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lunes, 9 de marzo de 2026

La malla de luz y la malla oscura

 

La humanidad es como una planta que evoluciona llevada por la naturaleza, igual que cualquier otro ser vivo. Se puede comparar con un árbol: cada rama de ese árbol es un pueblo, una etnia, una civilización, una cultura. Ese árbol-humanidad, en el cual están todos los pueblos, cada cual en su respectiva rama, es la malla de luz.

Cuando hay armonía, existe una buena relación entre cada rama y pueblo que forma el árbol. Sin embargo, cuando hay desarmonía, unas ramas se eligen a sí mismas como superiores a otras y las destruyen. El árbol se ve así disminuido, con menos ramas y menos hojas que le privan de su respiración, haciendo que el oxígeno necesario no llegue a la raíz, la cual deja de alimentar al árbol hasta que este se seca.

La enfermedad del árbol, producto de la desarmonía, es la malla oscura. La sociedad humana actual está poseída por la malla oscura, la cual ha sacado a los pueblos de sus lugares naturales; es decir, ha desviado las ramas del árbol de su lugar original. Las ramas son los pueblos —los países que se ven en el mapa delimitados por fronteras—, las cuales no son el reparto natural de las tierras. Las líneas de esas fronteras forman la malla oscura.

La Cenuitica, con sus fórmulas como la de la E4, muestra cuáles son las fronteras naturales de la humanidad, las cuales forman la malla de luz. Son espacios energéticos sobre la Tierra regidos, cada uno de ellos, por una esencia correspondiente, la cual se mantiene en armonía con las demás, llevando a un contacto natural y armónico entre todos.

En las visiones, veo la malla de luz construida por finas líneas luminosas que se cruzan entre sí con el fondo del universo. En las líneas hay puntos de luz repartidos por todos los tramos y cruces. Cada polígono formado por el cruce de líneas está rodeado de una determinada cantidad de puntos de luz. Es similar a los países que se ven en un mapa trazados por líneas que los contornean: cada polígono de la malla equivale a un país.

Los puntos de luz que se encuentran en la línea iluminada que contornea a cada polígono de la malla son las personas que habitan en ese país. Cuando una mala vibración de violencia oscurece uno de esos puntos de luz de la malla, este ataca a los demás puntos de su propio polígono. Los somete, los reprime y los pone a luchar como soldados contra otro polígono para someterlo.

Ese punto de luz que se ha vuelto oscuro es como un parásito en el árbol de la humanidad o malla de luz, el cual se va esparciendo como una enfermedad y contagia a varios polígonos colindantes. Esto representa a los países en el mapa que han sido atacados por ese otro país que se ha vuelto oscuro y violento.

En la malla de luz, las esencias fluyen bien en cada polígono, permitiendo el contacto sano y pacífico con los demás. Las esencias son: el cuerpo (F), la mente (S), las emociones (E) e identidad (C). Sin embargo, ese punto oscuro de un polígono que ha paralizado su propio entorno y reprimido a otros colindantes, ha bloqueado ese flujo de esencias para así poder encarcelar a esos polígonos sometidos, haciéndoles esclavos suyos y sin posibilidad de conectarse con el resto de la malla.

En la malla de luz, la esencia de la identidad (C) se mantiene en su estado natural como la única identidad de la cual todos forman parte y en la que cada cual recibe su verdadera naturaleza. En cambio, en la malla oscura, el punto oscuro o dictador que ha provocado la tiniebla ha deformado la esencia de la identidad (C): la ha complicado con difíciles creencias, espiritualidades, principios y dignidades que son tan "gruesas" que impiden que la gente de un país contacte con los demás. Los otros no pueden comprender esas complicadas creencias en las cuales, además, el polígono oscurecido se siente superior.

La esencia F, en la seguridad y la infraestructura, es natural y positiva en la malla de luz, permitiendo el flujo entre polígonos. Pero en la malla oscura está deformada por el dictador, quien ha creado infraestructuras tan pesadas e injustas —con protecciones hacia unos y exclusión hacia otros— que bloquean la comunicación fluida de la gente.

Lo mismo ha sucedido con la esencia E de las emociones. En la malla de luz es natural y fluida, mientras que en la malla oscura es compleja, complicada, exclusiva y marginante hacia los demás. Igual se puede decir de la esencia S de la mente: en la malla oscura es gruesa, compleja y atorada; en la malla de luz es natural y fluida.

De ese modo, el dictador del polígono oscuro ha hecho a la gente de su país dependiente de esas esencias deformadas que les presenta en forma de dogmas, tradición o folclore, pero que solo son formas de retener al pueblo como a un rebaño dentro de un corral deformado y separado de los demás polígonos de la malla; separado de las demás ramas del árbol de la humanidad.

La Cenuitica es una porción de la malla de luz que muestra, en sus fórmulas de esencias como la E4, las fronteras naturales que ofrecen a cada pueblo sus respectivos atributos, brindando el contacto armónico que todos necesitan y merecen por ley natural.

A diferencia de las líneas que en el mapa separan a los países y forman la malla oscura —ensangrentando la Tierra con enfrentamientos que solo favorecen a unos pocos puntos de luz oscurecidos—, la malla de luz está siempre presente tras el telón. Da a todos la posibilidad de regresar a la armonía natural de las esencias, al árbol de la humanidad: el Árbol de la Vida.


Fernando Ortolá 



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