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miércoles, 4 de noviembre de 2026

La buena dualidad y la mala

 1-  La igualdad básica entre jerarquía e igualdad:

El Espíritu Creador es la igualdad entre el Padre y el Hijo, la cual llena todo y abarca todo con su amor verdadero.

Pues:  F = C + F

(O bien la suma de las esencias según la proporción creadora).

La violencia separa al Padre del Hijo, los saca del todo y los ata a un pequeño elemento circunstancial y material: un pequeño elemento de espacio y de tiempo, como lo pueda ser una medalla, un cuadro, un traje, etc. El espíritu del individuo se queda atrapado en ese pequeño objeto, con el dolor y el sufrimiento que eso supone.

Para liberarse de ese objeto hay que hacer un esfuerzo de sacrificio. A más violencia haya habido antes, un mayor sacrificio por la paz hay que hacer después. Si se vive siempre en paz, el sacrificio desaparece por hacerse muy pequeño.

Dios no está solo adentro, ni solo afuera, sino adentro y afuera de todas las cosas y seres. Está en ambos lados de la dualidad armónica y natural: en la jerarquía y en la igualdad.

2-  El efecto Tadadótico musical

La música es un ejemplo de los tiempos del Tadadoto, el Ento, el Nento y el Pu.

La música juega con el Pu —el momento natural de intercambio (los momentos de tiempos exactos en los compases musicales)— presentándose antes o después de estos, y así produciendo distintos ritmos, vibraciones, emociones, sentimientos y mensajes que los oyentes captan dentro de ellos.

La música crea patrones de ritmos de intercambio interno entre las personas que sientan bien y son agradables a los oídos del oyente, pues le invitan a adoptar ese patrón de relación interna con sus semejantes para así poder establecer una armonía con ellos: una buena relación rítmica e interna que cada composición musical propone.

El intercambio de frutos entre seres adultos que anuncia el Tadadoto, el Ento y el Nento es interno, pues se produce a nivel interno, mental y telepático, como fórmula básica e inscrita en el ADN de todo ser vivo desde el primer momento de la existencia de cada uno, para que desde el interior se vaya proyectando al exterior con el curso de la evolución hasta formar la buena sociedad.

Por eso, al tratarse de una comunicación interna, la música afecta a esos patrones de intercambio interno con los demás, induciéndolos a distintas formas armónicas y rítmicas de comunicación interna. Eso es lo que hace que la música se sienta adentro, en donde el intercambio interno entre individuos se produce.

Esa es también la razón por la que las vibraciones de sonido pueden hacer que una piedra levite. Pues esa vibración de sonido actúa en la relación entre un objeto que se posa sobre el suelo y la Tierra, representada por el suelo. Alterando esa vibración profunda y entronización entre la Tierra y el objeto, se puede alterar también la fuerza de la gravedad que atrae el objeto hacia el suelo, y por lo tanto hacer que este levite y flote en el aire sobre el suelo.

Eso a su vez demuestra que la fuerza de la gravedad está creada por la interacción interna y profunda entre dos cuerpos unidos en el interior a través de una entronización cenuítica, a través de la cual se establece un intercambio profundo y rítmico de frutos entre ambos (Tadadoto): una interacción interna que es la productora de la fuerza de la gravedad, la cual no es más que la atracción que se ejerce entre ambos a través de la entronización mutua e interna.

3- Las esencias están en todo:

Las combinaciones de colores en las banderas son una muestra de la combinación de esencias que dirige a un país.

Pues los colores también son atributos de sus respectivas esencias.

Un abrazo.


 Fernando Ortolá


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