martes, 5 de noviembre de 2013

¿Cómo se abraza a un cuadrado?

¿Cómo hacer recorrer una energia circular por los lados externos de un cuadrado sin torcer sus esquinas de 90º?

Es decir:

¿Cómo se abraza a un cuadrado?


No se le puede abrazar directamente como se abrazaría a un amigo, pues trazando un simple circulo entorno al cuadrado no entramos en contacto con sus lados sino tan solo con sus 4 esquinas.

Este sería un abrazo frio, ya que no entrariamos realmente en contacto con su cuerpo cuadrado sino tan solo con los 4 puntos de sus 4 vertices.

El modo de abrazarlo aunque parezca raro seria poniendose de espaldas a él.
Pues de este modo la proyeccion de la energia de nuestro abrazo emitida por nuestros brazos abiertos y de espaldas al cuadrado giraran en direccion contraria en cada una de sus esquinas pudiendo abrazar asi a todos sus lados.

¿Que enseñanza hay encerrada en este principio?

Según la cenuítica el cuadrado es la figura de la cuarta esencia E que representa tambien al afecto y al placer. Así que un cuadrado visto en el exterior representa al placer material, ya que tambien segun las formulas cenuiticas el interior es el espiritu y el exterior es la materia.

Es decir, que lo mismo indica que no debemos de perseguir nunca el placer material yendo de cara hacia él,... pues si lo hacemos así conseguiremos tan solo pincharnos con las 4 esquinas del cuadrado, tal como el circulo que rodea al cuadrado se pincha con las 4 esquinas de este.

Pincharse con las 4 esquinas del cuadrado es como estar clavado en una cruz con sus 4 clavos.
La cruz tambien tiene una similitud al cuadrado, pues es la parte inversa o dañina de este.

Todo ello indica que aunque parezca paradójico,... el modo de ir al placer material es dando la espalda a este, es decir yendo hacia el espiritu y no hacia la materia en donde se encuentra el cuadrado y el placer material que éste alli representa.
Es decir, ir hacia el espiritu de espaldas a la materia y esperar  a que sea el espiritu quien te de la materia y la luz de esta.. o el placer... como se le quiera llamar, cuando sea el momento propicio para ello.

Entonces sí.

Un triangulo tampoco es muy abrazable... debido a sus 3 esquinas.
Según la cenuitica el triangulo es la figura de la tercera esencia S que representa a la mente, el intelecto y la comunicación.

El rectangulo que es la figura de la segunda esencia F y que representa a la materia... tampoco se puede abrazar facilmente, tambien a causa de sus esquinas.

Lo que si que se puede abrazar bien, directamente y de frente es el circulo, o esfera, el cual según la cenuitica es la figura de la primera esencia C que representa al espiritu.

Esta informacion cenuitica nos va perfilando el mensaje encerrado, el cual se refiere a que como primera acción nunca debemos de perseguir a la materia (el rectangulo), o al intelecto, (el triangulo) o al placer (el cuadrado),.... sino al espiritu, es decir, al ser nosotros mismos,... al estar Ahí,... y tomar las demas esencias, es decir, la materia (F), el intelecto (S) o el placer (E)... solo cuando el Ahí (el espiritu... la primera esencia C) nos las de a cada una de ellas,... para así no dejar nunca de ser nosotros mismos,... es decir, no dejar nunca de estar Ahí como siempre y para siempre.

Que Ahí sea.

Aunque la cenuitica tiene mas información que ofrecer al respecto.

Pues al dar la espalda al cuadrado (o placer material) es cuando aparece la energia interna que puede abrazar a la figura cuadrada que nos da el placer material.

Aunque el recorrido de nuestra energia interna o espiritual que abraza al cuadrado y tal como se ve en el dibujo anterior... no gira unicamente hacia la derecha en torno al cuadrado, sino que gira tambien en direccion contraria, hacia la izquierda, justamente en los bucles del recorrido que se forman al llegar a cada una de las 4 esquinas del cuadrado.

Esto indica que al dar la espalda al placer material y dirigirnos hacia el espiritu, con ello salimos de la unica direccion de giro hacia la derecha del abrazo hacia la esfera que cenuiticamente significa el espiritu, C, el propio ser,... y alcanzamos las 2 direcciones de giro derecha e izquierda.
El giro hacia la derecha que representa al propio ser, al yo,... y el giro a la izquierda que representa al projimo.

Es decir que al dar la espalda al placer material y dirigirnos hacia el espiritu, al mismo tiempo nos estamos dirigiendo hacia el pojimo, y estamos teniendole en cuenta igual que a nosotros mismos (igual que al yo).

Lo cual indica que estamos renunciando al placer material (dando la espalda al cuadrado) por amor hacia el projimo,... y eso representa a su vez a nuestra accion espiritual: el amar al projimo,... una accion material que a la larga.. al final.... nos ofrecerá un regalo material,... aunque entonces no hay que olvidar que para que ese regalo material no se estropee, nos siga siendo positivo y produciendo placer debemos de seguir compartiendolo siempre con el projimo de igual a igual,... pues el projimo (el giro hacia la izquierda de la energia respectiva) a estado presente siempre en todo este proceso, desde que le hemos dado la espalda al cuadrado hasta el final en el que la vida (...el Ahí...) nos ha regalado el mismo cuadrado y el placer material que este representa,... para que lo tengamos compartiendolo con el projimo de igual a igual... como único propósito de su existencia.

Precisamente sobre las 4 esquinas del cuadrado se hallan los 4 circulos de energia de giro izquierdo que representan al projimo,.... y los cuales nos protegen de la faceta punzante de las 4 esquinas que son los 4 clavos hirientes de una cruz cuando intentamos abrazar al cuadrado de frente es decir perseguir el placer material como unica meta en la vida. Esquinas que se suavizan ofreciendonos el placer material positivo y benefico cuando le hemos dado la espalda al cuadrado y hemos seguido al espiritu (hemos sido nosotros mismos de verdad,... seguido nuestro corazón,... estado Ahí),... pues asi hemos aceptado y amado al projimo como a nosotros mismos, y el giro de energia hacia la izquierda que representa al projimo ha aparecido sobre las esquinas punzantes del cuadrado, protegiendonos de estas y ofrecindonos la armonia, el placer y el bienestar material tan esperado, que ahora nos llega compartido con el projimo de igual a igual como requisito imprescindible para que este se mantenga siempre igual,... con plena luz tanto en nuestro mundo interno como externo.


Fernando Ortolá









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