Pensando en cosas profundas he sentido que atraía a la Mirla.
Después ha venido el mirlo para pedirme que le deje interpretar mis sentimientos con su canto para poder atraer a su pareja y hacer un nido.
Así me he sentido partícipe de la creación, aunque no sin dolor, pues para poder dejar cantar al mirlo debía de sacrificar la comprensión recibida de mi pensamiento profundo y dejarlo caer en el olvido confiando en que la paz me lo devolverá en su momento.
El sacrificio ha servido para crear vida, con la forma de un nido de mirlos, más mi amor y sonrisa de haberlo podido conseguir.
En ese momento he tenido una visión en la que he visto a Jesucristo.
No tenía un rostro de dolor tal como tradicionalmente se le representa sino un aspecto muy feliz joven, amigable y desprendido.
Tenía un rostro muy joven como de diecinueve años.
La cara más bien delgada y un poco alargada.
Los ojos no muy grandes y redondos de color negro.
En su gran cabellera negra destacaba un mechón de cabello cuya punta compuesta por múltiples cabellos se manifestaba de un modo circular como una pequeña estrella oscura que aparecía debajo de su barbilla un poquito hacia su derecha.
Con con su expresión de querer decirme algo escuché su mensaje:
" no es es necesario sacrificar un gran pensamiento para crear con él un nido de mirlos, para ello basta tan solo un pequeño pensamiento como un pequeño mechón de cabello, pero no el gran dolor de sacrificar todo tu pensamiento profundo tu cabellera y tu ser sobre una cruz y bajo una corona de espinas tal como fue el mío del cual nació todo el imperio cristiano. Para un nido de mirlos basta con un pequeño sacrificio un pequeño pensamiento y mechón de tu cabello"
Con su mensaje me dijo claramente que hay que usar bien la mente para que esta noche atropellada por las circunstancias y poderla usar en paz para sembrar este mundo con amor siendo partícipe de la creación.
Al mismo tiempo me dijo claramente que él no pudo evitar su gran sacrificio por estar tan arraigado a la tradición hebrea.
Aunque hubiese querido evitarlo, evitar su cruz y su gran sacrificio, para crear vida el nombre del creador y de un modo calmado y no tan atropellado de dramático como fueron sus circunstancias.
Ese es el mensaje que me transmitió a mí y que a través de mí ahora transmite al mundo, por el estar en la oaz, en el Ahí de todos.
Gracias hermano Jesus.
Es curioso como después de haber recibido esta experiencia de mensaje y mientras caminaba por la ciudad ,para atender a otras cuestiones, en una esquina y sobre una acera ancha he visto una pequeña caseta de madera con algunas ventanas alrededor por las que se podía ver su interior.
Escrito en sus paredes por la parte externa se podían leer frases como:
-¡Jesus te,salva!
Después del mensaje recibido esa misma mañana ver aquella caseta y con esos textos alrededor resultaba enormemente violento.
Pues esa misma mañana Jesús me había dicho que él hubiese preferido no tener que sacrificar tanto de sí mismo para salvar a tanta gente, y que si hubiera podido evitarlo lo hubiera hecho.
He mirado dentro de la caseta y he visto aún hombre bastante mayor sentado con un atuendo de traje y corbata y esperando la entrada de alguien.
Su aspecto era realmente serio apagado y frío.
He sentido ganas de abrir la puerta de su caseta y decirle:
-¡ Le traigo una buena noticia, esta mañana he visto a Jesús y me ha dado su mensaje!
Estuve a punto, pero finalmente me fui pensando que tal vez Jesús le diría lo mismo a él en algún momento, que no quiere que le sigan poniendo clavos para que él le salve, que ya está bien la cosa.
Estar Ahí, en la paz, no es tan difícil, ni tan distante, ni tan doloroso, es una posibilidad que todo ser vivo tiene continuamente, pues es la vida misma y si no la tuviese no viviría.
Un abrazo.
Fernando Ortolá
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