasado infantil de oraciones y meditaciones sea malo, pues sí que es bueno durante el anterior gran periodo infantil de la humanidad, y en los momentos en los que un individuo pasa por una necesidad de ser cuidado, como por ejemplo tras un accidente, aunque una vez recuperado del percance debe ir regresando de nuevo al estar Ahí del ser adulto, que es el sistema que necesita para poder mantener la salud.
En la adultez, la jerarquía y la igualdad, el centro del tambor y su exterior, están unidos, pues F, la adultez, es C + F.
Solo lo más profundo se comunica de verdad.
Es un efecto curioso el hecho de que cuándo una persona desea poder ayudar materialmente a otro, después sucede lo contrario, es decir, que empieza a tener problemas y necesita ser ayudado materialmente por otro.
Eso se debe a que en realidad esa persona no ama de verdad (estando Ahí) a quien quiere ayudar, sino solo para dominarle.
Pues si le amase de verdad no querría dominar al prójimo, sino compartir con él de igual a igual, y con ese gesto ambos amarían al Padre por igual, por hacer su voluntad.
En ese caso, lo que el individuo y su prójimo se contagiarían el uno al otro es lo mismo: el deseo de amarse mutuamente y de amar al Creador.
Pero si no hay amor verdadero y un individuo desea dominar a otro a través de la ayuda material hacia este, entonces, en este caso, si el individuo A desea ayudar materialmente al individuo B, con ello transmitirá a este lo mismo, es decir, el sentimiento que hará que el individuo B también desee ayudar materialmente al individuo A con la intención de dominarle.
Aquí viene lo siguiente:
1- El individuo A, con apariencia externa de total bondad, desea ayudar materialmente al individuo B. Pero con la intención profunda de dominarle, por sentirse superior a él.
2- Las cosas que se transmiten son las profundas. Por eso esa actitud del individuo A no transmitirá al individuo B la apariencia externa, es decir, el deseo verdadero de ser ayudado materialmente por el individuo A, sino que lo que el individuo B captará e imitará del individuo A es la actitud profunda y espiritual de este, es decir, el deseo de hacer con el individuo A lo mismo que este hace con él.
3- Pero el individuo A en realidad no tiene dificultad material para que el individuo B haga lo mismo con él. Y esa situación creará dificultad material en el individuo A (la cruz de los santos) para que la transmisión del individuo A al individuo B se realice, tal como el individuo A lo ha solicitado, dejando así pasar la dificultad material hacia él.
4- Esto sucede solo en tiempos adultos, y en tiempos infantiles era distinto, pues en ese pasado el tutor y buen sentimiento de dominación positivo hacia el individuo, el cual lo captaba con un buen deseo de ser ayudado por él.
5- Todo ello demuestra que, a diferencia de la opinión de los viejos sistemas, este mundo no es un valle de lágrimas cuando se vive tal como es, con amor verdadero, estando Ahí.
Ejemplo:
Un profesor que bebe alcohol no transmite a los alumnos las lecciones, sino su vicio, que es lo que los alumnos captan vía interior: su espíritu.
El estar Ahí contiene todo:
Todo está contenido en el estar Ahí, el amor al prójimo y el amor al Creador (... a Dios, al Padre).
Pues en realidad no se puede amar al Creador si no se ama también al prójimo, y no se puede amar al prójimo si no se ama también al Creador.
Una cosa conduce a la otra y, es más, se producen al mismo tiempo.
Las dos entran en el estar Ahí del ser adulto. El vivir la energía vital. El amor humano.
Vale la pena preguntarse:
¿Cómo es posible que ambas cosas se presenten separadas?
Se presentan con el estar Ahí desintegrado en dos partes: el amor al prójimo y el amor al Creador.
La desintegración de algo suele suceder cuando se extrae una de las partes de ese conjunto de cosas, o se altera su presencia dentro de ese conjunto.
En este caso es el conjunto de dos elementos: uno, el amor al Creador; y otro, el amor al prójimo.
La falta de amor al prójimo por parte de algunas dictaduras, por no querer compartir con los pobres, es lo que ha terminado desintegrando esos dos elementos, que estaban integrados en el estar Ahí, y los ha presentado como dos elementos aparte: uno, el amor al Creador; y otro, el amor al prójimo.
Lo mismo sucede con otras sociedades dictatoriales derivadas o más antiguas, las cuales extraen del estar Ahí los principios intrínsecos y humanos que no les interesan, como son los que insinúan que hay que compartir con los pobres, y los deforman para poder seguir alimentando su vicio desequilibrado de tener más que otros. Y eso hace que el impulso vital que da salud a cada ser humano, el estar Ahí, quede fraccionado en una mayor cantidad de mandamientos y de normas sociales, que al presentarse en un conjunto que ha perdido su integridad en el Ahí, ya no pueden ser cumplidas a partir del estar Ahí y libertad espontánea de un individuo, sino que son normas que, ya sean antiguas o derivadas a la actualidad, someten al individuo obligándole a hacer un esfuerzo para ser cumplidas, cuando estando Ahí se podrían vivir todos esos principios humanos al mismo tiempo, de un modo natural, simplemente estando Ahí.
La desintegración del Ahí es una flagrante inversión del proceso creador, en el cual, a partir de la unidad del espíritu, se van multiplicando las esencias, empezando por la primera división de las dos primeras esencias, que entre otros atributos son el amor al Creador y el amor al prójimo.
La inversión sitúa a la unidad en la materia (el apoderarse de territorios ajenos) y la multiplicidad en el espíritu: la disgregación del estar Ahí humano, dividiéndolo en miles de principios, producido por una violenta detonación que empieza a dividir en el espíritu el estar Ahí humano, en la primera disgregación producida por la inversión: el amor al Creador y el amor al prójimo como presencia desintegrada del estar Ahí humano.
La gran astucia del Imperio Romano para poder vivir en la diferencia entre ricos y pobres.
El "Doplief":
Es un tapón disfrazado de bien sobre la salida de energía vital del ser adulto, produciendo así mucho mal por el intento de posesionarse de lo de otros.
Ser consciente de ello ayuda a liberarse de este efecto.
Todo puede ser distinto a lo que se piensa:
El catalán podría ser mezcla de valenciano con gallego.
Los incas pueden haber sido europeos exacerbados originarios.
Pues entre ellos había gente con rasgos europeos.
¿Cuándo no se ha descubierto América en cada viaje?
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El origen de la violencia:
Por la misma ley natural que antes he citado:
Cuando estando en tiempos adultos una persona bloquea la fuente de energía vital de otra, le pone un tapón (Taponamo / Doplief) en esa fuente de energía vital con el propósito de robarle parte de su materia, y lo hace con el aspecto externo de hacerlo por «hacer un bien», la víctima puede estar tan engañada que no se dé cuenta de que le están robando, y además sienta equivocadamente que el otro, el que le roba, le está salvando, cuando en realidad le está atacando y robando, le está condenando dentro de un paraíso artificial que en realidad es un infierno.
Cuando eso sucede, es decir, cuando por ejemplo la persona A pone el Taponamo a la persona B, externamente se presentará ante esta como el salvador, el que le va a hacer un bien, pero sin reconocer nada de lo que la persona B tiene que dar, sin reconocer a la persona B como otra estrella de luz, como un igual, sino taponando, bloqueando la fuente de energía vital propia que la persona B necesita para vivir con salud; entonces sucede ese efecto curioso que se produce solo cuando una humanidad vive en su periodo adulto. Y ese efecto consiste en que cuando la persona A bloquea la fuente vital de la persona B, es eso mismo lo que la persona B, de un modo profundo, estará captando, aunque en el plano superficial no sea muy consciente de ello. Pero en un nivel profundo, en donde capta la realidad de un modo más intenso, sí que será consciente de lo que está pasando, e imitará la acción que el individuo A dirige hacia él, hacia el individuo B, y eso hará que el individuo B, desde un nivel profundo, bloquee la fuente de energía vital del individuo A, igual que el individuo A está haciendo con él. Eso hará que, a través de cualquier acción realizada por el individuo B, el individuo A se sienta bloqueado por el individuo B, y eso le irrite tanto que le produzca un gran enfado hacia el individuo B, hasta llegar incluso a atacarle verbalmente y hasta físicamente.
Si el individuo A no se hubiese sentido superior al individuo B, este no hubiese podido irritar al individuo A, ni recibir su ataque.
Cuando ese efecto se produce, esa es la señal que indica que la humanidad ya se encuentra en su periodo adulto, pues en el periodo infantil no sucede, ya que el individuo, al igual que el niño, sí que necesita una dirección de su tutor, de la jerarquía. Pero en tiempos adultos los individuos necesitan vivir en igualdad como norma natural, y cuando se salen de esta se produce ese efecto destructivo, el cual es la causa del castigo físico y la agresividad que profesores de escuelas, tutores, padres y demás dirigentes han dirigido hacia sus dirigidos, debido a que cualquier expresión o acción de estos les irrita, aunque sea pacífica e inocente. Lo cual se debe a que se refleja en los dirigidos el deseo equivocado de los dirigentes: un deseo de conducir por el «camino del bien» a los dirigidos, bloqueándoles así la fuente adulta, propia y natural que durante el periodo adulto está despierta en todos, y que cuando se bloquea es solo para dominar físicamente al bloqueado, con la única intención de apoderarse de su materia.
Aunque quienes actúan de ese modo reciben el golpe de vuelta, por el efecto rebote citado.
Por estar ya en los tiempos adultos de la humanidad.
La trama del Tambor de la Vida:
Tal como la figura anterior indica, el Tambor de la Vida tiene 4 ojos alrededor del círculo. Un Ojo está en el Norte, otro en el Sur, otro en el Este y otro en el Oeste. Cada Ojo se puede comparar a la cima de una montaña, y representa a la guía espiritual respectiva de cada uno de esos 4 sectores de la Tierra: el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. A su vez, cada Ojo está asociado a una respectiva esencia: el Ojo del Norte está asociado a la esencia S, ya que la esencia S nace en el cuadrante F, que representa a Occidente Norte, y por eso la meta o cima a alcanzar en Occidente Norte es la S. De modo respectivo y análogo, el Ojo de Oriente Norte está asociado a la esencia E, el Ojo de Oriente Sur a la esencia C y el de Occidente Sur a la esencia F.
Cada uno de estos grandes pueblos está regido por su respectiva esencia, a través del respectivo buen jerarca de cada uno de ellos, el cual les dirige como un buen padre durante el periodo infantil, en el cual cada Ojo es como una malla de forma piramidal o triangular que a partir de cada Ojo se expande hacia el círculo central del gráfico. A medida que la malla de cada Ojo crece, se va juntando y mezclando cada vez más con la malla también crecida de los demás Ojos. En un principio, la malla de cada Ojo crece tan solo en su lugar, sin entrar aún en contacto aparente con las demás mallas. Ese es el periodo infantil de cada malla o pueblo, y durante ese periodo cada pueblo está regido por una buena jerarquía representada por un buen jerarca, rey o tutor, el cual en el gráfico está representado por el Ojo situado en el vértice superior de cada sector. Cada rey de cada sector es un buen jerarca querido por su respectivo pueblo, aportando siempre a este la protección y bienestar que necesita para que cada ciudadano se sienta bien.
Aquí hay que hacer un inciso para explicar que por el camino de la creación el Creador da a cada rey de cada sector el poder de dirigir a su respectivo pueblo. La esencia del camino del Creador es iniciar la creación con la esencia C (el querer), después la esencia E (las emociones, el sentir), después la esencia S (la mente, la herramienta) y finalmente la esencia F (el cuerpo, la materia creada). De este modo, el Creador en primer lugar quiere (C) hacer la creación, después siente (E) cómo la quiere hacer, luego planea cómo hacerla y finalmente la hace en la materia (F). Esos son los pasos esenciales del camino de la creación. De ese modo el Creador crea los mundos similares al mundo que está representado en el gráfico y que está dividido en cuatro sectores. La herramienta que el Creador usa para ello es la esencia S. Con ella organiza un plan de esencias y de interconexión entre ellas a través del cual ese mundo va a evolucionar llevado por la dinámica de ese plan de esencias elaborado por el Creador. Al plan creador de este mundo y representado en el gráfico le denomino la e4 cenuítica. A cada mundo creado por Él, el Creador comunica a sus habitantes el plan armónico, que deben de seguir para poder llegar a realizar de un modo positivo el sector o mundo en el que están.
El plan esencial de nuestro mundo se puede representar gráficamente con una cruz, la cual divide en sus cuadrantes a las distintas esencias y sectores del mundo. La F arriba a la izquierda, la S arriba a la derecha, la E abajo a la derecha, y la C abajo a la izquierda.
La mente (S, herramienta) del Creador aplica su plan de los 4 sectores —C, F, S y E— para dar forma a su creación en la materia. Su plan tiene la forma gráfica de una cruz de astas iguales que divide el mundo creado en 4 cuadrantes, enmarcados entre los 4 puntos cardinales de Norte, Sur, Este y Oeste, entre los que se desarrolla la dinámica del mundo creado, como es el caso de nuestro mundo con los cuadrantes geográficos de Occidente Sur (C), Occidente Norte (F), Oriente Norte (S) y Oriente Sur (E).
El gráfico de la cruz con los 4 cuadrantes es el que, desde mi estudio personal de las esencias, la cenuítica, denomino como el gráfico de la e4, en el que se sitúan en sus cuadrantes las 4 primeras esencias: C, F, S y E.
La mente del Creador crea su mundo y lo dirige a través de la cruz de la e4. En su mundo creado están también los seres vivos creados por Él, los cuales son sus hijos. Como hijos suyos que son, también tienen la facultad creadora a través de sus mentes y el plan creador de la cruz de las 4 esencias (la e4). Aunque la facultad creadora de sus hijos es inferior a la del Padre creador, pues aún deben aprender, crecer y evolucionar para llegar a ser como Él. En ese proceso de aprendizaje, el Padre les hace partícipes de la creación, para que así aprendan como aprendices.
El mundo creado por el Padre, habitado por sus hijos, se divide en distintos grupos de convivencia o pueblos, entre los que los principales son: el pueblo de Occidente Norte en la esencia F, el de Occidente Sur con la esencia C, el de Oriente Sur con la esencia E y el de Oriente Norte con la esencia S.
Cada pueblo evoluciona desde su primer periodo infantil hasta su segundo periodo adulto, en el cual se une a los otros pueblos formando una gran malla de luz que ilumina el centro del tambor de la vida, el cual, por la falta de conexión entre los pueblos durante el periodo infantil, había permanecido como un centro oscuro, estando el perímetro o círculo externo del tambor con una luz perimetral desde la que los pueblos creados evolucionaban y crecían hacia el centro del círculo, en busca del centro del tambor para llenarlo de luz al llegar a la adultez y unión plena de todos los pueblos en una sola malla de luz, que llena de luz a todo el tambor, el centro y el exterior, llegando así ese mundo creado a su plena realización.
Los 4 pueblos principales de nuestro mundo crecen cada uno a partir de su Ojo respectivo, expansionando hacia el centro su cuerpo o estructura que lo forma hacia el centro del tambor. Ese proceso evolutivo de un mundo creado como el nuestro se divide en dos partes: la primera parte es la infancia y la segunda la adultez. Durante la infancia, cada uno de los 4 pueblos aún no ha crecido lo suficiente como para poder reunirse con los demás pueblos en el centro del tambor, sino que en su estado de infancia permanecen aislados entre sí. Durante ese aislamiento, cada pueblo está sumido en una plena y positiva jerarquía.
Cada uno de estos 4 pueblos está constituido por una esencia distinta y está dirigido por un buen jerarca situado en la posición de uno de los 4 Ojos, cada uno en su respectivo Ojo y pueblo. El jerarca de cada uno de los cuatro pueblos es la persona que, a través de su conducta, más se ha acercado a la norma natural del periodo infantil y de la buena jerarquía a través de la cual el Creador ha construido su mundo. Esa es la persona de cada uno de los cuatro pueblos que más se ha dedicado a las acciones, al estudio, a la armonía y a los principios a través de los cuales el Creador ha hecho su creación. Es decir, que es el ser vivo creado por el Creador que con su modo de vida más se ha acercado a sus principios.
Es el Hijo que más se ha acercado al Padre, y a quien por lo tanto el Padre más le ha hecho partícipe de su creación a imagen y semejanza del modo de crear y dirigir el Creador su obra. Al igual que el Padre hace la creación con el orden de las esencias siguiendo el camino creador del querer (C), el sentir (E), el pensar (S) y el hacer (F), el Hijo actúa igual que Él como un canal suyo: el plan elaborado y conducido por la mente del Creador se transmite a través de la mente del Hijo.
A través de ese plan de las cuatro primeras esencias ordenadas en círculo —la C, la F, la S y la E, los cuatro cuadrantes de la Cruz, el Cenu del e4—, la mente del Hijo como canal de la mente del Padre sostiene la armonía en su propio cuerpo y en la estructura de su pueblo. Pues su propio cuerpo y la estructura o infraestructura de su pueblo es a su vez la esencia F, que por el camino de la creación viene después de la esencia S, y en la cual la creación se consolida tomando forma en la materia, en la esencia F, en el cuerpo del Hijo y en el cuerpo de la infraestructura de la sociedad, más en el cuerpo de todos los habitantes de ese pueblo, proporcionándoles así la salud (F) a todos ellos.
El Hijo no pertenece al nivel evolutivo del Padre, sino que se encuentra en el nivel evolutivo o dimensión inferior en la cual el Padre ha hecho su creación. En esa dimensión inferior el Hijo es uno más entre todos, es simplemente quien más se ha esforzado en seguir los principios del Padre basados en la armonía, en el orden de las cuatro primeras esencias en los cuadrantes de la Cruz (e4), es decir, en el plan mental a través del cual el Creador hace la creación y la mantiene en armonía. Ese mismo plan se transmite a través del Hijo, a través de la mente del Hijo, del orden de las cuatro primeras esencias en armonía en los cuadrantes de la Cruz (la e4). Ese es el plan de la mente del Padre que la mente del Hijo transmite en el mundo en el que este vive y en nombre del Padre.
Una vez eso se establece así y en un pueblo se establece un buen jerarca, este es el auténtico transmisor del plan del Creador. Es el que más se ha acercado con su esfuerzo al plan y principios del Creador. Por eso, aunque los demás habitantes de su pueblo en realidad sean hermanos y él sea otro hermano más entre ellos, sin embargo él es el hermano que más se ha acercado a los principios del Padre: es quien transmite el plan del Padre a los demás habitantes de su pueblo y, por estar más próximo al Padre, es también el primogénito de todos los seres creados por Él, es decir, el hermano mayor a través del cual el Padre transmite la guía a su pueblo.
En esa situación se puede decir que «nadie llega al Padre si no es a través del Hijo», y eso, aunque en nuestros tiempos adultos de la humanidad en los que vivimos suene extraño, sin embargo en el pasado periodo infantil de la humanidad era algo muy real, y el Hijo era realmente el único camino hacia el Padre y la única vía de salvación de su pueblo.
El Hijo es el rey y buen jerarca de cada uno de los 4 pueblos representados en el gráfico del Tambor de la Vida. El Hijo es el rey de cada uno de los 4 pueblos. Es decir, que cada uno de los cuatro pueblos tiene un rey, y para cada pueblo su rey es el Creador en persona entre ellos, es decir, el Hijo de Dios, el Salvador, el único conductor hacia el Padre. Esto es muy importante de respetar en el pasado periodo infantil, pues a través de la mente del rey se transmite realmente la mente creadora del Padre, capaz de dirigir y sanar a su pueblo.
Otra cosa muy importante a tener en cuenta es que los cuatro pueblos y sus cuatro infraestructuras, que en el gráfico están representados por mallas triangulares, van creciendo hacia el centro del gráfico; es decir, que cada uno de los cuatro pueblos va evolucionando al mismo tiempo que van saliendo de su periodo infantil, y en el momento en el que los cuatro pueblos entran en contacto entre ellos en el centro del gráfico y sus mallas empiezan a unirse, ese es el momento en el que los habitantes de cada uno de los cuatro pueblos van abandonando la jerarquía infantil y van entrando en la igualdad adulta.
En el principio en el que las mallas de los cuatro pueblos van entrando en contacto entre sí, se produce un conflicto de transición del periodo infantil al periodo adulto. Ese conflicto consiste en que los habitantes de cada pueblo que van entrando en contacto con los habitantes de los demás pueblos chocan entre ellos por sus diferentes modos de vida y culturas. Es decir, que les cuesta aceptarse unos a otros y vivir la nueva realidad de un mundo adulto en el que los cuatro pueblos se encuentran unidos llenando el centro del tambor de luz y vida.
Al chocar entre ellos, los habitantes de cada pueblo dejan de cumplir la armonía que el rey de cada pueblo les transmitía en nombre del Padre. En ese momento se produce un efecto muy especial y doloroso en el rey de cada pueblo. Pues cada rey (cada Hijo de Dios de su propio pueblo) intenta sostener en su mente el orden y armonía de las cuatro primeras esencias en cruz, a través de las cuales mantenía a su pueblo en armonía, pero que es una armonía que se ha perdido cuando los cuatro pueblos han chocado entre ellos al entrar en contacto. En ese momento, el Hijo de Dios de cada pueblo ha debido hacer un esfuerzo extra con su mente y con su cuerpo para seguir sujetando la armonía que su pueblo perdía. Y ese esfuerzo extra ha crucificado al rey en el plan de armonía que transmitía a su pueblo, el cual es la cruz, en la cual su pueblo ha invertido las esencias crucificando a su propio rey en ellas.
Por raro que parezca, este es un proceso natural en el que el rey de cada pueblo, a través de su mente creadora (S), intenta seguir transmitiendo la mente creadora del Creador (S) tanto a su propio cuerpo (F) como a la infraestructura material (F) y cuerpos físicos (F) de los habitantes de su propio pueblo. Pues la salud física de los habitantes de su pueblo, de la infraestructura social de su pueblo y la del cuerpo del mismo rey dependen de la transmisión del plan del Creador (S, e4, cruz armónica de esencias), ya que, según el camino de la creación, la F (el universo físico creado) es la última esencia y paso creador en el que la mente creadora (S, plan creador, e4, cruz armónica) queda reflejada. Es decir, que la creación (F) es creada y conducida a través de la mente creadora del Padre, la cual se transmite a través de la mente creadora del Hijo.
Por eso, si las riendas mentales a través de las cuales el Hijo dirige a su propio cuerpo y a su pueblo son alteradas debido a que se enfrenta a los pueblos vecinos —incumpliendo así los principios de armonía con los que el rey (el Hijo del Padre) les dirige—, entonces, por el forcejeo que el rey hace para seguir dirigiendo a su pueblo a través de su plan mental (e4, cruz), este se desmonta en la mente del Hijo (el rey), se invierte, y lo que antes era una cruz de armonía en la mente del Hijo se transforma en una cruz de dolor que crucifica a la mente del Hijo. Y como el cuerpo (F) del Hijo depende de su mente (S), su cuerpo también es crucificado por el incumplimiento de los principios de armonía que el Hijo transmite a su pueblo en nombre del Padre, pero que su pueblo no cumple, y con ello crucifica al rey, al Hijo de Dios, como una continuación de los malos actos del pueblo por enfrentarse a los pueblos vecinos, dejando así los principios que el Padre les transmite a través del Hijo.
Es un proceso natural a través del cual un mundo evoluciona de su periodo infantil a su periodo adulto. Por eso el Padre dice:
«Este es mi Hijo amado que sacrifico para la salvación del mundo».
Aunque en el proceso todos, tanto el Hijo como el pueblo, están cometiendo el mismo error de apegarse a la propia jerarquía y no aceptar el contacto con los demás pueblos y la igualdad. Pues cuando todo va bien y cada pueblo acepta la igualdad y a los demás pueblos, entonces el Hijo (el rey) respectivo de cada pueblo pasa a ser un hermano con el resto de habitantes de ese pueblo y de los demás pueblos; ese mundo ya ha nacido a su adultez y a la igualdad, y todo el Tambor de la Vida que lo representa en este relato se ha llenado de luz.
Cuando se acepta la igualdad adulta se terminan todos esos problemas, el centro del Tambor de la Vida se ilumina y todo se transforma en luz. Ese mundo llega a su gloriosa realización final.
Todos los pueblos durante su emancipación, en el paso de los tiempos infantiles a los tiempos adultos, de la jerarquía a la igualdad, experimentan el fenómeno natural de la crucifixión del respectivo Hijo de Dios de cada pueblo, para así poder desprenderse de la vieja jerarquía infantil y entrar en contacto con los demás pueblos para unirse a ellos, formando la gran malla de luz.
La presencia de la malla oscura aparece durante la crucifixión del Hijo de Dios que se produce en la emancipación, en el paso de la niñez a la adultez; y una vez dado ese paso, la malla que se había vuelto oscura se ilumina, el Hijo de Dios de cada pueblo resucita habiendo salvado cada Hijo de Dios a su pueblo respectivo, y los pueblos se unen en adultez e igualdad formando un gran pueblo, una sola malla de luz, un mundo realizado.
La malla de luz, durante el proceso, se ha oscurecido (crucifixión) y después se ha vuelto a iluminar (resurrección).
Todo esto me muestra que en algún momento del tiempo y del espacio han sido totalmente ciertas y necesarias todas esas cosas que enseñan en las religiones tradicionales, como por ejemplo en el cristianismo enseñan que Jesucristo es el primogénito Hijo de Dios, el gran maestro, el único medio para llegar al Padre, el único salvador de la humanidad, etc. Pues es el Ojo que corresponde con esa malla que se encuentra en esa zona geográfica respectiva y esencia correspondiente.
Todo ello lleva a aprender también que el ser adulto, ante las cosas negativas, no debe atacarles tal como estas le atacan primero, sino que debe mantenerse Ahí en la paz, para que sea el Ahí y la paz la que gestione esas cosas negativas.
El Hijo de Dios de cada pueblo intenta transmitir la e4 en nombre del Padre desde la e4 que reside en su mente; la transmite a su cuerpo y a la mente y al cuerpo de su pueblo, sujetando a este con las riendas, que es la armonía de la e4 que transmite a su pueblo en nombre del Padre.
Pero cuando cada pueblo, en el curso de la evolución, entra en contacto con otros pueblos —saliendo así de su fase jerárquica e infantil y entrando en la fase adulta—, entonces el Hijo de Dios de cada pueblo debe hacer un gran esfuerzo para sujetar las riendas de la conducción de su pueblo desde la e4 de armonía que tiene en su mente y en su cuerpo. Pues los habitantes de cada pueblo van entrando en contacto con los habitantes de los demás pueblos y dirigiéndose al centro del tambor, saliendo así de la jerarquía que se halla solo en el primer periodo evolutivo de cada pueblo, en el que cada pueblo se halla en una malla aislada y cada pueblo es dirigido por el buen jerarca que sabe llevar las riendas de su pueblo.
Pero cuando los pueblos abandonan la fase infantil y en el centro del tambor empiezan a unirse saliendo de la jerarquía y entrando en la igualdad adulta, es entonces cuando los habitantes de cada pueblo chocan con los habitantes de los otros pueblos, en una primera fase en la que cada pueblo está apegado a su tradición y le cuesta aceptar a los demás pueblos. Esos choques con la gente de los otros pueblos hacen que se produzcan enfrentamientos contra ellos y, a causa de ello, el Hijo de Dios de cada pueblo debe sujetar con fuerza las riendas para poder seguir transmitiendo la armonía de la \text{e4} desde su mente y en nombre del Padre, en nombre de Dios.
Pero los pueblos están tan alterados por el contacto entre ellos y el rechazo mutuo que el Hijo de Dios de cada pueblo debe hacer un gran esfuerzo sujetando las riendas; y ese gran esfuerzo hace que las riendas se inviertan y que en el Cenu de la e4 y su cruz, que era una cruz de armonía, también se inviertan las esencias y la cruz de armonía se transforme en una cruz de dolor en donde el Hijo de Dios es crucificado por el esfuerzo extra que ha hecho para salvar a su pueblo. Y por eso Dios, es decir, el Creador, el Padre, dice que su Hijo muere en la cruz por la salvación del mundo, pues por ese esfuerzo que el Hijo de Dios ha hecho ha dejado la semilla necesaria para que el mundo se salve; es decir, para que cada pueblo se una con armonía y sin enfrentamiento a los demás pueblos, formando la gran malla de luz y reflejo de la e4 cenuítica, en la cual se unen todos los pueblos y se realiza el mundo.
Estaría bien que muchos fueran conscientes de esto, pues así comprenderían por qué en el pasado se dijeron esas cosas que ahora son difíciles de comprender, como la de que el Hijo de Dios es la única vía para llegar al Padre y es el salvador de la humanidad, y otras cosas similares que antes se dijeron y que ahora no se comprenden. Y antes eran positivas y necesarias debido a que el mundo vivía en su periodo infantil, en el cual la jerarquía es buena y necesaria para que cada pueblo pueda alcanzar su formación y llegar a la adultez, en la que se unirá a los demás pueblos formando un gran pueblo de luz en el que reinará el bienestar para todos por igual: la igualdad adulta.
Ese sobreesfuerzo del Hijo de Dios en sujetar las riendas hace que este sea crucificado primero en su mente y después en su cuerpo, en una cruz de materia. Pues la materia es conducida por la mente y el Hijo, a imagen y semejanza del Padre, transmite la armonía de la e4 de la mente a la materia, en sí mismo, es decir en su mente y en su propio cuerpo y a través de él en la mente y en el cuerpo o infraestructura de su pueblo, dirigido por él en nombre de Dios. Por eso, debido al gran esfuerzo que realiza intentando apaciguar a su pueblo y transmitirle la armonía de la e4, la desarmonía e inversión de esencias que vive el pueblo hacen que las riendas del Hijo de Dios se inviertan formando una cruz; y las riendas hacen que la \text{e4} en la mente del Hijo también se invierta, formando una cruz de dolor, y la mente hace que en su cuerpo también se refleje la misma inversión y cruz de dolor, formando una cruz en la materia.
Fernando.
La crucifixion de los pueblos:
Este sacrificio de reyes y pueblos se refleja en el mundo. Pues si el rey de un pueblo es crucificado debido a la inversión de las riendas del rey que el pueblo produce, entonces el sacrificio se produce después en el pueblo. Esto explica a su vez las tragedias en masa sufridas por los pueblos a lo largo de la historia, los pueblos que representan a los distintos cuadrantes.
Un ejemplo del rey C, situado a la izquierda del gráfico, es Jesucristo, el cual murió literalmente en una cruz. Su pueblo es el pueblo hebreo, el cual por desgracia ha sido holocaustado a lo largo de la historia. La C en el gráfico se encuentra en el año cero de nuestra era, pues se halla en un gráfico que es espacial y temporal; la C está también en el año cero. El punto alfa que indica la evolución de la humanidad se encuentra pasando ahora por el cuadrante de Occidente Norte (final de la era de Piscis). El Ojo y rey de Occidente Norte está en el Norte y equivale al año 6.500 después de J.C. La humanidad ya ha dejado atrás el momento del rey C (Jesucristo, año cero, Ojo C) y se dirige al momento del rey S, el cual es el pueblo del Norte que domina la tecnología en el mundo y en la actualidad, por estar el punto alfa pasando por el cuadrante F asociado a Occidente Norte o individuos de tez clara. Es decir, que actualmente el pueblo del Norte es el que comunica al mundo la guía, la \text{e4}, a partir de su Ojo o rey, el cual aún no está presente, sino que lo estará en el año 6.500, y unificará el pueblo del Norte (rusos, americanos y europeos).
Esto explica por qué en torno al pueblo S (los de tez clara) ya se han empezado a producir las grandes tragedias en masa (las dos guerras mundiales), lo cual representa la crucifixión del pueblo S por la inversión de las riendas (discriminación y no aceptación entre pueblos) con las que, de un modo mayoritariamente inconsciente, dirige el mundo. Eso explica esa lucha entre el pueblo alemán (S) y el judío (C); por estar este en el pasado de los tiempos de la esencia C, es rechazado por los pueblos de la esencia F (los que dirigen con S), aunque los tiempos del rey S (6.500 después de J.C.) aún no han llegado, estando sin embargo ya en el cuadrante S, que es la zona del pueblo F que dirige con la S, la tecnología. Lo cual encaja con la historia del comandante Byrd, el cual encontró un reino que vivía en el subsuelo del Polo Norte, poblado de gente de tez clara, de alta tecnología y dirigidos por un rey. Lo cual a su vez encaja con esta deducción cenuítica acerca de que en el Norte se encuentra el rey F que dirige con la S (la tecnología). De hecho, según la cenuítica, la S (uso de la mente) se incrementa al avanzar hacia el Norte, por lo que en el norte más alto, el Polo Norte, el estímulo S debe de ser máximo.
El paso del paralelo a la cruz es un proceso natural de la creación:
Pues en la dimensión superior, desde la que se crea este universo en la dimensión inferior, existe una órbita plena, la cual, al reflejarse en el mundo de dimensión inferior (que es de menos tamaño), la órbita plena de la dimensión superior se debe doblar en ocho para así poder seguir presente en el mundo creado en la dimensión inferior, para poder conducirle y guiarle desde la dimensión superior, hasta que el mundo creado llegue a su florecimiento y así alcance de nuevo la órbita plena del mundo superior.
La órbita plena de la dimensión superior se representa con dos líneas paralelas, pues las órbitas en torno a un centro están paralelas entre sí. La órbita cruzada de la dimensión inferior está representada por una cruz, la cual es el cruce que se halla en el centro de la órbita doblada en ocho. Esta simbología natural es importante para poder comprender todo ese proceso y poder comprender todas las situaciones incluidas en él, como por ejemplo la crucifixión de Jesucristo: lo que simboliza y lo que expresa de un modo profundo, es decir, no únicamente con su forma superficial. La órbita plena de la dimensión superior, definida gráficamente por las líneas paralelas, representa al Creador y, por lo tanto, al Padre. Las dos líneas cruzadas, las cuales definen gráficamente a la dimensión inferior, representan a su vez a la creación y al Hijo. Por eso se puede decir que el círculo es el Padre y la cruz o el cruce es el Hijo.
Es decir que, aunque al rey no se le crucen las riendas en donde es crucificado debido a la rebelión de su pueblo, sin embargo, la creación o hijo natural del Padre también está representada por una cruz, aunque en este caso es una cruz natural que se presenta positiva y en la cual está representada por la \text{e4} cenuítica, con sus cuatro cuerdas grandes y esencias conviviendo en armonía entre sí. Esa misma cruz natural y positiva que se produce en la creación está también presente dentro del cerebro humano, en el cual están los conductos que proceden de ambos ojos, los cuales se cruzan en el interior del cráneo para procesar las imágenes. La misma cruz también está presente en la relación entre el cerebro y el cuerpo dirigido por este, pues la parte izquierda del cerebro dirige la parte derecha del cuerpo y la parte derecha del cerebro dirige la parte izquierda del cuerpo. Es decir, que ambas cosas son una cruz, un cruce en el interior del cuerpo humano.
A imagen y semejanza de la cruz que se produce desde la mente del Creador en el estadio de lo paralelo a su creación en el estadio de lo cruzado, la misma relación entre el cerebro del ser humano y su propio cuerpo es la que existe entre la mente del Creador y su creación hecha en la materia. Pues una mente en paralelo produce una creación en estado de cruce. Aunque todo eso son cruces positivas de reparto de esencias armónicas (\text{e4}).
Las situaciones difíciles y negativas se producen cuando lo paralelo invade el terreno de la cruz y la cruz invade el terreno de lo paralelo. Lo paralelo, al igual que representa al Padre y al cerebro humano, representa igualmente al ser adulto y a la igualdad, que es el sistema que el adulto necesita para poder sentirse bien. Lo cruzado, al igual que representa a la creación y al cuerpo humano, representa igualmente al niño y a la jerarquía, que es el sistema que el niño necesita para poder sentirse bien. Esas inversiones de las posiciones respectivas de lo paralelo y de lo cruzado —y que producen dolor— suelen aparecer en los momentos de tránsito, como por ejemplo en el momento en el que una humanidad se va a emancipar pasando de sus tiempos infantiles a sus tiempos adultos. Pues en el principio de los tiempos adultos, en donde debe regir la igualdad (lo paralelo), aún existen las reminiscencias del reciente periodo infantil (lo cruzado), lo cual se traduce en la presencia de una cruz de dolor presente en tiempos adultos, como lo puede representar casi de un modo literal la crucifixión.
Ese es el conflicto que los cuatro reyes del Tambor de la Vida vivían con sus respectivos pueblos en el momento en el que estos empiezan a emanciparse para entrar en contacto con los demás pueblos; y el conflicto invierte la posición de las riendas con las que cada rey conduce a su pueblo, y las dos riendas cruzadas forman una cruz en donde cada pueblo crucifica a su propio rey. Aunque finalmente el esfuerzo de los reyes en sostener sus respectivas riendas y sufrir sus respectivas cruces consigue el éxito, haciendo que sus respectivos pueblos terminen por aceptarse los unos a los otros, viviendo en armonía entre ellos y formando un gran mundo de paz y bienestar para todos por igual. Es decir, que el sacrificio de los crucificados ha servido para algo: para que el mundo se salve, alcanzando finalmente el estadio esperado de adultez y paz. Lo cual está representado simbólica y tradicionalmente por la muerte en la cruz y resurrección en el cielo.
Aunque después de tantos años y siglos de escuchar esos dichos, es normal que en el curso de la evolución vayamos comprendiéndolos un poco mejor, para que dejen de ser misterios y pasen a ser lo que en realidad son: una gran realidad.
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Oración del Ahí:
Estate Ahí, activando todas las esencias: la F, que son los feses; la S, que es el conocimiento y el estudio; la E, que es el amor, y la C, que es la identidad. Para lo cual tan solo debes estar Ahí, pues en realidad el Ahí, el Creador, ya activa las esencias, y tan solo no debes impedir que las active. El estar Ahí, en realidad, también se activa solo, y tan solo no debes impedir estar Ahí, en el estar Ahí de siempre, en donde ya están todos los seres vivos, pues el estar Ahí es el Creador, el cual es quien hace todo en su creación, en la que estamos todos los seres vivos como hijos suyos, conducidos por Él y aprendices en su obra, como partícipes de su creación.
Estate Ahí.
Activar las esencias para no perderlas:
Cuando el Ahí da esencias y, porque se presentan difíciles, se rechazan, entonces las herramientas que representan a esas esencias se pierden por falta de acción. Pero si, aunque se presenten difíciles, se aceptan, entonces, aunque al intentar alcanzarlas no se consiga por ser difícil, sin embargo el Ahí las conserva para el individuo, llenándolas de vida, y en su momento se las da para que el individuo las alcance plenamente.
Tal como dice la conocida frase: «Quien pierda su vida por mí, la ganará».
Para que el Fes (pez grande, la dificultad) no te devore, debes activar las esencias aunque a veces se presenten difíciles, pues aunque intentando activarlas se pierdan, sin embargo el Ahí te las devuelve llenas de vida para que algún día las puedas conseguir plenamente. Pero si se deja de intentar conseguir las esencias por el hecho de que se presentan difíciles, entonces es cuando se pierden y el Fes termina devorando al individuo.
Si cuando el Ahí da la F (un elemento material) y esta se presenta difícil el individuo la abandona, con ello perderá la herramienta para poder elaborar la F; es decir, que se le debilitará el cuerpo y enfermará, porque el cuerpo es un atributo de F. Al igual enfermará en los demás atributos de F.
Cuando el Ahí da la E (es decir, un elemento emocional) y, porque se presenta difícil, el individuo no la toma por miedo a perder la E y todos sus atributos (es decir, las emociones), entonces pierde las emociones, es decir, la herramienta con la que gestiona la esencia E, y pierde todos sus atributos, como es el agua, por ejemplo.
Cuando el Ahí da el desarrollo de un propio proyecto (es decir, que da la esencia C) y el individuo no se expresa porque piensa que viene la situación un poco difícil, y por no perder su personalidad no intenta conseguir ese impulso a donde le lleva su propio determinismo, entonces pierde la esencia C, pierde su voluntad y todos los atributos de la esencia C, como es, por ejemplo, la sangre.
Cuando el Ahí da un elemento de la esencia S al individuo (es decir, la posibilidad de comprender algo) y esa situación al individuo se le presenta difícil, y por miedo a perder el control de su mente no intenta comprender eso que es difícil de entender, entonces es cuando pierde el control de su mente; es decir, que pierde la esencia S y todos sus atributos, como es el aire, por ejemplo, lo cual puede contribuir a enfermedades respiratorias.
Pero si cuando al individuo se le presenta cualquiera de estas esencias de un modo difícil, sin embargo las intenta conseguir cuando el Ahí le da cada una de ellas, entonces, aunque el individuo en el intento pierda cualquiera de estas esencias, sin embargo el Ahí hará que cada esencia respectiva que haya podido perder en esas situaciones difíciles resucite de nuevo en él con más potencia que antes y dando al individuo una herramienta más perfecta de cada respectiva esencia, permitiendo así que el individuo consiga esa esencia por muy difícil que en un principio se presentase.
El ejemplo de ayer:
Ayer mi oración me llevaba fácilmente a sentir el éxtasis del Ahí, y durante todo el camino lo fui sintiendo. Me di cuenta de que las personas que en el camino se cruzaban conmigo, dentro del estrés que les envolvía, me retaban a enfrentarme mentalmente a ellos. Sin embargo, el Ahí, desde una voz interior, me decía: «No te enfrentes, continúa en el estar Ahí de siempre, pues yo soy quien te defenderá».
En esas defensas de mi mente vía percepción mental y telepática ante la presencia del estrés mental de otras personas, sentí miedo de seguir manteniendo mi oración en la cual sentía el éxtasis del Ahí, a la vez que sentía que el Ahí eliminaba a todas esas oscuridades de esas personas del entorno que se acercaban a mí durante el paseo. Ese miedo hizo que dejase de pronunciar esa oración, y ese fue el error que me sacó del Ahí, el cual sí me pedía que no me enfrentase a la guerra mental que esas vibraciones me declaraban, pero no me pedía que dejase de estar Ahí en la oración que estaba teniendo en ese momento, con la cual eliminaba las energías negativas de mi entorno, tanto para mí como para la gente que se cruzaba en mi camino.
Es decir, que me decía que no saliese de la paz mental por atacar a otro con el pensamiento, pero que tampoco dejase la paz mental con la cual, sin atacar al otro en respuesta de su primer ataque, podía sin embargo quitar esa negatividad de su mente para que se sintiese mejor, con un simple contacto mental de hermanos y dentro del Ahí, el Creador, como siempre.
Al dejar de estar Ahí por mi error, esa oscuridad del Fes creció cada vez más ante mí, hasta que unas horas más tarde me devoró la situación en la que me hallaba en ese momento. Hoy durante el día he comprendido lo que pasó y lo he rectificado para regresar al Ahí y seguir estando Ahí como siempre.
De la inversión a la cruz:
Una persona que conduce una carreta tirada por caballos la dirige sujetando las riendas. Las riendas suelen estar paralelas y no cruzadas.
Cuando durante la época infantil de la humanidad el rey de cada cuadrante de la Tierra dirige la carreta de su pueblo tirando de las riendas, estas también deben mantenerse paralelas. Lo que conduce la carreta es la mente del rey. En su mente está el plan del Creador, que es la \text{e4} cenuística con sus cuatro esencias: C, F, S y E. Es decir, que el rey de cada sector del mundo debe dirigir a su pueblo para que en este se refleje la armonía de las cuatro primeras esencias (C, F, S y E) tal como se encuentra en el gráfico de su \text{e4}, situado en su mente, desde la cual dirige a su pueblo.
Cuando su pueblo, en el curso de la evolución, entra en contacto con los otros pueblos, entonces es cuando se producen los enfrentamientos entre pueblos. En esa dolorosa situación, el rey de cada pueblo intenta sujetar con fuerza las riendas para seguir manteniendo la armonía de las esencias en su pueblo respectivo y para poder conducirle a la unión pacífica con los demás pueblos, formando así entre todos una gran \text{e4} cenuística de armonía de esencias. Pero a los cuatro reyes de los cuatro sectores les es difícil sujetar las riendas y mantener la armonía en sus respectivos pueblos para que estos se encuentren entre sí y formen un gran pueblo, es decir, una gran malla de luz de seres adultos viviendo en igualdad de bienestar para todos.
Esa dificultad que tiene el rey en ese momento de sujetar las riendas para seguir transmitiendo a su pueblo la armonía de las esencias (\text{e4}) que tiene en su mente hace que la desarmonía del pueblo se refleje en su propia mente y en su propio cuerpo, ya que este está dirigido por la mente. Es decir que, si su pueblo está alterado, eso significa que la armonía de las cuatro primeras esencias (C, F, S y E, la \text{e4}) se ha perdido; es decir, que las esencias en su pueblo han invertido su posición, y esa inversión hace que se inviertan también las riendas que sujetan al pueblo. Esa inversión de las riendas hace que se inviertan también los brazos del rey que sujeta las riendas, los cuales quedan cruzados entre sí; y esa inversión hace también que se invierta la cruz de la \text{e4} situada en la mente del rey como plan de armonía desde donde el rey dirigía a su pueblo sujetando las riendas.
Esa inversión de esencias y cruz en la mente del rey le produce un gran dolor interno, una enorme confusión, pues su orden de esencias interior que estaba reflejando a su pueblo ha quedado invertido en su mente debido a que su pueblo vive la inversión de esencias en la relación con otros pueblos y entre sus mismos habitantes, los cuales entran en conflicto entre sí. Y todo conflicto es una inversión: es el ir cada cual a adueñarse de lo que no le corresponde, de lo del otro. Es decir, que por ese enfrentamiento cada esencia que representa a cada pueblo y a cada ser invierte su posición: la del uno pasa al otro y la del otro pasa al primero.
Esa inversión de esencias en el pueblo hace que las riendas con las que el rey dirigía y conducía al pueblo también se inviertan, es decir, que se crucen; y lo mismo hace que la mente del rey, desde donde este conducía a su pueblo con un plan de armonía de esencias, también quede invertida; es decir, que se forma una cruz de dolor en la mente del rey. Y debido a que la mente se refleja en el cuerpo, la inversión de esencias también se produce en el cuerpo del rey, el cual sufre una cruz de dolor en la que es crucificado también su cuerpo.
Los cuatro dioses y pueblos:
En el gráfico del Tambor de la Vida están representados cuatro pueblos. Los cuatro pueblos ocupan cada cual su cuadrante respectivo en el círculo que traza el tambor. El rey de cada pueblo está situado en el Ojo y vértice superior de la pirámide jerárquica que cada pueblo forma.
* Al Oeste está situado el rey de la esencia C (la identidad), el cual actúa a través de la esencia F (la materia).
Al Norte está situado el rey de la esencia F (materia), el cual actúa a través de la esencia S (mente).
Al Sur está situado el rey de la esencia E (emociones), el cual actúa a través de la esencia C (identidad).
Al Este está situado el rey de la esencia S (mente, sabiduría), el cual actúa a través de la esencia E (emociones).
Dentro del gráfico cenuítico de la \text e4 que se refleja en el Tambor de la Vida se encuentra el Punto Alfa, que es el punto que indica por qué lugar del gráfico está pasando el momento evolutivo de la humanidad. Pues el gráfico es también un indicador de la línea temporal de la evolución de la humanidad, además de ser un indicador espacial de los lugares geográficos en donde cada pueblo se encuentra situado en el Norte, Sur, Este u Oeste.
El Punto Alfa evolutivo está pasando actualmente por el cuadrante F asociado a Occidente Norte, al pueblo F que se expresa a través de S.
Ahora el Punto Alfa esta pasando por el cuadrante F.
Es decir que el tiempo del rey C ya se ha quedado atras, y el del rey F aun no ha llegado.
Por eso la intervencion absolutista del rey C (por ejemplo capitalismo)ya esta afuera de lugar y su intento de imponerse resulta destructivo para otros y para si mismo.
La intervencion absolutista actual del rey F (comunismo, reoluciones y similares) tambien resulta destructiva para uno mismo y para los demas, pues tambien esta afuera de lugar, ya que el momento del rey C aun no ha llegado.
Eso hace que ambos movimientos afuera de lugar se enfrenten entre si, como alemanes (S) y judios (C) durante la segunda guerra mundial.
Fernando. Ortola
